• Domingo, 25 de Agosto de 2019
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Descubierto un nuevo mecanismo que regula la inflamación del tejido adiposo en personas con obesidad y diabetes

Los pacientes que sufren estas patologías presentan elevadas tasas de un metabolito al que se hacen resistentes, lo que bloquea respuestas antiinflamatorias del organismo

tejido adiposo

El succinato es un metabolito del que se conocía su papel en la regulación de la energía en las células, pero ahora un equipo de investigadores ha constado que otra de sus características, su influencia en la inflamación del tejido adiposo, es más compleja de lo que se conocía. Esta inflamación está asociada a la obesidad y la diabetes y hasta ahora se sabía de su conexión con el succinato, del que se ha comprobado ahora su función dual: también puede provocar respuestas antiinflamatorias.

La cuestión es que esta segunda reacción no se produce en las personas obesas, de ahí que los investigadores planteen una nueva línea de trabajo centrada en recuperar la función fisiológica del receptor del succinato en estos pacientes. En definitiva, se ha constatado que este metabolito es clave en un proceso que se presenta como un nuevo mecanismo de control de la inflamación.

Así lo ha puesto de manifiesto el estudio de un equipo de investigadores del Ciberdem en el Institut d’Investigació Sanitària Pere Virgili (IISPV), liderado por Sonia Fernández-Veledo y Joan Vendrell. Publicado por la revista Nature Immunology, permite profundizar en cómo se produce la inflamación en el tejido adiposo, un elemento fundamental en la lucha contra las enfermedades metabólicas.

“Considerado tradicionalmente como un metabolito energético del ciclo del ácido tricarboxílico mitocondrial, el succinato ha emergido recientemente como una señal metabólica que rige el estrés local, el daño tisular y el peligro inmunológico”, apuntan los autores. Los pacientes de determinadas patologías como hipertensión, cardiopatía isquémica, obesidad y diabetes mellitus tipo 2, que presentan una inflamación crónica de bajo grado, tienen elevados índices de succinato en sangre.

Los investigadores han analizado la interrelación del succinato (y su receptor SUCNR1) con los macrófagos. Estas células del sistema inmune pueden tener un comportamiento dual, en función de las necesidades: activar procesos inflamatorios (M1) o antiinflamatorios (M2). La clave está en el equilibrio entre estos dos tipos de respuesta, ya que en ocasiones la función defensiva de la inflamación se hace permanente, un desequilibrio presente por ejemplo en pacientes con obesidad y diabetes.

En el estudio se señala que para la investigación se eliminó en ratones el SUCNR1, lo que en teoría debería limitar las respuestas inflamatorias. Contrariamente a lo esperado, la ausencia de este receptor en los macrófagos aumentaba la inflamación del tejido adiposo de los animales, además de potenciar un caldo de cultivo ideal para el desarrollo de la diabetes: una menor tolerancia a la glucosa y una mayor resistencia a la insulina.

Las pruebas con humanos certificaron un comportamiento dual del succinato, ya que en pacientes sanos se activaban respuestas antiinflamatorias, lo que no ocurría en personas obesas. “Nuestros hallazgos resaltan la importancia de la señalización de succinato-SUCNR1 en la determinación de la polarización de macrófagos y asignan un papel al succinato en la limitación de la inflamación”, señala el estudio.

También se constata que los pacientes obesos y con patologías como la diabetes, pese a tener en su organismo tasas elevadas de succinato, desarrollan una resistencia. “Mostramos que la pérdida de señalización mediada por succinato a través de SUCNR1 en células mieloides afectó a la inducción de respuestas antiinflamatorias en macrófagos”, apuntan los autores, que subrayan que “nuestros resultados sugieren un mecanismo por el cual la señalización de SUCNR1 contribuye a la resolución de la inflamación aguda”.

“Proponemos un mecanismo por el cual, al igual que otras moléculas de señalización, el succinato se genera como parte de un programa inflamatorio y actúa como una señal de retroalimentación negativa a través de SUCNR1 para promover una respuesta antiinflamatoria en macrófagos”, apostilla la investigación. La resistencia al succinato estaría detrás, “al menos parcialmente”, de la inflamación asociada con personas obesas, ya que “la pérdida de este mecanismo antiinflamatorio en la obesidad puede contribuir a la incapacidad intrínseca del tejido adiposo obeso para resolver la inflamación descontrolada y restaurar la homeostasis y funcionalidad del tejido”.

“La señalización del succinato-SUCNR1 está emergiendo como un regulador versátil y específico del contexto de la fisiología y la enfermedad”, concluyen los autores. La clave ahora es conocer cómo podría recuperarse la función fisiológica del SUCNR1 en los pacientes que presentan estos problemas, ya que podría ayudar a reducir los procesos inflamatorios del tejido adiposo.