• Lunes, 27 de mayo de 2019
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7 de marzo, Día del Hipertenso

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 1.000 millones de personas en todo el mundo padecen hipertensión arterial, un importante factor de riesgo cardiovascular que puede originar un infarto o un ictus si no está bien controlado. De hecho, el 35 por ciento de las muertes que se producen en Europa están relacionadas directamente con esta enfermedad crónica. En España, el 33 por ciento de la población es hipertensa -más de 15 millones de personas-, según datos del estudio ENRICA (Estudio de Nutrición y Riesgo Cardiovascular en España), la mayor investigación sobre nutrición y riesgo cardiovascular realizada en nuestro país hasta el momento. De ellos, poco más del 20 por ciento mantiene controladas sus cifras de presión arterial por debajo de 140/90 mmHg

El 7 de marzo se celebra el Día del Hipertenso, una iniciativa de la Sociedad Española de Hipertensión-Liga Española para la Lucha contra la Hipertensión Arterial (SEH-LELHA) que tiene por objetivo “la concienciación de la población de cara a favorecer el diagnóstico precoz de este importante factor de riesgo cardiovascular y reducir así las elevadas cifras de morbimortalidad derivadas de su todavía escaso control”,  tal y como explica la doctora Nieves Martell, presidenta de la SEH-LELHA. En esta ocasión, la celebración del Día del Hipertenso coincide con la 17ª Reunión Nacional de la SEH-LELHA, que tendrá lugar en Madrid del 7 al 9 de marzo, y en la que se abordarán los temas más candentes en torno al abordaje de la hipertensión arterial.

Uno de los aspectos que más quebraderos de cabeza les causa a los médicos especializados en esta enfermedad tiene que ver con el abordaje de la hipertensión arterial refractaria o resistente, que “es aquella que persiste por encima de los niveles de presión aceptables a pesar del tratamiento con dosis plenas de tres o más grupos de medicamentos hipotensores”, explica la experta. Según datos de la SEH-LELHA, en torno al 10 por ciento de la población hipertensa española podría englobarse dentro de ese grupo -algo más de un millón y medio de personas-. “En el 99 por ciento de los casos se logrará controlar los niveles de presión con cuatro o cinco fármacos, y sólo un 1 por ciento tendrá que recurrir a técnicas invasivas, como la ablación”.

Las combinaciones farmacológicas favorecen la adherencia al tratamiento

Según datos del estudio ENRICA (Estudio de Nutrición y Riesgo Cardiovascular en España), el 54 por ciento de la población hipertensa española actualmente en tratamiento no tiene la presión arterial controlada. Gran parte de ese elevado porcentaje se debe a las personas con hipertensión arterial refractaria. “Al tener que tomar de 3 a 5 fármacos solamente para la tensión a lo largo del día, algunos de ellos en un par de tomas, es muy probable que estos pacientes no tomen las dosis recomendadas por su médico, se olviden de algunas de ellas o sufran intolerancias”, apunta la doctora Martell. De ahí la importancia de las combinaciones farmacológicas en el abordaje de este tipo de hipertensión arterial. “Si reducimos el número de pastillas y, por consiguiente, el de tomas, lograremos incrementar la adherencia al tratamiento en este campo”.

Para ese 1 por ciento de casos de hipertensión refractaria en los que no se consigue el control de la presión arterial con el tratamiento farmacológico, la técnica de ablación por radiofrecuencia de los nervios de la arteria renal “está dando muy buenos resultados fuera y dentro de nuestro país”, según la experta. Se trata de un procedimiento invasivo relativamente nuevo -con apenas dos años de experiencia acumulada-, que consiste en la cauterización de los nervios renales. Esto produce una inmediata bajada de la presión arterial del individuo intervenido, lográndose así el control de dicho indicador. Por el momento, únicamente está indicado en ese pequeño grupo de pacientes refractarios, pero “no se descarta la ampliación de dicha indicación en un futuro no muy lejano”.

Una minoría de las hipertensiones refractarias se debe a causas meramente genéticas, pero el resto tiene su origen en el abordaje tardío de la enfermedad. “Su diagnóstico precoz y la inmediata implementación del tratamiento correspondiente evitaría el progresivo deterioro de las arterias, que es lo que impide a los fármacos hacer bien su trabajo”, afirma la doctora Martell. Sin embargo, “ni la Administración ni los propios pacientes entienden muy bien la prescripción de tratamiento antihipertensivo en personas jóvenes diagnosticadas de hipertensión, pero con unos niveles de presión no demasiado elevados”, añade. “Hay que concienciarles a ambos de la importancia de esta estrategia”.

La individualización de los tratamientos, la clave del futuro

En general, la investigación en torno a la hipertensión arterial se viene centrando en aspectos meramente conceptuales, lo que “está permitiendo la identificación y ajuste de subgrupos de pacientes con el objetivo de acercar los tratamientos a las necesidades y peculiaridades de cada persona”, comenta la experta. Así, “en función del equilibrio hemodinámico de cada paciente, el profesional ataca aquellos indicadores que estén más alterados (volumen, vasoconstricción, etc.)”. Además, se están llevando a cabo numerosas y prometedoras investigaciones básicas sobre la génesis de la enfermedad. “Todo esto es difícil de comunicar a la población general, pero podría tener sus aplicaciones prácticas más pronto de lo que se pueda pensar”, explica.

Según el doctor Julián Segura, de la unidad de hipertensión arterial del Hospital Universitario 12 de Octubre, de Madrid, “el riesgo de que una hipertensión se convierta en refractaria va incrementándose con los años del paciente, de tal manera que es especialmente prevalente en la población mayor de 65 años”. En muchos casos, se requiere un estudio en profundidad que descarte alguna causa secundaria de hipertensión y/o hay que asegurarse de que el paciente cumpla correctamente con el tratamiento. “Al fin y al cabo, tomar tres o más fármacos antihipertensivos al día disminuye la adherencia al tratamiento y, por tanto, el control de este importante factor de riesgo cardiovascular”.

Otro problema asociado a la hipertensión refractaria tiene que ver con la medida de la presión arterial en la consulta del médico, ya que “muchas veces las cifras resultantes no son las reales por diversas razones y se generan falsos resistentes”, explica el experto. Así, por ejemplo, el efecto bata blanca hace que el 30 por ciento de las personas que acuden a la consulta del médico para tomarse la tensión pueden presentar reacciones de alerta sin ser hipertensos. Por tanto, “el médico necesita el apoyo de los aparatos de medida de la presión arterial fuera de la consulta”, añade. “El riesgo de complicaciones a largo plazo es mayor y más intenso en los pacientes refractarios, y la afectación orgánica es más frecuente y más severa”.

El médico de Atención Primaria es clave en el abordaje de la hipertensión arterial refractaria por su labor preventiva y de promoción de la salud. Hay una serie de medidas no farmacológicas asociadas al tratamiento cuyo manejo es fundamental en el primer nivel asistencial: evitar el sobrepeso y la ingesta excesiva de sal, practicar ejercicio, etc. “Donde mejor se pueden implementar estas estrategias es en Atención Primaria”, según el doctor Segura. El segundo aspecto a tener en cuenta por este profesional ha de ser la valoración periódica del grado de cumplimiento de la prescripción farmacológica por parte del paciente hipertenso. “Hay que comprobar que esté tomando correctamente toda la medicación prescrita”, subraya.

El paciente refractario puede ser tratado en Atención Primaria

La mayoría de los hipertensos resistentes pueden ser manejados perfectamente en el primer nivel asistencial. “La derivación al especialista sólo debería hacerse en aquellos casos en los que la hipertensión refractaria aparece de forma súbita en un paciente de fácil control previo y cuando se sospecha que dicho factor de riesgo no es más que un síntoma de otra enfermedad subyacente”, apunta el experto. Cuando el esquema de tratamiento farmacológico es de gran complejidad por requerir fármacos de más difícil manejo, y en presencia de daño orgánico, como enfermedad coronaria o insuficiencia renal, también habría que proceder a una revisión por parte del profesional más especializado.

La estrategia terapéutica a seguir en estos pacientes debe incidir especialmente en las acciones no farmacológicas anteriormente citadas (evitar el sobrepeso y la ingesta excesiva de sal, practicar ejercicio, etc.). Además, “hay que buscar aquellas combinaciones de fármacos antihipertensivos que aporten sinergias en favor del control de presión arterial”, explica el doctor Segura.

En esta línea, existen preparados donde un mismo comprimido incluye dos o incluso tres principios activos. “Al simplificarse el número de pastillas que el paciente tiene que tomar a lo largo del día, se incrementa la adherencia al tratamiento y, por tanto, el control de la presión arterial”. Esto simplifica mucho el manejo del paciente.

“El hipertenso refractario constituye hoy en día uno de los retos del abordaje de la hipertensión arterial, ya que se trata del paciente que está por controlar”, destaca el experto. Por ello, aparte de intentar encontrar la combinación farmacológica ideal para cada hipertenso, ya se empiezan a tener en cuenta técnicas más invasivas para los casos extremadamente complejos.

Así, además de la ablación, “la denervación renal empieza a perfilarse como una alternativa válida para los pacientes que no han respondido a un elevado número de fármacos”, apunta el Dr. Segura. La técnica en cuestión se basa en la desactivación de los nervios renales mediante un método en el que se utiliza un catéter. Así se logra reducir la presión arterial.

HypertensionCare, la solución integral para el abordaje de la hipertensión

La compañía japonesa Daiichi Sankyo ha lanzado recientemente en Europa HypertensionCare, un programa integral que proporciona a los profesionales sanitarios una amplia gama de productos, servicios y conocimientos que les permiten adecuarse a las necesidades de cada tipo de paciente y conseguir los objetivos de presión arterial propuestos. El pilar central de esta innovadora plataforma son los productos, ya que se incluyen cuatro medicamentos antihipertensivos que ofrecen soluciones para todo tipo de pacientes: Olmetec (olmesartán), Olmetec Plus (olmesartán e hidroclorotiazida), Sevikar (olmesartán y amlodipino) y Sevikar HCT (olmesartán, amlodipino e hidroclorotiazida).

Los otros pilares de HypertensionCare son los servicios y conocimientos que Daiichi Sankyo pone a disposición de los profesionales sanitarios para contribuir a combatir eficazmente la hipertensión arterial. Entre las diversas herramientas y materiales formativos que comprende la plataforma destaca, por ejemplo, el Programa de Educación Médica sobre Microalbuminuria (MAU), una iniciativa paneuropea cuyo objetivo es promover la detección de la MAU, uno de los principales predictores de daño orgánico muy relacionado con la hipertensión, y así poder prevenir sus riesgos. Otro de los programas destacados es SHARE, para el apoyo a la concienciación e investigación sobre hipertensión en Europa.

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