• Martes, 21 de noviembre de 2017

“Al sistema sanitario hay que pedirle que se gestione con eficiencia y con responsabilidad”

Jon Darpón, consejero de Salud del gobierno vasco

Jon Darpón, consejero de Salud vasco

El consejero de Salud del Gobierno vasco, Jon Darpón Sierra, se muestra optimista ante los nuevos retos que debe asumir el Servicio Vasco de Salud-Osakidetza. En su segunda legislatura  como responsable de la Sanidad vasca apunta hacia dos objetivos primordiales: combatir las desigualdades sociales en salud  y  fomentar la cultura de la prevención. Le preocupa con prioridad el modo de hacer frente a una población cada vez más envejecida y con mayor grado de dependencia que demanda más prestaciones. Para ello considera  imprescindible transformar el sistema sanitario para hacerlo sostenible y que continúe siendo público, gratuito, universal y de calidad. En esta tarea contará con los profesionales de la salud, “uno de los pilares de la Sanidad”. Por otra parte, en el ámbito administrativo y de gestión sanitaria, Darpón se muestra crítico sobre la función del Consejo Interterritorial, “un órgano habitualmente al servicio del Gobierno de turno en lugar de  coordinar las políticas sanitarias de las CC.AA. de todo el Estado, que son la clave para la buena marcha del SNS”, reconoce en la entrevista concedida a EL MÉDICO.

 

Con la sordina de fondo de los futuros problemas para pagar las pensiones de jubilación, ¿nuestro sistema sanitario también corre peligro financiero?

Con el envejecimiento de la población, con las nuevas tecnologías y mejores fármacos, nuestro sistema sanitario va a ir paulatinamente incrementando sus costes; cierto, pero no es novedad. Desde hace ya muchos años el sistema sanitario ha ido mejorando las prestaciones e incrementando los costes, a la vez que se ha ido adaptando. Es verdad que en el momento que salen al mercado las nuevas tecnologías  tienen un coste alto, pero no es menos cierto que después van bajando de precio y permiten abordarlas con suficiencia. En este aspecto soy optimista. Sí, creo que se incrementará el gasto sanitario,  pero también que vamos gestionaremos con más eficiencia, lo que permitirá ir adaptando los costes a las prestaciones.

¿Público, universal, gratuito y de calidad? ¿Hay futuro sin Amancio-Ortegas? ¿Sin más copagos? ¿O estamos abocados a subidas de impuestos como propone el FMI?

Tenemos un sistema sanitario universal, equitativo, solidario y, en mi modesta opinión, de calidad, pero gratuito no es. El sistema sanitario tiene un coste muy alto y lo pagamos entre todos. Otra cosa es que no tengamos copagos personales por la atención directa, porque la financiamos a través del conjunto de los impuestos. En Euskadi estamos invirtiendo en este momento 1.621 euros por persona y eso es una  cantidad importante; no es gratis. Sale, insisto, de los impuestos de la ciudadanía vasca ¿Se  va  a poder continuar sin amancio-ortegas?  Creo que sí. Hasta ahora no ha habido esas donaciones y Osakidetza tiene 34 años, lo cual no quiere decir que cuando  un ciudadano por agradecimiento al sistema sanitario o simplemente porque le parece una oportunidad dedique una parte de su patrimonio  a la Sanidad pública, ¿por qué vamos a negar el beneficio?

Envejecimiento acelerado, más crónicos, más gasto en polimedicados… ¿Llegará para todos y para todo?

Hasta la fecha ha llegado. ¿Por qué cree que no llegará? Nosotros tenemos un sistema dinámico, en absoluto estático; es un sistema vivo y flexible que tiene que ir adaptándose en cada momento a cada realidad. Hemos pasado de un sistema muy adaptado a la enfermedad aguda,  que hemos tratado muy bien y con muy buenos resultados, y ahora estamos  transformando el sistema sanitario para tratar una población mucho más envejecida  con mayor número de enfermedades crónicas simultáneas y con más grado de dependencia. En esa adaptación estamos junto a los servicios  sociales. Espero que tengamos éxito en este proceso. Por otro lado, sí creo que va a haber un incremento de costes, pero pienso que lo vamos a poder ir asumiendo entre todos.

¿Puede seguir la Sanidad pública vasca la acelerada marcha de los nuevos tratamientos y tecnologías sin incrementar presupuestos?

A lo largo de su historia el sistema sanitario -pongamos el punto inicial de la historia en el día que se creó el Insalud o, en el caso  de Euskadi,  el 13 de mayo de 1983 cuando nació Osakidetza-  ha tenido incremento de costes la mayor parte de los años y el Gobierno vasco de cada legislatura han ido incrementando los presupuestos. Cierto, tenemos muy reciente la última durísima crisis económica. Es verdad que en 2010 hubo una bajada salarial importante y que en el año 2012  se congelaron los salarios durante un período; pero a lo largo de los años ha habido aumento sostenido en los presupuestos sanitarios. En Euskadi, quitando el 2014, crecimos el 2015 sobre el 2014, el 2016 sobre el 2015 y así sucesivamente. Lo que hay que pedirle al sistema sanitario es que gestione con eficiencia y con responsabilidad; que el dinero que gastamos sea el que nos puede dedicar el Gobierno, que al final es el que nos dedica la sociedad, y que las prestaciones que tenemos, o las que podamos poner en el futuro, mejoren lo previo y sean económicamente sostenibles.

¿Habrá también para investigación en biomedicina? ¿Cuánto representa esta partida en los presupuestos sanitarios vascos?

Desde el Departamento de Sanidad hemos realizado un cambio importante de enfoque en el ámbito de la investigación e innovación. Hasta hace poco la investigación en Sanidad dependía de la Facultad de Medicina y del Servicio Vasco de Salud (SVS)  y el presupuesto en la planificación y orientación y la gestión  de la investigación dependía del SVS. En la legislatura pasada decidimos que la investigación e innovación no era cuestión específicamente sanitaria, sino un objetivo de país. Por lo tanto, el sistema sanitario se unió al Plan de Ciencia y Tecnología y a la política en investigación e innovación  del conjunto del Gobierno Vasco. Y se definieron tres áreas prioritarias para investigación.

¿Cuáles son?

Manufactura avanzada, energía, y biociencia y salud. En este momento, la investigación en biociencia y salud  es un proyecto del conjunto del Gobierno de Iñigo Urkullu, no un proyecto del Departamento de Salud. De esa forma nos beneficiamos  de los presupuestos de investigación de todo Ejecutivo, rendimos cuentas del proyecto como conjunto de Gobierno, porque creemos que ese es el enfoque que tiene que tener la investigación y dentro de ella el ámbito de las ciencias de la salud. A partir de ese enfoque hemos crecido en el presupuesto dedicado a investigación. Este aumento, además, no ha penalizado los “dineros” dirigidos  a la actividad sanitaria como ocurría anteriormente. En esta legislatura tenemos el compromiso del lehendakari de incrementar en un  cinco por ciento  anual los presupuestos dedicados a investigación e innovación y por lo tanto los sanitarios dentro de ellos.

La transferencia de competencias en Sanidad es total. La CAV y Navarra siguen a la cabeza en el ranking de presupuesto Sanidad/habitante. ¿Es solo por la capacidad fiscal/concierto? ¿O porque los modos de gestión sanitarios son diferentes?

Creo que por dos motivos. Las evidencias científicas nos dicen que  los sistemas sanitarios se gestionan mejor estando  descentralizados.  Hay determinadas competencias que afectan mucho a la calidad de vida del paciente, y una de ellas son los sistemas de salud, donde gestionarlo cerca de los propios ciudadanos mejora su administración, porque adaptas mucho más la prestación a lo que la población necesita. Además, no es más costoso que gestionarlo centralizadamente. Tradicionalmente, Euskadi y Navarra hemos sido comunidades que dedicábamos más presupuesto al sistema sanitario que otras, probablemente como  reflejo de la importancia social que los sucesivos Gobiernos han entendido que tenía el sistema sanitario para su ciudadanía, aunque también habrá gente que considere que se debe a que somos comunidades forales financiadas de forma específica. Es verdad, pero también lo es que la mayoría de las CC.AA. de Norte de la Península Ibérica han destinado más dinero a sus sistemas de Salud que las del Sur, y algunas de ellas no precisamente porque sean más ricas. Por lo tanto,  al margen del nivel de riqueza de cada uno, influyen las prioridades de los Ejecutivos.

¿Cree que el CI tal como ahora está planteado es útil, necesario, eficaz, mero trámite, otro ente burocrático…?

Tras las primeras elecciones donde salió presidente Mariano Rajoy, estuvimos 15 meses sin que se convocara el Consejo Interterritorial y después tuvimos una reunión  con 23 puntos y 8 horas de debate. Nos pareció una tomadura de pelo. Entre las últimas decisiones más importantes adoptadas en el SNS probablemente se encuentre el Real Decreto 16/2012, que se aprobó con  carácter de urgencia para modificar la universalidad de la prestación en el conjunto del Estado variando los copagos. Se ha intentado retroceder, retornando otra vez a modelos de Seguridad Social en lugar de avanzar a un Sistema Nacional de Salud integrador; y se hizo sin pasar por el Interterritorial, sin contar con ninguna de las CC.AA. y sin ser debatido en el  seno del Consejo.

Segundo ejemplo del nefasto funcionamiento del CI es el Real Decreto de Prescripción de Enfermería. Tras tres meses debatiéndose en diferentes comisiones con participación de las CC.AA. se aprobó un texto en el Interterritorial  y curiosamente  el RD  modificó la redacción adoptada, no resolviendo  la prescripción de Enfermería y generando un problema mayor del que había.  Han pasado dos años y medio desde su visto bueno, y pese a reiterarse en los sucesivos Consejos Interterritoriales para que se modifique, se debata y se apruebe, todavía estamos esperando la respuesta del Ministerio.

¿El CI  tendría que marcar, por ejemplo, el calendario vacunal?

Es la necesaria coordinación entre el conjunto de las prestaciones de las Comunidades. Es verdad que hay una misma cartera básica de prestaciones para todo el Estado y no la discutimos, pero también es cierto que hay una cartera suplementaria que cada Comunidad puede fijar y financiar. Con esto estamos confortables.

En el Estado Español,  fundamentalmente por la presión de la Sociedad Española de Pediatría, se ha hecho un paradigma del calendario vacunal, cuando en países como Alemania no tienen el calendario global sino que lo unifican sus diferentes Länder y creo que a estas alturas nadie dudará que es una democracia. Los calendarios vacunales se han parecido siempre muchísimo, y el hecho de que haya una comunidad que tenga una vacuna más o menos, o que el período en el que se ponga  sea antes o después, no significa que haya una situación de inequidad ni sea un problema de Estado. Sinceramente, creo que mis ciudadanos se parecen mucho más a los que tengo  próximos al otro lado de Francia que a los que están en otros puntos del Estado;  pero que no se me entienda mal, me cuesta entender porqué he de tener un calendario vacunal diferente al de  una persona que viva en Burdeos y lo tenga que tener igual que otra de Melilla. Desde luego por motivos epidemiológicos no.

¿Al final todas las CC.AA. harán como el País Vasco en el tratamiento de la hepatitis C?

La estrategia de la hepatitis C en el conjunto  del SNS ha  sido exitosa y está resolviendo el problema. Es cierto que se tardó mucho por parte del Ministerio en aprobar la utilización, uso y precio de los nuevos antivirales; es verdad que en el inicio de la estrategia, el Ministerio planteó que iba a poner unas condiciones económicas para aquellas comunidades que no se financiaban vía cupo o concierto que luego no ha cumplido. Pero la realidad  es que la hepatitis C, hoy en día, ha dejado de ser un problema en el conjunto del Estado y que los pacientes afectados con mayor grado de fibrosis han sido tratados a lo largo de los años 2015/2016 y 2017. En el último Consejo Interterritorial se tomó el acuerdo de extender los tratamientos a los pacientes con menor grado de fibrosis F1-FO, que algunas comunidades ya habíamos empezado a hacer en determinadas circunstancias.  Seguramente a día de hoy, el Estado será de los países en el que mayor número de pacientes con hepatitis C han accedido a los nuevos antivirales.

¿Por qué tanta disparidad de valoración de la Sanidad entre comunidades?

Nosotros somos muy críticos con el actual funcionamiento del Consejo Interterritorial porque creemos que no está cumpliendo su función. Actúa como un órgano político al servicio del Gobierno de turno; hoy es el PP, pero en otras etapas hemos visto un funcionamiento bastante parecido del PSOE. Respetamos el CI como órgano de participación y sobre todo de coordinación de las políticas sanitarias del conjunto del Estado; nosotros no damos todas las prestaciones, necesitamos las de otras Comunidades y atendemos a ciudadanos de otras CC.AA. y estamos muy satisfechos de hacerlo así. Por eso, creemos que tiene que haber una coordinación entre el conjunto de servicios de Salud de las Comunidades y con los de países de la Unión Europea, y estamos por la labor de mejorarla; pero lo que no admitiremos es que las competencias que tiene y gestiona Euskadi se modifiquen por la vía de reglamentos o reales decretos para empeorar la situación de la Sanidad que disponemos. Hay que modificar el funcionamiento del Consejo Interterritorial, pero la reforma tiene que contar con las CC.AA. Deben ser escuchadas, hacerles participar más y, sobre todo, que la toma de decisiones se haga por consenso.

¿Por qué entonces desde algunas autonomías se propone dar marcha atrás a la transferencia de Sanidad?

No voy a hablar por otras CC.AA. Nosotros tenemos nuestro Estatuto. Es una legislación básica. Tiene capítulos que todavía no se han cumplido y reclamamos que se complete. Estamos satisfechos de las áreas que gestionamos. Pensamos que lo hacemos con responsabilidad y notable eficiencia,  aunque siempre sea mejorable, pero en ningún caso  estamos por ir hacia atrás cediendo competencias propias al Gobierno del Estado.

Usted es consejero de Sanidad (pública+ privada) ¿En Euskadi qué porcentaje representa la Sanidad pública y cuánto la privada? Frente a la idea de privatización (tipo Alzira), ¿Cuál es el modelo vasco: complementarias, suplementarias, colaboración…?

Los departamentos del Gobierno somos Gobierno del conjunto de la sociedad. La sociedad no se divide en ningún ámbito entre pública y privada. Nadie entendería que la Consejería  de Desarrollo Económico (antiguamente Industria) gestionara solo la industria que es pública; nadie comprendería que el Departamento de Vivienda gestionará solo la vivienda pública. Por lo tanto, los departamentos del Gobierno, cada cual en el ámbito de su gestión, representa al conjunto de recursos de la sociedad pública y privada y legislamos tanto para ámbitos de la sociedad tanto pública como privada. Sí es verdad que en el sanitario, el sistema público es mayoritario y, por lo tanto, se gestiona directamente desde el Gobierno,  pero tenemos muy presente al privado y, desde luego, nuestro objetivo no es perjudicarle. En cualquier ámbito de la vida, en los países avanzados, la colaboración público-privada es lo que más hace avanzar a la sociedad, porque mejora la utilización de los recursos y los sistemas. Estoy  convencido  de que en la salud no es distinto.  Eso no quita para que pensemos que el sistema debe de mantenerse mayoritariamente público y gestionarse con eficiencia para que los resultados en ningún caso sean peores que los que se obtienen en la privada. Ahora mismo, del presupuesto total sanitario dedicamos un siete por ciento a conciertos y recurrimos a ellos fundamentalmente para algunas prestaciones en zonas donde no hay un recurso público o donde puede tener un exceso de trabajo o una demora que así lo recomiende.

El 22 por ciento del gasto de Osakidetza es en Farmacia ¿Por esto han solicitado formar parte de la Comisión de Precios de Medicamentos? ¿Está a favor de la cesta común de compra de medicinas?

La Farmacia siempre ha sido  muy importante en el conjunto del sistema sanitario; y lo será cada vez más. Actualmente más de 1 euro de cada cinco lo dedicamos a ella. Por eso es determinante cómo se realice el acceso de los nuevos fármacos  al sistema de salud. Es clave saber para qué indicaciones se aprueban, cuál es el precio y por qué esos fármacos  se ponen a disposición del sistema de salud. Desde el País Vasco siempre hemos exigido más transparencia, más objetividad y menos decisiones políticas en ese ámbito; siempre hemos demandado nuestra participación en la comisión de precios del Ministerio como una Comunidad que gestiona su sistema sanitario y que asume el riesgo de financiarlo. Hasta la fecha nunca hemos tenido una respuesta positiva, pero no perdemos la esperanza de que en algún momento el  Ministerio comprenda que lo solicitamos para aportar y que el conjunto del Estado se puede beneficiar de nuestra experiencia. Nos gustaría participar  en la Comisión de Precios, no por turno rotatorio tres meses cada dos años, sino de forma permanente. Además, no nos oponemos a que participen el resto de las Comunidades, simplemente decimos que nosotros creemos que debemos estar ahí.

¿Usted se ha manifestado en contra de la actual ley de prescripción de enfermería? ¿Espera que le hagan caso y la modifiquen?

No tengo ninguna duda de que el Decreto se va a modificar.  Sin embargo, es obvio  que no se nos ha hecho ningún caso ni a Euskadi, ni a ninguna otra Comunidad. Está claro que el Real Decreto de Prescripción de Enfermería ni era lo que se pactó ni ha resuelto el problema de la indicación y uso de fármacos por el personal de enfermería, algo que venía haciéndose  en los diferentes sistemas de salud de las CC.AA. y que ha continuado haciéndose porque hay muchas cosas que no se pueden realizar de otra forma. Hoy en día, respetando las competencias  de los médicos, con los que hay que coordinarlo, no podemos obviar que enfermería es un grado de 4 años en la universidad y además están aprobadas ya las especialidades de enfermería donde hay dos años más de formación. Realmente, para prescribir determinados fármacos en situaciones específicas, seis años de formación entendemos que es más que suficiente.

Desde el grupo del PP en el Senado lanzaron hace unos meses la idea de un Pacto para la Sanidad. ¿Había deseos de pacto real y serio o se buscaba una mera aquiescencia de acompañamiento a lo que ellos decidan? ¿Estaría por este Pacto?

Debo decir que aunque sobre el sistema sanitario se oigan más las discrepancias,  existe un elevado grado de consenso. Nadie discute que se financia a través de impuestos, y hasta hace muy poco tampoco discutíamos que todos los ciudadanos del Estado más aquellas  personas que vivían en él pero no tenían un garante para la cobertura de salud serían atendidos; es la llamada universalidad, un avance muy importante. Nadie cuestiona la cartera de prestaciones básicas del conjunto del sistema que se parecen enormemente  en todas las comunidades, ni la cartera suplementaria, que también es bastante parecida.  De hecho, los resultados del sistema de salud son buenos en indicadores, pero también son probablemente en eficiencia cuando miramos el coste en términos absolutos o en porcentajes del PIB que dedica el Estado o cada una de las CC.AA. Por lo tanto, si no discutimos las grandes  líneas del sistema de salud y hay un alto grado de consenso sobre lo que es un buen sistema sanitario, sucede que nos dedicamos a criticar enormemente las decisiones de gestión periféricas que resultan no ser las más importantes en función de quien gobierna, pero que cuando cambia el gobierno, el siguiente hace lo que criticaba al anterior.

Esta misma semana publican que en Euskadi se reducen las listas de espera con una cadencia media de 48 días para intervenciones. ¿Satisfecho?, ¿hay margen real para la mejora…?

En  los sistemas nacionales de salud como el nuestro  la lista de espera no  puede ser cero, porque esto implicaría tener unos recursos ociosos esperando  que alguien accediera a los servicios de salud y, por lo tanto, sería lo más ineficiente. Todos los sistemas de salud con cobertura universal, provisión pública y financiados por impuestos,  llámese Portugal, Reino Unido, Irlanda, Italia, Suecia, Noruega o Finlandia, todos tienen una lista mayor o menor. En Osakidetza trabajamos día a día para que la lista de espera sea menor; a nadie que espera una intervención quirúrgica, una consulta o para una prueba complementaria le agrada aguardar. Actualmente nos hemos marcado que nuestra lista de espera quirúrgica general esté por debajo de los 55 días y que la quirúrgica oncológica se sitúe en los 30 días.

¿Y en el ámbito de consultas?

El objetivo es que nadie espere para la primera consulta más de 30 días, pero desgraciadamente no en todas las especialidades lo cumplimos, aunque trabajamos para acercarnos ahí. En las pruebas complementarias sucede lo mismo, todas las que tienen relación con un proceso oncológico intentamos que sean en menos de 30 días y que estén alineadas con las fechas de las consultas. En el resto intentamos que nadie espere más de 6 meses. También es verdad que Osakidetza ha ido mejorando paulatinamente y la población se acostumbra rápidamente a la mejora y te exige que continúes mejorando. Pero ¿podemos llegar a una lista  de espera cero? Probablemente no. En estos momentos estamos en una situación aceptable entre lo que hay que esperar y el coste en recursos  que tiene el sistema para dar esa prestación.

Han apostado por incrementar las interconsultas telefónicas no presenciales y la asistencia ambulatoria domiciliaria. ¿Está dando resultados, es más eficiente, menos gravosa…?

Dentro de lo que nosotros entendemos como una línea de sostenibilidad del sistema sanitario, tenemos varias líneas importantes de trabajo. La primera es la integración de cuidados; ya hemos incorporado la AP con la atención hospitalaria en organizaciones únicas  constituidas por los centros de salud de referencia y el hospital con un enfoque claramente poblacional. Asimismo, estamos intentando  mejorar la coordinación  del sistema sanitario con los servicios sociales. En el caso de Euskadi el sistema sanitario  se gestiona desde Osakidetza controlado por el Gobierno vasco, pero los servicios sociales se hacen desde las diputaciones, y dada la pirámide de población, cada vez más mayor, una mejor coordinación  entre el sistema sanitario y los servicios sociales es clave para la sostenibilidad.

¿Qué otras líneas se fijan para esa sostenibilidad del sistema?

A día de hoy se dan cada vez mayor número de prestaciones que no exigen que haya un profesional sanitario -médicos, enfermería,…- en situación presencial con el paciente. El incorporar las nuevas tecnologías a la relación entre paciente y profesional en un ámbito no presencial entendemos que es una línea de futuro.  Así, hemos implementado el consejo sanitario y  hacemos consejo telefónico 24 horas los 365 días. Inicialmente al consejo se llamaba para las dudas o conocer dónde estaban los recursos. Pero ahora, desde el  Consejo Sanitario se hace control y seguimiento de pacientes con determinadas patologías crónicas. Hemos metido en las actuaciones de todos  los profesionales de AP consultas telefónicas que están agendadas y hay muchas situaciones donde una consulta que no necesita de exploración al paciente se resuelve por teléfono con el mismo tiempo que le daríamos a una consulta presencial. Es un sistema  que además de tener buenos resultados es muy bien valorado por pacientes y por profesionales. Evita desplazamientos y mejora la eficiencia de la prestación de consultas. Hemos puesto lo que nosotros llamamos carpeta de salud, que es el acceso de cada ciudadano, por un lado a su historia clínica, pero por otro, al sistema de cita y a la relación también vía internet con los propios profesionales,  donde pueden hacer una consulta a la que te contesta el profesional o te envían los resultados de una analítica.

¿Estos cambios están mejorando la accesibilidad de los ciudadanos a los especialistas y al sistema en general?

Sí. Trabajamos también dentro del propio sistema sanitario para que la relación entre los propios médicos de AP y el personal de enfermería, y el de AP y del hospital, así como entre los diferentes servicios hospitalarios sea más fluida. Muchas cosas que antes se hacían de forma presencial y en sesiones conjuntas o desplazándose para ir a buscar al médico a su servicio, ahora lo hacemos vía web. Esto ha mejorado el funcionamiento de los Comités.  También la telemedicina está jugando un papel clave en la accesibilidad de los pacientes al sistema sanitario; la incorporación de las nuevas tecnologías nos permite poner en relación a  profesionales que están en un hospital comarcal con el Hospital Universitario sin tener que hacer desplazamientos para juntarnos; igualmente, se puede informar de una prueba complementaria a distancia. Estamos cambiando el sistema sanitario y hemos de continuar porque solo ha hecho comenzar.

¿Es completa la implantación de la receta electrónica y de la historia clínica digital global?

La receta electrónica en el País Vasco ya es un hecho. Las 863 farmacias vascas  están adheridas a  la receta electrónica. El porcentaje de receta que queda en papel es reducido y sobre todo obedece a algunos servicios de urgencias a domicilio. Lo que nos falta y en ello estamos trabajando es en la interoperabilidad con el resto de las CC.AA. Tenemos el compromiso, y espero que lo podamos cumplir, de que a finales de año nuestra receta electrónica sea operativa en todo el Estado, para que  cuando nuestros ciudadanos salen a otras comunidades no tengan que llevar las recetas en papel o tengan que coger los medicamentos previamente; o viceversa, que cuando tengamos visitantes de otras CC.AA. puedan coger las medicinas con sus tarjetas sanitarias en nuestras farmacias

Sanidad es curar pero también prevenir. ¿Qué hace su consejería de forma transversal (educación, servicios sociales… drogas, alcohol, educación dietética…) o intersectorial (40 muertos por accidente laborales en 2016 y casi 20 en lo que va de año) para prevenir en salud?

Estamos convencidos de que el sistema sanitario tiene un funcionamiento bueno  y también que la salud no depende solo del sistema sanitario.  Por lo tanto, con el objetivo de mejorar la salud de la población tenemos un plan de salud con este objetivo en todas las áreas políticas. En ese aspecto, el trabajo entre todos los departamentos: educación, medioambiente, salud, servicios sociales, empleo, vivienda es muy importante, así como con el resto de instituciones, fundamentalmente ayuntamientos. En Euskadi, por sus competencias, también con las diputaciones forales. Cada vez más estamos trabajando de forma estandarizada y vamos a ir obteniendo poco a poco mejores resultados. Es fundamental todo este ámbito de prevención y promoción de la salud. Es vital trabajar en pro de unos hábitos saludables en la población que no se modifican solo desde el ámbito sanitario, sino que se cambian desde la familia, la sociedad y desde el sistema educativo.  Tenemos una importante lucha contra las adicciones; estamos teniendo éxito con el tabaco, cada vez fuma menos gente y la Ley antitabaco ha jugado un papel decisivo. Hoy en día nadie discute su beneficio; ahora nuestro objetivo es que las nuevas generaciones no se incorporen a fumar.

Tabaco, alcohol, juego… ¿también el ejercicio moderado diario para mejorar la salud?

Es muy importante combatir el sedentarismo, la falta de ejercicio. Cada vez hay más personas de todas las edades incluyendo personas mayores que hacen ejercicio a lo largo del día. En el ámbito escolar se promociona mucho el ejercicio, pero es un hecho que las chicas a partir de determinada edad abandonan mucho más el ejercicio que los chicos. Para nosotros es muy importante fomentar el ejercicio en todos los ámbitos y ahí estamos trabajando en red, con los ayuntamientos para las personas mayores y con el sistema educativo, para que los niños y niñas vayan andando al colegio, para que tengan rutas sin riesgo de tráfico y puedan ir en bicicleta o caminando.

¿Y la alimentación?

Todos los ámbitos de promoción los intentamos trabajar con la idea  de trabajo interinstitucional, con la salud implicada en todas las políticas. Vamos a presentar una estrategia de alimentación saludable, para lo que hemos trabajado con la industria alimentaria de Euskadi y de distribución de alimentos, con las empresas que se dedican a convenios colectivos tanto en el ámbito laboral como escolar, lo que nos parece importante, porque cada vez más ciudadanos comen fuera de casa. Hemos trabajado también  con las empresas de vending para que introduzcan frutas en su oferta. Queremos presentar una estrategia de alimentación global para el  horizonte de los próximos 4 años porque entendemos que el sistema sanitario está imbricado con el resto de agentes económico-sociales.

Ya ha comentado el papel clave del personal en el sistema. Al final ha lanzado una OPE-2017 de 3.600 plazas tras el acuerdo con los agentes sociales ¿Por qué no ha seguido las directrices restrictivas del gobierno central?

Reconocemos que la precariedad laboral del sistema sanitario vasco constituye un problema en sí mismo. Al mismo tiempo caminamos a un escenario donde los profesionales especializados van a ser más escasos de lo deseable; profesionales que necesitan una cualificación y preparación muy altas y, por lo tanto, tener un alto grado de inestabilidad laboral y andar danzando de un sitio a otro es un problema de organización del propio sistema que debemos combatir. En el año 2014 aprobamos una OPE de empleo con 1.200 plazas respetando las plazas de reposición que nos impuso el Estado; nos hubiera gustado sacar más, pero nos plegamos a las directrices de Madrid porque entendíamos que era mejor ofertar 1.200 a sufrir un recurso que prosperara y no pudiéramos sacar ninguna. Acabamos de aprobar otra oferta de empleo de 3.335 plazas, de las cuales más de 900 son para médicos y casi 1.000 de enfermeras, aunque hemos sacado plazas de todas las categorías; el objetivo es estabilizar la plantilla de Osakidetza.  Nuestro objetivo es que al acabar esta legislatura el  90 por ciento del personal del Servicio Vascos de Salud (SVS), en todas sus categorías, sea plantilla estable, que tenga una plaza en propiedad o una interinidad indefinida hasta su cobertura reglamentaria por OPE. Igualmente, estamos modificando nuestro sistema de contratación temporal para  primar la contratación estable a largo plazo y no por períodos cortos.

El baby-boom de los 60 también tendrá su reflejo en la próxima masiva jubilación de facultativos.  ¿Está preparada Osakidetza para este reto de sustitución? ¿Y la Sanidad pública española en general?

Tenemos el baby-boom de los 60, pero también el muy importante crecimiento que tuvo el Insalud en los años 80 con las ciudades sanitarias y la reforma de la atención primaria y esa generación se está jubilando o jubilará en los próximos cinco años. Tendremos un relevo generacional tremendo, pero soy optimista porque cada vez tenemos generaciones mejor formadas y los que  vienen por detrás mejoran la Sanidad tanto como los demás ámbitos. Esto va a ocurrir, pero también es verdad que tenemos que modificar nuestra organización interna, porque el sistema sanitario no puede funcionar a expensas de que haya grandes bolsas de profesionales en paro para que cuando tenemos vacaciones o dispongamos de un día de asuntos propios o de antigüedad ofrezcamos a una persona trabajo y la pongamos en la sustitución para devolverla de nuevo al paro.

¿Hacia qué modelo propone caminar?

Tenemos que caminar hacia un modelo con plantillas algo más amplias y menor grado de sustituciones. Las facultades de Medicina han ido ampliando el número de graduados potenciales; en el caso del País Vasco así se lo hemos solicitado a la UPV y nos consta su sensibilidad para ello, ya que se están ampliando plazas. En cualquier caso, en el sistema sanitario  se está produciendo un cambio de roles, cosas que antes hacía el personal de enfermería hay otros profesionales que quieren y pueden llevarlo a cabo, respetando las competencias de cada uno. Actuaciones que hace unos años realizaban los médicos, en muchos casos,  ahora lo pueden realizar otros profesionales, llámese enfermería, ingenieros de organización, psicólogos clínicos…  El sistema sanitario es cada vez más diverso y el trabajo cada día más multidisciplinar, basado en equipos. Por lo tanto soy optimista, el relevo generacional es un reto de profundo calado, pero sabremos abordarlo.

A algunos podrá sonarle a colateral en Sanidad, pero euskaldunizar la atención sanitaria es un reto, ¿Cómo marcha la euskaldunización del personal de la Sanidad vasca?

Para Osakidetza la euskaldunización es un tema siempre presente; Euskadi tiene dos lenguas oficiales: euskera y castellano, por lo que cualquier ciudadano/a tiene derecho a ser atendida en la que elija. Sin embargo, para nosotros no es tan decisivo el derecho a ser atendido en una lengua concreta, sino la comunicación. Una comunicación que es fundamental en cualquier acto sanitario entre los profesionales y pacientes; es lo que genera confianza, que es la base para prestar cuidados sanitarios. Por lo tanto, cuando alguien quiere o necesita acceder al sistema sanitario en euskera, para nosotros es muy importante que sea una realidad. A día de hoy todavía hay muchos puntos donde no podemos garantizar la asistencia en euskera; trabajamos para que en un escenario breve, sin perjudicar a pacientes ni a profesionales, podamos hacer realidad el objetivo de que tengamos un sistema bilingüe bien armonizado.

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