• Martes, 17 de octubre de 2017

Las bacterias intestinales alteran la función intestinal y cerebral

El síndrome de intestino irritable es el trastorno gastrointestinal más común en el mundo

Una investigación de la Universidad McMaster, en Hamilton, Ontario, Canadá, ha descubierto que las bacterias en el intestino tienen impacto tanto en síntomas intestinales como conductuales en pacientes que sufren de síndrome del intestino irritable (SII), un hallazgo que podría conducir a nuevos tratamientos dirigidos a la microbiota.

El nuevo estudio, publicado en ‘Science Translational Medicine’, fue dirigido por los investigadores del ‘Farncombe Family Digestive Health Research Institute en McMaster’ Premysl Bercik y Stephen Collins, en colaboración con investigadores de la Universidad de Waterloo, en Canadá.

El SII es el trastorno gastrointestinal más común en el mundo. Afecta al intestino grueso y los pacientes sufren de dolor abdominal y alteración de los hábitos intestinales como diarrea y estreñimiento, que a menudo se acompañan de ansiedad crónica o depresión. Los tratamientos actuales dirigidos a mejorar los síntomas tienen una eficacia limitada porque las causas subyacentes se desconocen.

El objetivo del estudio fue explorar si la microbiota fecal de pacientes con SII con diarrea tiene la capacidad de influir en la función intestinal y cerebral en los ratones receptores. Usando transplantes fecales, los investigadores transfirieron microbiota de pacientes con SII con o sin ansiedad en ratones libres de gérmenes.

Los roedores pasaron a desarrollar cambios tanto en la función intestinal como en el comportamiento similares a los pacientes con SII donantes, en comparación con los ratones que fueron trasplantados con microbiota de individuos sanos. Los científicos vieron que los aspectos de la enfermedad que resultaron afectados por los trasplantes fecales incluyeron el tránsito gastrointestinal (el tiempo que lleva que el alimento salga del estómago y viaje a través del intestino); disfunción de la barrera intestinal; inflamación de bajo grado y comportamiento de ansiedad.

Impacto en las respuestas intestinales y conductuales

“Este es un estudio histórico porque lleva el campo más allá de una simple asociación y hacia la evidencia de que los cambios en la microbiota impactan tanto en las respuestas intestinales como las conductuales en el SII”, afirma Giada De Palma, primera autora del estudio e investigadora asociada en el Instituto Farncombe.

“Nuestros resultados proporcionan la base para el desarrollo de terapias dirigidas a la microbiota intestinal y para encontrar biomarcadores para el diagnóstico de SII”, añade Premysl Bercik, autor principal del estudio y profesor asociado de Medicina en la Universidad de McMaster.

Los autores concluyen que sus hallazgos plantean la posibilidad de que “las terapias dirigidas a la microbiota, incluyendo el tratamiento pre o probiótico, puedan ser beneficiosas en el tratamiento no sólo de los síntomas intestinales sino también de las manifestaciones conductuales del SII”.

Curiosamente, los autores señalan que dado que el estudio demostró que la microbiota en el intestino puede influir en el cerebro, “se suma a la evidencia que sugiere que la microbiota intestinal puede desempeñar algún papel en el espectro de trastornos cerebrales que van desde el estado de ánimo o la ansiedad a otros problemas que como autismo, enfermedad de Parkinson y esclerosis múltiple”. Sin embargo, matizan que se requiere más trabajo para definir mejor la relación en estas enfermedades.

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