• Miércoles, 17 de julio de 2019
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Desarrollan mini-placentas para estudiar las primeras fases del embarazo

La Universidad de Cambridge lleva a cabo un estudio sobre micro-placentas, que se ha publicado en al revista 'Nature'

embarazo

Muchos embarazos no llegan a término porque el embrión no se implanta correctamente en el revestimiento del útero y no logra formar un vínculo con la madre en la placenta. Es complicado y complejo estudiar este periodo inicial del desarrollo, por lo que se sabe muy poco de lo que sucede y lo que puede salir mal. Además, los animales son muy diferentes a los humanos para proporcionar un buen modelo de desarrollo e implantación placentaria. “La placenta es absolutamente esencial para sostener al bebé a medida que crece dentro de la madre”, asegura Margherita Turco, de los Departamentos de Patología y Fisiología, Desarrollo y Neurociencia de la Universidad de Cambridge, que ha llevado a cabo un estudio sobre micro-placentas que se ha publicado en la revista Nature.

Los esfuerzos para cultivar células de la placenta humana comenzaron hace más de 30 años en el Departamento de Patología del citado centro donde los profesores Ashley Moffett y Charlie Loke estaban estudiando los procesos celulares en las primeras semanas de embarazo. Con su jefe técnico, Lucy Gardner, encontraron formas de aislar y caracterizar las células del trofoblasto placentario. Estas técnicas, combinadas con el sistema de cultivo de organoides, permitieron generar modelos funcionales en miniatura de la placenta temprana o mini-placentas. En la Universidad de Cambridge, uno de los líderes mundiales en investigación de organoides, los científicos están usando cultivos de organoides para cultivar todo, desde mini-cerebros, mini-hígados hasta mini-pulmones.

Prueba de embarazo

En un estudio financiado por el Centro de Investigación de Trofoblastos, el citado equipo ha podido cultivar organoides utilizando células de las vellosidades extraídas de tejido placentario. Estos organoides trofoblásticos pueden sobrevivir a largo plazo, son genéticamente estables y se organizan en estructuras similares a vellosidades que secretan proteínas y hormonas esenciales en el metabolismo de la madre durante el embarazo. Un análisis más detallado ha demostrado que los organoides se parecen mucho a las placentas normales del primer trimestre. De hecho, se ha visto que los organoides modelan la placenta temprana de tal forma que son capaces de registrar una respuesta positiva en una prueba de embarazo.

Y es que los organoides pueden arrojar luz sobre varias incógnitas que rodean las relaciones entre la placenta, el útero y el feto, como es por qué la placenta es capaz de evitar que algunas infecciones pasen de la sangre de la madre al feto mientras que otras, como el virus Zika, sí son capaces de atravesar esta barrera.

Los organoides también se pueden usar para evaluar la seguridad de los medicamentos que se pueden emplear al principio del embarazo para comprender cómo las anomalías cromosómicas pueden alterar el desarrollo normal y si se pueden utilizar terapias con células madre para embarazos fallidos.

Según los autores del trabajo, se han desarrollado modelos organoides de ambos lados de la interfaz, tejido materno y tejido placentario, y se puede comenzar a ver cómo estos dos lados se comunican entre sí. En estudios previos del mismo grupo de Cambridge se demostró que las células se comunican entre sí para modificar la respuesta inmune y permitir el embarazo, presentando estados celulares nuevos e inesperados en el útero y la placenta, y mostrando qué genes están activados en cada célula.