• Miércoles, 22 de noviembre de 2017

Una bacteria activa el crecimiento de células tumorales de cáncer colorrectal

El Streptococcus gallolyticus, anteriormente Streptococcus bovis, es un estreptococo que vive en el intestino humano y suele ocasionar principalmente septicemia asociada a endocarditis

Una subespecie de la bacteria ‘Streptococcus gallolyticus’ parece promover activamente el desarrollo de cáncer colorrectal, según revela una nueva investigación publicada en ‘PLOS Pathogens’. Los científicos han sabido durante algún tiempo que las personas infectadas con la subespecie ‘gallolyticus’ (Sg) de ‘S. Gallolyticus’ son más propensas a tener cáncer colorrectal (CCR), una de las principales causas de muerte por cáncer; pero se desconoce si Sg promueve activamente CRC o si simplemente crece cómodamente en el medio ambiente proporcionado por las células tumorales CRC.

Para investigar el papel preciso de Sg en el CRC, Ritesh Kumar, del Centro de Ciencias de Salud A & M de Texas, en Estados Unidos, y sus colegas realizaron varios experimentos utilizando células colorectales humanas cultivadas de modelos experimentales con CRC y tejido de tumores humanos. Experimentos en los que las células CRC y Sg se cultivaron juntas mostraron que Sg promueve la proliferación de células CRC y que este efecto depende de la fase de crecimiento de las bacterias Sg.

La proliferación impulsada por Sg de células CRC sólo ocurrió cuando las bacterias y las células CRC estaban en contacto directo entre sí; de forma que las sustancias secretadas por las células bacterianas no impulsaron la proliferación por sí solas. Los investigadores también exploraron los efectos de Sg en una proteína humana conocida como beta-catenina, que desempeña un papel clave en el desarrollo de la CRC.

De esta forma, los científicos encontraron que Sg no promueve la proliferación de células CRC en la que la producción de beta-catenina o la actividad fueron deliberadamente reducidas, lo que sugiere que Sg impulsa la proliferación a través de la vía de señalización celular de beta-catenina.

En modelos experimentales con CRC, aquellos inyectados con Sg desarrollaron más tumores y tuvieron una mayor producción de beta-catenina (así como otros signos de gravedad del cáncer) que los roedores inyectados con un tipo diferente de bacterias como control. Los investigadores también analizaron muestras de tejidos normales y tumorales de más de 100 pacientes con CRC humanas y encontraron que la mayoría estaban infectadas con Sg, que previamente se desconocía.

En general, estos hallazgos sugieren fuertemente que Sg desempeña un papel activo en el desarrollo de CRC en los seres humanos. En el futuro, podrían explotarse los mecanismos precisos de su actividad promotora de tumores para desarrollar nuevas estrategias para diagnosticar, prevenir y tratar el CRC.

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