• Miércoles, 26 de septiembre de 2018
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Asumir la diabetes tipo 2 es clave para implicarse en el autocuidado

diabetes

El debut de la diabetes puede generar en diversas ocasiones ansiedad y otros síntomas de depresión, sobre todo por la preocupación de tener una enfermedad crónica. Al paciente le cuesta asumir la situación. Se deben asimilar los nuevos cambios de hábitos cotidianos. En algunos casos dan lugar a tristeza, nervios o ansiedad. El modo de concienciar a este paciente diabético es mediante un proceso de adaptación. No pensar excesivamente en las complicaciones que puede traer esta enfermedad. Es conveniente centrarse en aquellos hábitos que sí puede modificar y que los llevará a llevar una vida más saludable; ocuparse pero no preocuparse.

Ante el diagnóstico de la diabetes se pueden adoptar varias actitudes. Huir o negar. Cuando acaban de diagnosticar diabetes es fácil y normal tener ganas de escapar, de desaparecer, tener sentimientos de incapacidad e impotencia, de no querer enfrentarse; como aparece la angustia se evita pensar en ello y se huye del problema. De igual manera, el paciente puede intentar minusvalorarlo, hacer como que no ha pasado nada y seguir con tu vida negando la importancia. Esto puede que funcione durante un tiempo, pero después acaba pasando factura. La diabetes es silenciosa pero va haciendo su efecto si no se toman las medidas adecuadas. Y aunque el paciente intente evitar pensar en ello, la ansiedad de padecerla está ahí.

La segunda actitud es el victimismo. Es otra reacción habitual tras el debut de diabetes. Buscar un culpable entre los demás. Es una actitud perjudicial a medio plazo ya que acaba minando el ánimo y suele exagerar la realidad hacia lo negativo. También es cierto que dejar de sentirse víctima es difícil porque el victimismo da una identidad y resulta cómodo, ya que sólo hay que esperar que los demás se responsabilicen de tus necesidades. Pero la persistencia en esta actitud puede llevar a la tristeza y a la rabia. En general, se entra en un círculo vicioso en que tanto el deseo de huir como el victimismo terminan conduciendo a la pasividad, promoviendo la apatía y la impotencia. En este círculo vicioso la diabetes o cualquier otro hecho negativo acaban por controlar la vida.

Y la tercera forma de recibir el diagnóstico de la diabetes es con un afrontamiento activo. Cuando el ser humano consigue hacer frente a lo que le atormenta, encuentra una satisfacción consigo mismo tan plena que puede llegar a sentirse bien incluso en las situaciones más difíciles. De nada vale una actitud de rechazo y lucha contra la diabetes porque no se irá, va a permanecer ahí y tarde o temprano habrá que hacerle frente.

Adoptar una actitud positiva ante los hechos puede ayudar, ya que es bien sabido que las situaciones difíciles son las que suelen sacar a la luz. La DM2 es un proceso crónico que afecta a un gran número de personas, por lo que constituye un problema a nivel individual y de salud pública de grandes proporciones.

Información-conocimiento

El paciente diabético requiere una información extra a la hora de comprender la enfermedad debido al seguimiento que tiene que tener este paciente para que la evolución de la enfermedad sea satisfactoria. Los factores socioculturales pueden favorecer o limitar el cumplimiento. El objetivo es identificar el autocuidado que necesitan los diabéticos, así como los factores socioculturales que favorecen o limitan su cumplimiento. En esta categoría se encuentran el económico, la enfermedad y ocupación.

Algunos pacientes explican que han buscado apoyo para sobrellevar las alteraciones del estado de ánimo. En cualquier caso, parece que existe poco apoyo psicológico establecido de forma organizada y rutinaria en los servicios de salud específicamente para personas diabéticas. La recomendación general es que la diabetes forma parte de tu vida y hay que llevarlo lo mejor posible y apoyarse en las personas del entorno.

Así, el primer paso para conseguir la adherencia al tratamiento es proporcionar información y adoptar comportamientos preventivos. Se debe otorgar a los pacientes responsabilidades en sus tratamientos, prevenir las recaídas, apoyar a las familias en los entrenamientos y en la información.

En referencia al cuidado del paciente, es necesario que sepa ponerse la insulina, así como todos los fármacos prescritos y los cuidados propios del diabético, como el cuidado de los pies, retinopatías, y las dietas a llevar a cabo por parte del enfermo. La participación de los programas grupales de entrenamiento para diabetes muestran un mejor control de la enfermedad y conocimiento acerca de ella.

Autocuidado

El paciente autónomo comprende el significado de la diabetes tipo 2, sus características de cronicidad, los objetivos a alcanzar, las estrategias de abordaje terapéutico basadas en los hábitos higiénico-dietéticos y fármacos, con las diversas opciones existentes. Es idónea la actitud del paciente con DM2 orientada al control sobre su salud y sobre su enfermedad, ser capaz de adquirir todas las competencias necesarias y de manejar esa la diabetes y los factores de riesgo cardiovascular, en definitiva, el autocuidado de su cuadro clínico.

En este sentido, la educación como estrategia terapéutica es la base fundamental para el manejo de la DM2, de tal forma que todas las maniobras orientadas al cambio de conducta y resolución de problemas por parte del paciente son fundamentales.

El verdadero reto cuando a una persona le diagnostican una enfermedad como la diabetes es “ese” aprender a vivir y cuidarse ante una circunstancia que no se ha elegido. Incorporar los cuidados, procurando que estorben lo menos posible en tu vida.

Aclarar dudas

El conocimiento del profesional del fármaco, trasmitir seguridad y confianza al paciente respecto del mismo, de sus efectos secundarios; aclarar dudas sobre mitos acerca de los mismos.. Posologías de fácil manejo, evitar múltiples dosis, o intentar que sean dosis cómodas de administrar, con nombres comerciales reconocibles y fáciles de recordar. Intentar simplificar siempre los tratamientos, por ejemplo con tratamientos polipíldora, sobre todo en el paciente anciano.

En ese contexto, hay que mejorar la comunicación médico-paciente, con un lenguaje que se adapte al diabético, teniendo en cuenta la impaciencia, la frustración por no alcanzar objetivos, la falta de comprensión, la dificultad que tiene para explicar los síntomas, el temor a expresarse, la percepción de poco tiempo en la consulta y la dificultad para priorizar los síntomas.  La declaración de consenso ADA-EASD establece los elementos a considerar y que pueden orientar al profesional en la elección del tratamiento enfocado a un paciente determinado. Factores y situaciones clínicas a considerar en el tratamiento individualizado de la DM2 son la motivación, actitud del paciente y expectativas de esfuerzo (muy motivado, adherencia y autonomía. Poco motivado, con escasa adherencia al tratamiento y pobre autonomía); el riesgo de hipoglucemia, riesgo potencial asociado a hipoglucemia y otros efectos adversos; duración de la enfermedad; expectativa de vida, comorbilidades importantes, complicaciones vasculares establecidas, recursos culturales y socioeconómicos, adherencia, capacidad de autocuidado, apoyos externos y objetivos de HbA1c a alcanzar, más exigente 6-6,5 por ciento o menos exigente 7,5-8 por ciento.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores David Molina Fernández, Cristóbal Muñoz Zamora, Mª Ángeles Miranda Sánchez, Indalecio Caballero Pérez, Alfonso Jiménez Ceacero,  Manuel Bravo, del Jaén; Carmen Suárez Ceballos, Catalina Cárdenes, Juan Ramón Peraita, Juan Ramírez y Julián Andrés Tamayo Serrato, Foro San Roque; los médicos de Atención Primaria Antonio García Fernández, Alfonso Hidalgo Pineda, Carlos Javier Berral de la Rosa, Amador Velarde Escoriza, Rafael Ángel Cejas López, Juan Merino Polo, José María Castro Ramírez, César Sánchez Nieto, Manuel Moreno Rodríguez, el internista Francisco José Fuentes Jiménez, Manuel Ángel Jiménez Torres, María Asunción Gil López, José Manuel García Gersol, Fernando Báez Cruz y Manuel Moreno Rodríguez, de Córdoba, y Alejandra Domínguez, María del Carmen Mesa, Grigliola Salazar, Celia López, José Luis Pérez, José Gerardo Pérez y Guetel Duarte.

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