• Miércoles, 16 de octubre de 2019
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Cerca del 80% de los españoles mayores de 65 años tienen un déficit de vitamina D

La osteomalacia, el raquitismo o la osteoporosis son patologías asociadas al déficit de esta vitamina

Vitamina D

España es uno de los países con más horas de sol de Europa, sin embargo, su población padece igualmente de un importante déficit de vitamina D.  En concreto, se calcula que hasta el 40 por ciento de los menores de 65 años padecen de este déficit, una cifra que alcanza el 80 por ciento en los mayores de 65 años. Estas concentraciones bajas de vitamina D en nuestro país podrían encontrar su origen en distintas causas: un escaso aporte dietético de esta vitamina, la protección solar durante los meses de verano o que la mayor parte de España está por encima del paralelo 37ᵒ, donde la posibilidad de sintetizar la vitamina D es escasa durante todo el otoño e invierno.

Ante esta realidad, los expertos abogan por hacer un control de los niveles de vitamina D en la población, debido a su implicación en múltiples patologías. Tal y como expone José Luis Neyro, especialista en Ginecología y Obstetricia, “es cierto que no existe justificación científica suficiente como para realizar determinación de los niveles de vitamina D en toda la población, pero no es menos cierto que hay que poner el foco en los niveles de 25-OH-D en pacientes que pertenezcan a grupos de riesgo”.

No obstante, el complejo hormonal D regula más de 200 genes en nuestro organismo, razón por la cual influye en distintos circuitos metabólicos a todos los niveles: en el sistema músculo esquelético, en el aparato cardiovascular, el aparato digestivo, el sistema inmunitario, el sistema nervioso central o, incluso, la proliferación celular de cualquier tejido.

Analizar la población de riesgo

En este sentido, el déficit de esta vitamina se relaciona de hecho directamente con patologías  como la osteomalacia, el raquitismo o la osteoporosis. Además de en estos pacientes, el experto considera que sería beneficioso medir la vitamina D en todos los pacientes que inicien o continúen tratamiento farmacológico contra la osteoporosis, a los que padecen trastornos intestinales que cursen con malabsorción (enfermedad inflamatoria intestinal en todas sus formas, celiaquía), a todos los sometidos a cirugía bariátrica o “de la obesidad”, en aquellas con enfermedades reumáticas con carácter inflamatorio, en mujeres con deseo reproductivo o afectas de infertilidad, así como en personas mayores de 65 años.

El análisis de las características individuales de cada uno de los pacientes que pertenecen a un grupo de riesgo y la determinación de su vitamina D, podría ayudar a una adecuada evolución de la enfermedad, del mismo modo que podría facilitar la efectividad clínica de un determinado tratamiento. Por ejemplo, en el caso de las mujeres en edad fértil que desean ser madres, unos niveles adecuados de 25-OH-D facilitan la posibilidad de conseguir un embarazo e incluso mejoran las tasas de concepción tras un ciclo de fecundación in vitro”, según el experto.

Cabe recordar que el principal papel de la vitamina D en el organismo es la regulación de la absorción intestinal del calcio y el mantenimiento de la homeostasis ósea y muscular a través de la formulación del metabolismo del calcio, el fósforo y el magnesio (funciones endocrinas). Además, la vitamina D presenta acciones autocrinas y paracrinas, regulando la proliferación y la diferenciación celular.