• Sábado, 21 de septiembre de 2019
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Buscar mejores escalas de dolor resulta clave también en Atención Primaria

Los expertos señalan que son necesarias mejores herramientas para abordar el dolor crónico de forma más efectiva desde el primer nivel asistencial

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Gran parte de los pacientes con dolor crónico tienen la Atención Primaria como puerta de entrada al sistema, bien porque el médico de Familia sea al primero al que le comuniquen su dolor, o porque sea el propio profesional el que, a través del seguimiento del paciente, identifique el caso. De hecho, los médicos de Atención Primaria, si bien cuentan como principal desventaja con el limitado tiempo que le pueden dedicar a cada paciente, tienen el valor añadido de conocer al paciente y poder hacer un seguimiento de sus síntomas en posteriores consultas de forma monotemática, gracias también a contar con una menor lista de espera en comparación con los especialistas hospitalarios.

reunion_alicante_grunenthal2Es por ello que dotar a los médicos de Atención Primaria de las mejores herramientas posibles debe ser una prioridad para la mejora en el diagnóstico y tratamiento de este tipo de patologías. En este sentido, siguen teniendo un papel relevante las escalas de dolor, si bien muchas de ellas resultan demasiado técnicas y complejas para el médico de familia. De esta forma, aquellas que inciden en las preguntas claves a realizar y en la identificación de las áreas de dolor parecen ser las más prácticas en la rutina del día a día. Estas preguntas deben incluir también cómo afecta el dolor a su calidad de vida, dado que el paciente pueda mejorar e incluso en algunos casos recuperar su actividad diaria es el objetivo final del tratamiento. Consideramos indispensables, por tanto, el uso de escalas multidimensionales.

De hecho, las escalas son útiles no solo para el diagnóstico como tal, sino también para tener una referencia con la que medir la efectividad o no de los tratamientos y la evolución del paciente.

Otra de las carencias habituales es la necesidad de mayor tiempo para la exploración del paciente, puesto que, a veces, aunque la tecnología sea importante, una exploración en la que se identifiquen las zonas afectadas puede ser clave para el diagnóstico. Pese a ello, no hay que olvidar que para hacer la Atención Primaria más resolutiva sigue siendo necesario apostar por incluir dispositivos como los ecógrafos en las consultas.

Un trabajo multidisciplinar

Mejorar la comunicación con los especialistas especializados en dolor es otra de las reclamaciones de los médicos de Atención Primaria. En muchas ocasiones, tras una cirugía, se da el caso de que el paciente no mejora, no porque la cirugía no se haya realizado bien, sino porque realmente no era el tratamiento más indicado. Es por ello que poder contar con el acceso a un especialista del dolor en Atención Primaria disminuiría en gran medida los problemas en derivaciones y tratamientos, pudiendo además remitir a las Unidades del Dolor aquellos casos que de verdad precisen de técnicas más específicas, cuando el tratamiento básico para otros pacientes podría controlarse desde el primer nivel asistencial.

reunion_alicante_grunenthalIgualmente, si el objetivo es concienciar al paciente y educarle en el manejo de su dolor, es prioritario dar un mensaje único por parte de todos los especialistas. Por ello, hasta que no se trabaje realmente de forma conjunta por parte de todos los profesionales implicados, será difícil que el propio paciente pueda avanzar en el conocimiento de su dolor.

Pasos hacia el futuro

Si bien estas mejoras pueden suponer un cambio de paradigma en el futuro más inmediato, también es necesario mirar hacia el largo plazo. No obstante, uno de los retos del dolor crónico es que cada vez hay una mayor población de edad avanzada, que quiere conservar un ritmo de vida activo, y los sistemas sanitarios aún no se han adaptado a esta nueva realidad.

A este respecto, si bien es cierto que cada vez hay más tratamientos y un mayor conocimiento sobre los mismos, aún se desconoce por qué no todos funcionan por igual en los diferentes pacientes. Sobre esta cuestión, parece que no queda tanto tiempo para una farmacología personalizada, en la que gracias a estudios genéticos se pueda conocer si los tratamientos funcionarán o no según el perfil del paciente.

No obstante, todas estas mejoras no implicarán nunca olvidarse de la importancia de la entrevista clínica, del reconocimiento directo y de la evaluación y el seguimiento del dolor del paciente. Tampoco se ha de olvidar el contexto social y emocional del paciente, ya que muchas veces el dolor tiene un componente psicológico a tener en cuenta.

Por último, en cuanto a cómo mejorar el aumento de la incidencia del dolor crónico no hay que olvidar que los hábitos de vida también son relevantes en este tipo de patologías, ya que, por ejemplo, la obesidad puede ser determinante en el dolor de las articulaciones.

A modo de resumen:

Teniendo en cuenta todas estas reflexiones, los expertos se muestran de acuerdo en:

  • Las escalas de dolor son necesarias, pero deben ser sencillas y fáciles de seguir, centrándose en las guías de preguntas básicas.
  • Las escalas de dolor no solo sirven para el diagnóstico, sino para evaluar la efectividad de los tratamientos.
  • Es necesario contar con herramientas como ecografías en Atención Primaria, pero no debe olvidarse igualmente la importancia de explorar al paciente.
  • Los tratamientos y las derivaciones mejorarían con un especialista en dolor de referencia para las consultas de Atención Primaria.
  • Los especialistas deben trabajar en un mensaje común que trasladar a los pacientes.
  • En este tipo de patologías también es necesario concienciar a los pacientes en la importancia de mejorar los hábitos saludables de vida.

 

Han participado en la elaboración de este artículo los Dres. María Ángel Arroyo Sebastián, especialista en AP en CS San Juan de Alicante; Manuel Bernabé Cano Arjona, especialista en AP en CS Petrer; Benedikt Matthias Paul Eiden, especialista Anestesia-Unidad Dolor en HGU Alicante; Guillermo Salcedo Borrego, especialista en AP en CS San Blas; María Victoria Sotos Borrás, especialista en Rehabilitación en Hospital Universitario del Vinalopó y Hospital Universitario de Torrevieja. Todos ellos de la Comunidad Valenciana.