• Sábado, 21 de septiembre de 2019
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Desarrollan una nueva vacuna que trata y previene el shock tóxico

La enfermedad estreptocócica invasiva tiene unas tasas de mortalidad superiores al 25 por ciento incluso en las instalaciones mejor equipadas encargadas de tratarlo

trastuzumab

Una nueva vacuna desarrollada por investigadores del Instituto de Glicómica de la Universidad Griffith, en Australia, tiene el potencial de tratar y prevenir el shock tóxico causado por la enfermedad estreptocócica invasiva, que causa la muerte a más de 160.000 personas cada año, según publican en la revista Science Advances.

La doctora Manisha Pandey, investigadora principal del estudio afirma que el estreptococo (estreptococo A) es el mismo grupo de bacterias que causa dolencias comunes y no mortales y recuerda que en aproximadamente 1 de cada 100 casos, la bacteria entra al organismo y se convierte en enfermedad estreptocócica invasiva (ISD). Cuando ocurre la ISD, algunas cepas pueden producir más toxinas que otras y causar el síndrome de shock tóxico estreptocócico (STSS).

El STSS ocurre cuando una toxina producida por el Streptococo A se une a una proteína humana en ciertas células y activa las células T en el sistema inmunitario que provocan una respuesta altamente inflamatoria. Esto alerta a los glóbulos blancos, desencadenando una respuesta potente que pueden provocar la muerte.

El equipo de investigación internacional, utilizó un modelo de experimental transgénico para desarrollar un primer candidato para la vacuna STSS, llamado ‘J8’, que mostró una reducción de 1000 – 1.000.000 veces la carga bacteriana en bazo y sangre después de la infección.

Los anticuerpos desarrollados a partir de la proteína estreptocócica M y la exotoxina pirogénica estreptocócica (SpeC) también eliminaron la infección en el modelo transgénico tratado y eliminaron la actividad mitogénica e inflamatoria causada por la proteína M.

El director del estudio y jefe de laboratorio, profesor Michael Good, explica que estaban buscando una vacuna candidata para prevenir las infecciones estreptocócicas. “En ese momento lo estábamos buscando para prevenir la enfermedad cardiaca reumática, que también es causada por el estreptococo A, y pensamos que la vacuna podría prevenir el shock tóxico estreptocócico. Sin embargo, eso no ayuda a las personas que ingresan que no han sido vacunadas y a las personas que están gravemente enfermas con shock tóxico”.

“En nuestro modelo transgénico, demostramos que dos proteínas son importantes para la enfermedad: la toxina de superantígeno (SpeC) y la proteína M, de donde proviene nuestro candidato a la vacuna J8, explica. Inoculamos la vacuna en el modelo transgénico, y podría prevenir el shock tóxico pero, lo que es más importante, logramos producir anticuerpos en normales y utilizarlos para tratar sujetos enfermos”.

Finalmente, “cuando los individuos del modelo transgénico enfermaron mucho, los tratamos con los anticuerpos de la vacuna y se recuperaron durante la noche: los microorganismos y la toxina se eliminaron de su sangre”, continúa.
El profesor Good dice que ahora que se han generado anticuerpos, el siguiente paso sería producir anticuerpos monoclonales que podrían ser adecuados para un ensayo clínico en humanos.