• Sábado, 21 de septiembre de 2019
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“Dos tercios de los pacientes con lesión medular sufren dolor neuropático”

La científica Juliana M. Rosa explica su proyecto de investigación en el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo

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Los efectos de la lesión medular en el cerebro se manifiestan en patologías sensoriales crónicas, como el dolor neuropático y la sensación de miembro fantasma, que afectan a más de dos tercios de estos pacientes, según explica la científica Juliana M. Rosa, que recientemente se ha incorporado a la Unidad de Investigación del Hospital Nacional de Parapléjicos, dependiente del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (SESCAM), donde desarrollará un proyecto del programa Horizonte 2020 de la Unión Europea que estudiará los efectos que produce una lesión medular a nivel de la corteza cerebral. Uno de los aspectos que investigará será el dolor neuropático. El estudio, dotado con 175.000 euros y dos años de duración, proviene de una de las Acciones Marie-Sklowdoska Curie dedicada a la investigación de excelencia.

¿En qué consiste este proyecto de investigación?

Nuestra unidad de investigación es el único laboratorio que estudia los efectos de una lesión medular en el cerebro a nivel cortical. Los demás grupos de estudio lo hacen más a nivel medular. Cuando hay una lesión medular, el cerebro deja de recibir referencias nerviosas de la médula, y esto hace que el cerebro modifique su actividad. Por ejemplo, si hay una lesión en la zona torácica, la región del cerebro que es responsable de recibir la señal nerviosa de los miembros inferiores deja de recibir información. Las regiones que están alrededor de esta área afectada intentan invadir la zona anatómica para intentar recuperar la función, y nosotros estudiamos este proceso, que se llama plasticidad.

¿Qué consecuencias tiene este proceso?

Desconocemos sus mecanismos y a qué nivel es positivo o negativo. Una mayor plasticidad puede conllevar efectos secundarios y patologías asociadas a la lesión medular, como es el dolor neuropático que se genera a nivel central, y que dos tercios de los pacientes con lesión medular lo sufren. Nosotros estamos enfocados sobre todo a mejorar nuestro conocimiento de este proceso de plasticidad, de organización de la corteza, para evitar patologías asociadas, como la depresión, los problemas de sueño o los dolores. De esta forma, podemos ayudar a mejorar la vida de estos pacientes, lo que redunda en beneficio de la Sanidad pública.

¿Y de qué forma va a investigar el dolor neuropático?

El dolor neuropático se produce, sobre todo, cuando ocurren lesiones incompletas.

¿En qué consiste este tipo de dolor? ¿En qué se distingue del dolor del miembro fantasma que también investiga?

El dolor por miembro fantasma es distinto del dolor neuropático por el hecho de que en el primero el paciente tiene las terminaciones nerviosas de un miembro que ha sido amputado. El dolor neuropático es algo que ocurre en el cerebro, una desincronización de la actividad neuronal que genera un dolor que puede ser generalizado por un aumento de la actividad nerviosa.

En el Hospital de Parapléjicos de Toledo se trata a pacientes agudos, pero ¿puede ser que en su evolución desarrollen dolor neuropático localizado?

El dolor neuropático suele venir con el tiempo, por esto se ha visto que los cambios neuronales que ocurren tras meses de la lesión son los más importantes en la generación del dolor. Inmediatamente después de una lesión el paciente puede tener un dolor local, pero el dolor neuropático es asociado con un proceso que tarda en ocurrir.

¿De qué manera tendrá en cuenta el dolor en su proyecto de investigación?

Nosotros estudiamos, sobre todo, los mecanismos celulares neuronales que subyacen a la plasticidad neuronal y, por consecuencia, patologías celulares que están asociadas a la lesión y al nivel de plasticidad. El dolor que estudiamos es del mecanismo, y está relacionado con la plasticidad. En este proyecto específico vamos a investigar el papel que tienen los astrocitos, que es el tipo celular más presente en el sistema nervioso central. El 70 por ciento del sistema nervioso central está compuesto por células gliales, incluyendo en este conjunto los astrocitos.

Creemos que la actividad neuronal está siendo controlada y modulada por los astrocitos, que forman circuitos con las neuronas. Si somos capaces de modular la actividad de estas células secundarias, podremos cambiar la respuesta final neuronal. Proponemos también que esto nos puede llevar a nuevas dianas farmacológicas, porque los astrocitos farmacológicamente también se pueden modular.

¿Qué pacientes se podrían beneficiar de su investigación?

Si podemos modular lo que generan los cambios neuronales, podremos conocer mejor las enfermedades neurológicas y neurodegenerativas, o, en caso de lesiones del sistema nervioso central, sería más fácil modular la actividad neuronal. En vez de ir al punto final, vamos a investigar lo que inicia una cascada de eventos.

¿Cuáles son los retos de futuro en este ámbito?

Me gustaría pedir que se apoyara más la investigación que se hace en el Hospital de Parapléjicos de Toledo. En general, la investigación en España necesita recursos y, por desgracia, tenemos muy pocos apoyos de las Administraciones públicas. Por eso, la parte de divulgación es muy necesaria.