• Martes, 12 de diciembre de 2017

Determinar la causa de la prostatitis es clave para su control

El término prostatitis corresponde a una inflamación de la próstata y hace referencia a una serie de síntomas caracterizados por trastornos de la micción, sexuales y perineales, dependiendo de si la causa es infecciosa o no. Hay varios tipos. La prostatitis aguda, debida a una infección bacteriana, donde el cuadro clínico se caracteriza por la aparición súbita de fiebre alta, escalofríos y tiritonas, malestar general, lumbalgias e intensos síntomas miccionales. En la orina se encuentra piuria, bacteriuria y hematuria, y el PSA suele elevarse. En este tipo de prostatitis se debe evitar el tacto rectal por la posibilidad de desencadenar una sepsis. Los gérmenes más frecuentes encontrados son echerichia coli, enterococo, klebsiella, proteus y pseudomonas.

Por su parte, la prostatitis crónica bacteriana se caracteriza por síntomas como polaquiuria y urgencia miccional junto a sensación de quemazón uretral, enrojecimiento del meato y secreción uretral. El inicio suele ser insidioso. Los gérmenes más frecuentes encontrados son el escherichia coli y proteus.

Con respecto a la prostatitis crónica bacteriana hay que comentar la presencia de polimorfonucleares en la secreción prostática visualizados al microscopio, con cultivos negativos. Y para terminar está la prostatodinia, que no presenta ni polimorfonucleares ni cultivo positivo y suele afectar a varones jóvenes que tienen molestias en el periné, dolor en pene, testículos, área perineal y escroto durante la micción o fuera de ella.

Es importante distinguir entre prostatitis y el síndrome del dolor pélvico crónico que, en ocasiones, se había llegado a catalogar de prostatitis crónica. Lo que marca la diferencia de uno u otro es que en las prostatitis debe existir una infección confirmada o sospechada.

Paciente tipo

La prostatitis suele aparecer en adultos jóvenes o varones de mediana edad. En los primeros, a veces, puede estar en relación con enfermedades de transmisión sexual mientras que en los segundos suele estar asociada con el crecimiento prostático tras una infección urinaria.

Tiene un amplio espectro de síntomas pero generalmente se manifiesta con afectación del estado general, fiebre elevada y síndrome miccional. Las molestias urinarias pueden incluir polaquiuria, urgencia miccional, incontinencia, disuria, estranguria y, en algunas ocasiones, hasta hematuria. Algunos pacientes manifiestan dolor hipogástrico, inguinal y lumbar, de forma bilateral. Otros pacientes pueden incluso referir tenesmo rectal. En algunos pacientes que consultan a Urgencias generalmente el motivo de consulta es la fiebre y la afectación del estado general pero al realizar la anamnesis, la mayoría refiere que en los días previos había iniciado molestias miccionales.

Hay que recordar que la prostatitis bacteriana aguda típica se asemeja a un cuadro de infección urinaria baja (cistitis) por su síndrome miccional irritativo pero con presencia de fiebre y alteración de estado general.

Pautas terapéuticas

El tratamiento va a depender del origen de la prostatitis. Así, en la bacteriana aguda, dado que es una bacteriemia de origen prostático, se debe de tratar con  antibióticos. Normalmente, se trata de gérmenes Gram negativos, por lo que se recomiendan antibióticos sensibles a ellos, como aminoglucosidos, cefalosporinas  de tercera generación, quinolona. Junto a esto, se administran antipiréticos, analgésicos y antiinflamatorios. Un vez finalizada la fase aguda habrá que continuar el tratamiento de forma oral 6-8 semanas

En la prostatitis abacteriana se opta por las medidas higiénico-dietéticas, alfabloqueantes y termoterapia, mientras que en la la prostatodinia se administran relajantes de la fibra muscular lisa uroselectivos, alfabloqueantes y ansiolíticos. Como la prostatitis granulomatosa suele estar producida por microorganismos, como el micobacterium tuberculoso, o por hongos, el tratamiento es el específico de los agentes que lo producen.

En principio, las prostatitis se resuelven sin problemas siempre y cuando se lleve a cabo el tratamiento adecuado. No obstante, puede ocurrir que algún paciente persista con sintomatología urinaria. En estos casos, puede que se esté solapando el inicio de un problema prostático (hiperplasia benigna de la próstata), por lo que se deberá seguir estudiando y valorar si precisa de tratamiento dirigido.

En otras ocasiones, el paciente puede presentar prostatitis de repetición en un periodo de tiempo corto, por lo que se recomienda un estudio completo para descartar causas anatómicas solucionables, como por ejemplo estenosis de uretra.

No obstante, lo más adecuado es que todo paciente que haya presentado un episodio de prostatitis debe estudiarse de forma ambulatoria mediante nuevos análisis de orina, sangre y ecografía renovesicoprostática.

No está de más, sobre todo en los episodios crónicos, seguir unas medidas higiénico dietéticas, como la abstención picantes, alcohol, café, bicicleta, moto, sedentarismo”, que pueden ayudar a resolver el problema.

En la elaboración de este artículo han participado los doctores Saturnino Napal Lecumberri, Carlos Alcalá-Santella Casanova y José Antonio Romero Martín.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies