• Jueves, 22 de Agosto de 2019
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Cualquier alteración oftalmológica que curse con dolor puede asociar dolor neuropático

El síndrome de ojo seco afecta ya entre un 15 y un 30% de la población y va en aumento debido al estilo de vida actual

clinica_sempere_Alicante

El dolor neuropático también se manifiesta en Oftalmología. Hablamos de ello con la doctora Julia Sempere y el doctor Juan Ignacio Sempere, de la Clínica Oftalmológica Doctores Sempere en Alcoy (Alicante).

El dolor neuropático ocular es poco frecuente, pero muy invalidante, explican los doctores,  y entre las causas de dolor ocular encontramos lesiones corneales, sobre todo cuerpos extraños enclavados, abrasiones corneales, ojo seco, conjuntivitis, infecciones oculares, uveítis anterior… Alteraciones que una vez resueltas no deberían dejar secuelas de dolor ocular. Sin embargo, en un reducido grupo de pacientes el dolor puede persistir, cronificarse y convertirse en dolor neuropático.Cualquier alteración oftalmológica que curse con dolor puede asociar dolor neuropático.

Sobre el síndrome de ojo seco, nos apuntan los expertos, no es la más grave de las causas de dolor neuropático oftalmológico, sin embargo, “es una de las consultas más frecuentes a la que nos  enfrentamos a diario. Tanto por la limitación de la actividad cotidiana que supone para los pacientes como por la elevada prevalencia que tiene. Sin ser la más dolorosa es sin lugar a dudas una de las más incapacitantes”.

El síndrome de ojo seco afecta ya entre un 15 y un 30% de la población y va en aumento debido al estilo de vida actual. Hábitos tan comunes como leer, trabajar frente a ordenadores, tablets, móviles etc., disminuyen la frecuencia de parpadeo y, por tanto, favorecen la evaporación precoz de la película lagrimal constituyendo uno de los factores de riesgo para esta enfermedad. Si a esto le añadimos el aumento de la polución ambiental, ambientes secos, calefacciones, etc., tenemos la base para que se desarrolle este síndrome. Existen además otros factores implicados como pueden ser cambios hormonales asociados a estados menopáusicos, tiroideos y toma de ciertas medicaciones, como pueden ser antidepresivos, benzodiacepinas y antihipertensivos, entre otros…

Los especialistas apuntan que este síndrome es una patología que debe abordarse de forma multidisciplinar. “Controlar factores ambientales, adoptar estilos de vida saludables con ingesta de una alimentación rica en ácidos Omega 3, que mejoran la calidad de lágrima del paciente y reducen la inflamación, así como el uso de lágrimas artificiales (preferiblemente sin conservantes) y otras medicaciones antiinflamatorias adecuadas a cada caso. El abordaje terapéutico incluye no solo el tratamiento del síntoma, sino yendo a la base del problema. Es decir, al punto en el que se generan los problemas a nivel de receptores con el fin de lograr tratamientos específicos y personalizados para cada tipo de ojo seco”.

En este sentido, los expertos añaden: “Se está tratando de identificar los receptores que hay que activar o silenciar y qué fármacos agonistas o antagonistas son los que mejor se adaptan a cada función. Hay varias líneas abiertas de tratamiento con lágrimas artificiales, suero autólogo, concentrado de plaquetas (como se usan en otro ámbitos como implantes dentales o articulaciones), entre otras. El tratamiento, como ya se ha comentado, debe abordarse de forma multidisciplinar, cambiando hábitos de vida, dietéticos, utilizando colirios lubricantes para restaurar la superficie corneal, y si se precisa toma de medicaciones sistémicas para poder controlar el dolor”.

Los colirios anestésicos, contraindicados en el tratamiento

En el apartado terapéutico para aliviar en lo posible el dolor neuropático ocular, la doctora Sempere matiza: “El dolor ocular puede ser intenso y percibirse como punzante, difuso o pulsátil, o bien puede sentirse una ligera sensación de cuerpo extraño. La localización más frecuente del dolor ocular es la córnea, que por la gran cantidad de terminaciones nerviosas que tiene ante la más mínima agresión  provoca un intenso dolor, el mero roce superficial de la córnea se percibe como un estímulo doloroso. Otras causas de dolor ocular pueden localizarse a nivel intraocular, tales como uveítis, infecciones y otras inflamaciones de las diversas estructuras oculares. Así pues en el tratamiento del dolor ocular se debe identificar la causa etiológica y tratarla como corresponda”.

Además, la experta refiere que, ante la persistencia del dolor, hay que tomar medidas analgésicas, tales como paracetamol, o antiinflamatorios no esteroideos o incluso si son necesarios, opiáceos. “En algunos casos el dolor proviene del espasmo del músculo ciliar ante la respuesta a la luz. En esos casos, asociamos un colirio de dilatación de la pupila (ciclopléjico o atropina) para reducir el dolor ante la exposición al estímulo lumínico. Aunque los anestésicos corneales son francamente efectivos para controlar el dolor de superficie ocular, nunca se deben usar más que para la exploración en consulta, pues enmascaran posibles infecciones, favorecen la aparición de nuevas lesiones e impiden la cicatrización y curación de las heridas corneales. Así pues, aunque el paciente pueda encontrarse francamente mejor con la instalación de colirios anestésicos están absolutamente contraindicados en el tratamiento”.

Por último, los expertos añaden que el dolor ocular es una de las consultas más frecuentes que tienen en la práctica clínica diaria. “El mayor problema al que nos enfrentamos los profesionales es que ninguna de las medidas o tratamientos es absolutamente efectiva de forma aislada, y además el tratamiento suele ser largo, caro y de resultados lentos. Y por eso los pacientes van de un especialista a otro en busca de una solución definitiva. Pero, sin duda alguna, nuestro reto es trasmitirles que el tratamiento alivia claramente los síntomas y debemos instarles a no abandonarlo ante la falta inmediata de resultados”, apostillan.