• Jueves, 18 de julio de 2019
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Altas tasas de progresión de enfermedad hepática y mortalidad en pacientes con hígado graso no alcohólico

El hígado graso es una afección compleja que afecta a una cuarta parte de los adultos en todo el mundo

Dos estudios nacionales independientes han informado de altas tasas de progresión de la enfermedad hepática y mortalidad entre pacientes con enfermedad del hígado graso no alcohólico/esteatohepatitis no alcohólica (NAFL /NASH). Los trabajos, presentados en el International Liver Congress 2019 en Viena, Austria, revelaron que dentro de los 10 años posteriores al diagnóstico, hasta el 11 por ciento de los pacientes con NAFLD/NASH habían progresado a enfermedades hepáticas avanzadas (definidas como pacientes NAFLD/NASH con cirrosis compensada [CC], cirrosis descompensada [DCC], trasplante de hígado [LT] o carcinoma hepatocelular [HCC], y hasta el 27 por ciento de los pacientes con NAFLD/NASH y CC habían desarrollado descompensación del hígado.

El hígado graso es una afección compleja que afecta a una cuarta parte de los adultos en todo el mundo. Se considera que la afección es la manifestación hepática del síndrome metabólico y abarca un espectro histológico desde el hígado graso no alcohólico relativamente benigno hasta la NASH, que generalmente tiene un curso agresivo. NAFLD/NASH puede provocar cirrosis o CHC, y está programada para convertirse en la causa predominante de enfermedad hepática en muchas partes del mundo; sin embargo, su historia natural permanece incompleta.

En el primer estudio, se identificaron 215.655 pacientes NAFLD/NASH retrospectivamente a partir de una base de datos alemana de reclamaciones de seguros (InGef; 2011-2016) con 100.644 nuevos eventos de diferentes etapas de gravedad del hígado identificadas durante el seguimiento: 79.245 eventos (78,7 por ciento) de no NAFLD/NASH progresiva, 411 eventos (0,4 por ciento) de CC; 20.614 eventos (20,5 por ciento) de DCC, 11 eventos (0,01 por ciento) de LT y 363 eventos (0,4 por ciento) de HCC.

Entre las personas con patologías hepáticas avanzadas, la tasa de mortalidad durante 1 año de seguimiento aumentó hasta en un 50 por ciento (rango 8,8-51,2 por ciento), en comparación con los pacientes no progresivos de NAFLD/NASH (1,2% por ciento, p <0,0001). Esta tendencia continuó a lo largo de 5 años de seguimiento, ya que solo el 2,8 por ciento por ciento de los pacientes no progresivos de NAFLD/NASH murieron, en comparación con el 14,8 por ciento de los pacientes con CC, el 25,6 por ciento de los pacientes con DCC y el 64,5 por ciento de los pacientes con CHC.

Después de ajustar la demografía del paciente y las comorbilidades, el riesgo de mortalidad aumentó significativamente (p <.0001) con la progresión de la enfermedad hepática. En comparación con los no progresivos, el riesgo de mortalidad para los pacientes NAFLD/NASH con CC, DCC, LT y HCC fue de 2,71; 4,21; 2,23 y 13,69 veces más alto, respectivamente.

“Quizás lo más preocupante es que, durante el periodo de estudio de 5 años, el 11 por ciento de los pacientes NAFLD/NASH progresaron a enfermedades hepáticas avanzadas y el 17 por ciento de los pacientes con CC progresaron a DCC, después de tener en cuenta a los pacientes moribundos”, afirma el profesor Ali Canbay, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Magdeburgo, en Magdeburgo, Alemania, encargado de la presentación de los resultados del estudio. “Esto demuestra claramente la necesidad de una detección temprana y un tratamiento eficaz para prevenir la progresión y potencialmente reducir la mortalidad”, agrega.

Alta tasa de mortalidad

En el segundo estudio, científicos franceses identificaron a 125.052 pacientes NAFLD/NASH de la Base de Datos Nacional francesa sobre atención hospitalaria (PMSI; 2009-2015), de los cuales 1.491 (1,2 por ciento) fueron diagnosticados con CC, 7.846 (6,3 por ciento) con DCC, y 1.144 (0,9 por ciento) con CHC. Como se vio en Alemania, una pequeña cohorte de pacientes progresó rápidamente, con un 5,6 por ciento de los pacientes con NAFLD/NASH que progresaron a una enfermedad hepática más grave durante los 7 años de seguimiento, y el 27,5 por ciento de los pacientes de NAFLD/NASH con CC avanzaron a DCC.

La mortalidad fue alta en todas las cohortes y se incrementó con la progresión de la enfermedad hepática. Después de 1 año, el 2,1 por ciento de los pacientes con NAFLD/NASH, el 4,6 por ciento de los pacientes con CC y el 19,1 por ciento de los pacientes con DCC habían muerto. Las tasas de mortalidad correspondientes después de 7 años de seguimiento fueron de 7,9; 16,3 y 34,6 por ciento, respectivamente.

“Antes de este estudio, teníamos datos muy limitados sobre la progresión de la enfermedad y la mortalidad de los pacientes con NAFLD/NASH en nuestro país”, explica el profesor Jerome Boursier, del Hospital Universitario de Angers en Angers, Francia. “Nos sorprendió la alta tasa de mortalidad general entre estos pacientes (7,9 por ciento), casi el doble que la de la población general de edad similar, así como la tasa aparente de diagnóstico insuficiente de pacientes cirróticos, la mayoría de los cuales solo se identificaron después de un evento de descompensación.

“Esto nos muestra que debemos dirigir un mayor esfuerzo para encontrar y tratar a los pacientes NAFLD/NASH lo antes posible, para que podamos detener o incluso revertir la progresión de la enfermedad”, apunta. A ello, el profesor Philip Newsome (vice-secretario EASL), añade: “Estos datos demuestran la morbilidad y la mortalidad significativas encontradas en pacientes con NAFLD y refuerzan la necesidad de identificar a aquellos pacientes con mayor riesgo de tratamiento apropiado”.