• Lunes, 23 de octubre de 2017

“El 70 por ciento de la tecnología de nuestros hospitales está en fase de obsolescencia”

El presidente de la Sociedad Española de Electromedicina e Ingeniería Clínica (SEEIC), Jesús Lucinio Manzanares, ha concedido una entrevista a EL MÉDICO 

La innovación en el sector de la electromedicina e ingeniería clínica, así como el reciente desarrollo del título de Técnico Superior en Electromedicina Clínica en cinco comunidades autónomas son algunos de los temas que preocupan a Jesús Lucinio Manzanares en la recta final de su presidencia al frente de la Sociedad Española de Electromedicina e Ingeniería Clínica (SEEIC). La facturación del sector de la tecnología sanitaria ha subido muy lentamente en los últimos años y alcanza en torno a los 7.000 millones de euros anuales (muy lejos de los 18.000 millones que se facturaban antes de la crisis). En la actualidad, la exportación alcanza unos 2.500 millones de euros, y el sector da empleo a unos 115.000 empleados, entre puestos de trabajo directos e indirectos. Con todos estos datos sobre la mesa, Jesús Lucinio Manzanares considera que es el momento de consolidar temas puntuales relacionados con la cualificación profesional y la titulación específica, “en un sector muy estratégico, relacionado con la salud y el bienestar social, y con un alto factor de innovación”. En junio de 2017 el Dr. Manzanares Pedroche cumplirá ocho años al frente de la SEEIC, sociedad científica de la que presume pertenecer desde su fundación. Sigue considerando que algunas transferencias no debieron hacerse nunca, y lamenta que las estrategias sanitarias sean planificadas por gestores políticos “que están de paso”.

¿Qué balance general hace de su mandato como presidente de la SEEIC? ¿Qué proyectos ha puesto en marcha y cuáles están en camino?

Hemos puesto en marcha y estamos impulsando la cualificación profesional en todas las comunidades autónomas. En el año 2008 se aprobó el Real Decreto de Cualificaciones Profesionales en Electromedicina Clínica. Hicimos su transformación con el Ministerio de Trabajo a certificado de profesionalidad, en el nivel 2 y en el nivel 3. Actualizamos también los procedimientos de acreditación por la experiencia profesional. Un paso posterior ha sido la aprobación del Real Decreto 838/2015, de 21 de septiembre, por el que se establece el título de Técnico Superior en Electromedicina Clínica y se fijan los aspectos básicos del currículum. Ahora estamos trabajando en su desarrollo, de la mano de la patronal y con la Dirección General de Formación Profesional, a través de la Secretaría de Estado. En 2016 se pone en marcha en cinco comunidades autónomas: Cataluña, País Vasco, Comunidad Valenciana, Castilla-La Mancha y Andalucía, mientras que Madrid comenzará en 2017. A pesar de disponer de escasos recursos económicos y humanos, estamos intentando desarrollar un proyecto formativo ambicioso. Tenemos más peticiones, pero nos focalizamos en estas cinco autonomías.

Precisamente en marzo de 2017 se ha firmado un convenio de colaboración entre la SEEIC, Fenin y el Departamento de Enseñanza de la Generalitat de Catalunya para promover, impulsar y desarrollar, en régimen de alternancia y con formación dual, el Ciclo Formativo de Electromedicina Clínica. Todavía son pocas CCAA, pero están las más destacadas.

Cataluña y Madrid son dos autonomías estratégicas, porque son las que albergan la mayoría de las empresas. Hemos firmado sendos convenios para que en la parte de prácticas haya una beca finalista. Los alumnos que terminen los dos cursos académicos podrán tener un año de prácticas con la industria del sector. En el segundo curso los alumnos necesitan hacer 400 horas de prácticas en centros autorizados, y hemos llegado a un acuerdo a través de las Consejerías de Educación para que especialistas de la industria, que es la que tiene el conocimiento, puedan participar también como profesorado. Tenemos pendientes peticiones de más institutos de Secundaria en estas seis comunidades, y pronto se unirán Asturias, Cantabria, Galicia, etc. No queremos morir de éxito, vamos poco a poco, porque no todo el mundo puede dar esta formación. Nuestra idea es acabar la titulación para cubrir esta innovación en recursos humanos o la parte que va a haber finalista en personas que se van a jubilar dentro de 10-15 años. Si empezamos a crear centros en cada capital de cada comunidad autónoma, se generará un excesivo número de grados.

¿Cómo valora hasta ahora los resultados en estas CCAA?

La valoración es positiva, al menos mi percepción en Castilla-La Mancha. La SEEIC fija una cantidad de alumnos por aula de entre 15 y 35 alumnos, porque preferimos dar una formación de calidad. País Vasco, Cataluña, Castilla-La Mancha y Andalucía solo pusieron un centro en marcha, autorizado por la Dirección General, aunque hubo más peticiones. En la Comunidad Valenciana tenemos una pequeña dispersión, porque arrancó de inicio con cinco institutos, que nos parece excesivo, pero fue una decisión política. Nuestro propósito es que algunos de los centros acreditados ya existentes se focalicen como centros nacionales de formación específica, apoyados por la industria.

¿Qué perspectivas de trabajo tienen los alumnos que realizan esta formación?

Espero que el 80-90 por ciento de las primeras promociones tenga un ingreso directo e inmediato en el ámbito laboral. La ventaja de estas comunidades grandes, como Madrid y Cataluña, es que los mejores expedientes serán solicitados por las empresas. Los alumnos que no tengan todas las asignaturas aprobadas, no podrán hacer el módulo de prácticas en el sector. Los alumnos tienen el aliciente de poder hacer las prácticas específicas de 400 horas en una empresa del sector, y al término podrán conseguir una beca de trabajo con esa compañía concreta.

¿Cómo ha evolucionado la Electromedicina y la Ingeniería Clínica en los últimos años?

Ha habido cambios en el concepto macro de gestión, porque se ha creado una entidad que está regulada a través de Bruselas y que va a tener mucha interacción y muchos equipos. La innovación está más potenciada en otros países; por desgracia, en España no tenemos una gran inversión en industria ni en innovación tecnológica, pero tenemos una gran capacitación en pequeñas y medianas empresas. La innovación a nivel de facturación de tecnología en España es mínima. Muchas de las empresas que están afincadas aquí, que son macro a nivel global, han visto recortado y mermado el ingreso económico. Los presupuestos de los gobiernos tienen que ajustarse a las exigencias europeas, así que la inversión en investigación está adormecida y el desarrollo se ralentiza. Los estudios en nueva tecnología son muy complejos y necesitan personal altamente cualificado, así que la investigación en este campo es complicada si no hay financiación finalista.

¿Qué capacidad tienen esas pequeñas y medianas empresas?

Son empresas lo suficientemente competentes como para aguantar al sector. En Fenin hay unas mil empresas asociadas, que no son todas las existentes, y calculo que el 95 por ciento tiene ese perfil de pyme. En su mayoría son distribuidores o servicios de asistencia técnica autorizados por el propio fabricante. Las grandes empresas a nivel global, como General Electric, Siemens, Toshiba, Philips o Medtronic, tienen sus filiales en todo el mundo, y actúan dependiendo de cómo vaya la economía de los países.

¿Qué papel juega esta especialidad en el impulso de la Medicina Personalizada o de Precisión?

La intención de la tecnología finalista es generar una información que en el estadio más temprano posible tenga detectada la enfermedad para que se pueda corregir. A niveles muy tempranos, prácticamente se erradica. Si no hay inversión finalista, todos estos avances se ralentizan.

Con motivo de la crisis, ¿se han reducido las garantías y la seguridad en la adquisición de tecnología sanitaria?

En principio, no, porque estamos en un sector muy reglamentado y revisado. En nuestro caso, gracias a Dios la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios no se ha transferido a las CCAA. La agencia revierte información de productos específicos a través de las alertas sanitarias. Hay que cumplir sí o sí la reglamentación. Otro asunto es que en cada hospital el personal no tenga la cualificación específica, en un sector complejo e innovador. Hay seguridad respecto a la compra y garantía del equipamiento. Otro tema es el del mantenimiento, recursos humanos y contratos de Electromedicina, ya que puede ser que no se cumplan todas las guías.

¿Cómo ha afectado y afecta la crisis al mantenimiento de los equipos?

El periodo de obsolescencia de la tecnología suele ser de ocho años, y al cumplir ese plazo la información que ofrecen los equipos ya no es óptima. En nuestros hospitales, más del 60-70 por ciento del parque a nivel nacional está en fase de obsolescencia, según datos de sociedades científicas como la de Radiología o la de Medicina Nuclear. En el arco de alta tecnología estamos muy por debajo de la media a nivel europeo. Se hace un daño colateral a la población por esa carencia de actualización de nuestros recursos en materia de tecnología sanitaria.

¿Cómo valora la formación de los profesionales sanitarios en las nuevas tecnologías?

La evolución es continua, la sanidad avanza y tecnológicamente somos mejores gracias a los equipos. Es necesario dominar la tecnología y la informática asociada. A muchos médicos les da calambre formarse en nuevas tecnologías, y se les considera ciegos. El Ministerio de Sanidad, en su momento, dejó la formación en manos de las grandes patronales. Cuando se compra un equipo, la compañía tiene que darle formación específica al usuario, es decir, al facultativo y al personal asistencial. Esa trazabilidad no está bien efectuada, y solo se da la formación a una minoría. Se produce una gran dispersión para adquirir la actualización de manejo e interpretación de los nuevos conocimientos.

¿Qué le parece el nuevo código ético del sector de Tecnología Sanitaria aprobado por Fenin?

El código de Fenin se aprobó después de presentarse el Código Ético de Farmaindustria. Algunas sociedades científicas ponen el grito en el cielo porque ya no va a haber dinero finalista para la formación por parte de la industria del sector. Yo creo que no tenía que haberlo habido nunca. El código de Fenin entra en vigor en 2018, y también tiene mucha controversia entre las sociedades científicas. Yo opino que debemos racionalizar el gasto. El presupuesto para la formación debe ser gestionado en origen. Si la comunidad autónoma o el Estado directamente prepara una partida económica, deben exigir garantías de formación específica. Espero que no lo dejen otra vez en manos de las sociedades científicas, y nos metan en un lío. Una sociedad científica no tiene ánimo de lucro y está regulada de forma muy estricta por la Secretaría General Técnica del Ministerio del Interior. Por otra parte, Fenin todavía no ha dado el paso de conformarse como lobby, y a las sociedades científicas no se nos permite trabajar directamente con lobbys, como sí ha hecho Farmaindustria. Se puede producir un problema de inicio.

A nivel institucional, ¿qué relación tiene la SEEIC con Fenin?

Tenemos una relación muy buena con Fenin, y firmamos un convenio de colaboración hace cinco años que vamos actualizando, sobre todo en los temas de formación y en la presentación de planes estratégicos en innovación de tecnología sanitaria, etc. La relación es muy cordial, muy correcta y muy profesional; en definitiva, excelente.

¿Qué asignaturas pendientes tiene la SEEIC y el sector de la Electromedicina y la tecnología sanitaria?

Las consejerías de Educación, reguladas en coordinación con las de Trabajo, tienen que crear la categoría profesional del grado superior de Electromedicina Clínica, que no existe en la Administración de la mayoría de las CCAA. Es triste que hayamos tenido que acudir a las consejerías de Educación y Trabajo para que las consejerías de Sanidad se pongan las pilas. Además, la industria y el sector sanitario privado deben incorporar esa figura en su portfolio de innovación de recursos humanos. Son propósitos que esperamos cumplir en un plazo de 2-3 años.

La tecnología sanitaria, ante el Horizonte 2020

Los nuevos reglamentos europeos de productos sanitarios van a influir en la legislación del sector de la tecnología sanitaria, con la vista puesta en el Horizonte 2020. “Las innovaciones tecnológicas contribuyen a mejorar la asistencia sanitaria y a conseguir diagnósticos más certeros y terapias más personalizadas. Para conseguir estos objetivos, es necesario disponer de personal altamente cualificado, con una formación continuada muy específica que requiere modelos de gestión integral sanitaria más eficaces y efectivos”, dice Jesús Lucinio Manzanares.

Horizonte 2020 es el Programa Marco de Investigación e Innovación de la Unión Europea que financia proyectos de I+i de diversas áreas temáticas en el contexto europeo. El presupuesto de este plan es de casi 80.000 millones de euros para el periodo 2014-2020, y pueden beneficiarse investigadores, empresas, centros tecnológicos y entidades públicas.

Los principales objetivos estratégicos del programa Horizonte 2020 son crear una ciencia de excelencia, que permita reforzar la posición de la UE en el panorama científico mundial; desarrollar tecnologías y sus aplicaciones para mejorar la competitividad europea, e investigar en las grandes cuestiones que afectan a los ciudadanos europeos.

La legislación europea de productos sanitarios intenta mejorar el acceso de los pacientes a productos seguros, eficaces e innovadores que mejoren su calidad de vida. Después de 25 años de la publicación de la primera directiva europea, los nuevos reglamentos actualizan la legislación vigente a la transformación del sector de los últimos años. La seguridad de los productos sanitarios y la accesibilidad de los mismos son dos factores que se verán reforzados, y que la SEEIC también deberá tener en cuenta.

Además, se actualiza la normativa en la Distribución y Asistencia Técnica de Tecnologías Sanitarias con el objetivo de fomentar la interoperabilidad, la ciberseguridad y la accesibilidad, entre otros factores. En este sentido, el Comité Europeo de Normalización elabora normativas para especificar los requisitos para la participación de los pacientes en los servicios de atención sanitaria.

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