• Miércoles, 22 de mayo de 2019
Array ( [0] => WP_Term Object ( [term_id] => 1480 [name] => Nacional [slug] => nacional [term_group] => 0 [term_taxonomy_id] => 1480 [taxonomy] => category [description] => [parent] => 1350 [count] => 7995 [filter] => raw [cat_ID] => 1480 [category_count] => 7995 [category_description] => [cat_name] => Nacional [category_nicename] => nacional [category_parent] => 1350 ) )

“El 25% de lo que gastamos es un despilfarro”

Salvador Peiró, uno de los más destacados expertos en Economía de la salud en España, reconoce que la Sanidad no está en bancarrota y funciona bien, “pero podría hacerlo mucho mejor”

Hacer mas_con lo mismo_pero mejor

“En Sanidad, la calidad es una distancia entre lo que estamos haciendo y lo que podríamos hacer si lo hiciéramos mejor. Fundamentalmente se tiene que caminar hacia un cambio organizativo que permita que los centros sanitarios que lo están haciendo bien mejoren aún más, y los que están en situación peor se parezcan a los que están mejor. Hay un cambio organizativo que incluye la integración de modelos, pero también esquemas de incentivos y de formación, entre otros”, adelantó Salvador Peiró, director de Área de Investigación en Servicios de Salud del Centro Superior de Investigación en Salud Pública (CSISP) de la Consejería de Sanidad de la Generalitat Valenciana.

Peiró, uno de los más destacados expertos en Economía de la Salud en España, fue uno de los participantes en la Jornada de Economía de la Salud. “Calidad y eficiencia en Sanidad. ¿Son términos sinónimos?”, organizada por la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao, en la Sociedad Bilbaína, donde se ha analizado la calidad y eficiencia en Sanidad pública española.

El experto puso en valor el papel de los profesionales sanitarios que “son los que hacen la calidad del sistema que se genera entre el contacto de los sanitarios y los pacientes. La Sanidad no es el gerente de un hospital ni el ministro que distribuye el gasto. Son los millones de decisiones que se toman por parte de los profesionales; decisiones que determinan los resultados y costes”, subrayo Peiró.

El especialista insistió en señalar que el 95 por ciento de lo que llamamos gestión clínica es buena Medicina, “lo demás son tonterías”. ¿Si es viable el sistema actual? “Claro que sí. El sistema no está en bancarrota ni nada por el estilo; funciona muy bien y siempre está situado en los primeros puestos de valoración. El problema es que podría funcionar mejor, con lo mismo o más. Además, el 25 por ciento de lo que gastamos es un despilfarro. Más de la mitad de los antibióticos que damos los damos a gente no los necesitan; lo mismo ocurre con las radiologías; irradiamos en exceso. De hecho, entre el 5 y 10 por ciento de los cánceres se deben a las irradiaciones producidas por los profesionales”, sentenció este experto.

Por ello, Peiró remarcó que “cuando empiezas a sumar cuentas observas que hay un problema de despilfarro importante, incluso en el tiempo que perdemos los profesionales haciendo cosas inútiles”.

Pero, en su opinión, el sistema tiene una inercia brutal, “que funciona bien, que tiene mecanismos de coordinación propios, que, mejor o peor funciona adecuadamente. Diría que es uno de los mejores sistemas del mundo, pero eso no quita que podría funcionar mejor”. Aunque en Sanidad, reconoció Peiró, es difícil que no se tomen decisiones inadecuadas, “pero se puede mejorar mucho; en algunos aspectos ya lo estamos mejorando, en otros estamos estancados”, explicó.

Por otro lado, el también investigador de la Fundación FISABIO sostuvo que la colaboración “público-privada requiere de una buena gobernanza pública”. En este sentido, indicó que “para que los modelos de gestión pública directa funcionen al servicio del interés general, se requiere lo mismo: buena gobernanza, buena gestión, generar confianza, etc.”, apostilló.

También indicó que los datos “no sugieren que la gestión privada de organizaciones sanitarias públicas muestre una mayor (o menor) eficiencia poblacional, como tampoco sugieren que la calidad asistencial de organizaciones sanitarias públicas bajo gestión privada sea peor (o mejor) que las de gestión pública directa”. Según explicó “no parece importar tanto el modelo de gestión en abstracto, como la forma en que se realiza de manera efectiva esa gestión, entendiendo, además, que existen variaciones relevantes dentro de cada tipo de modelo”.

Gestión en base a actividad y no resultados

El director de Deusto Business School, Roberto Nuño, enfocó su intervención desde la perspectiva del reto que tiene el sistema de salud: envejecimiento, cronicidad y el impacto que puede tener todo el tema de la transformación digital aplicada al sector sanitario. En base a eso reflexionó sobre cómo  se puede potenciar tanto la calidad como la eficiencia en salud para hacerlo más sostenible bajo el eje de qué iniciativas transformadoras se pueden llevar a cabo. ¿Cuáles serían? La innovación. “Hacer un sistema donde el paciente sea más participativo. Por otro lado, hay que incorporar también iniciativas de integración de los procesos asistenciales de todos los dispositivos que tiene el sector y, sobre todo, en esta perspectiva de eficiencia hay que medir los resultados de las actuaciones”, apuntó Nuño.

Apostó por incorporar métricas nuevas a la práctica clínica para conocer los resultados-costes en salud. “Si queremos hablar de eficiencia tendremos que medir resultados y, dentro de los mismos, los resultados aportados por los pacientes. En este sentido, calidad y eficiencia son términos alineados y tienden a ser sinónimos. “La evidencia comparada internacionalmente muestra que los lugares que obtienen los mejores resultados no son los lugares que más gastan”, explicó.

Por una gestión de salud poblacional

Por su parte, el doctor Carlos Catalán, director médico del Grupo Ribera Salud, dio a conocer la experiencia y resultados de este grupo sanitario en cuanto a la calidad y la eficiencia desde la gestión indirecta de servicios sanitarios públicos con concesiones administrativas.

Para Catalán, “los buenos resultados del Grupo se deben a la gestión de los recursos humanos, los sistemas de información y la gestión clínica. También se debe a la implantación de un modelo de gestión de la salud poblacional –population heath management– centrado en las necesidades de los pacientes y ciudadanos sanos, de forma personalizada, predictiva y proactiva, que permite un mejor seguimiento y control de los pacientes con patologías crónicas y, a su vez, una reducción en la utilización de recursos sanitarios”.

Calidad versus eficiencia

El economista de la salud y moderador e impulsor de la jornada organizada por la Academia de Ciencias Médicas, Joseba Vidorreta, destacó que “no es posible la calidad sin eficiencia y la eficiencia sin calidad. No se pueden contraponer ambos conceptos, ya que están ligados íntimamente, y sobre todo en el ámbito de la prestación sanitaria”.

Para el director territorial de Quironsalud en el País Vasco, no es aconsejable “seguir la vía del economicismo o de la calidad mal entendido, en el sentido de pensar que lo más caro o “hacer más” es siempre lo mejor, o que no gastar siempre supone un ahorro, cuando muchas veces no es así”.

En este sentido para Vidaurreta trabajar la calidad y la eficiencia en las organizaciones sanitarias son necesarias “tanto la colaboración como la competencia entre todos los agentes que intervienen; solo de esa manera se podrá avanzar de forma sostenible”, zanjó.

Este sitio web utiliza solamente cookies de Google Anaylitics. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies