• Jueves, 19 de septiembre de 2019
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“El 95% de los pacientes en tratamiento con opioides en España está perfectamente controlado por su médico”

El Dr. Ignacio Velázquez aborda el ‘Uso responsable de los opioides’ durante el XVI Congreso de la SED, y compara la situación de España con la de EE.UU.

opioides

El Dr. Ignacio Velázquez, coordinador de la Unidad del Dolor del Hospital de Alta Resolución de Guadix (Granada), ha participado en el Simposio Grünenthal, organizado con motivo del XVI Congreso de la Sociedad Española del Dolor (SED), celebrado recientemente en Zaragoza. En su intervención, ha hablado del uso responsable de los opioides y ha destacado que la situación en España “dista muchísimo” de la ‘epidemia’ detectada en países como Estados Unidos.

¿Qué diferencias destaca en el manejo de opioides en España con respecto a otros países como EE. UU.?

Norteamérica tiene un problema de estructura social. Su sociedad es compulsiva, y su sistema sanitario está privatizado, mientras que en España tenemos un sistema de prescripción de opioides muy vigilado por parte de la Administración. Nosotros realizamos un control a través de la receta electrónica que nos permite saber perfectamente lo que recetamos y cómo lo recetamos, aparte del control del propio facultativo por su deontología, por su propia ética.

¿Qué cifras oficiales se manejan?

El propio Ministerio de Sanidad ha realizado una encuesta en 2018 con 22.000 pacientes, y los resultados indican que el 95% de los pacientes en tratamiento con opioides está perfectamente controlado por su médico; por tanto, sin rebajar el grado de seguridad con el que se están prescribiendo los opioides, podemos decir que estamos en el buen camino.

Pero se producen fallecimientos por el uso de los opioides.

En este sentido, otro dato concluyente nos lo proporciona el Observatorio Europeo contra las Drogas, según el cual, en España se produjeron 611 muertes en el año 2017 por consumo de drogas. En esta estadística incluimos absolutamente todo: cocaína, marihuana, heroína y opioides; de estos últimos, supone el 68% de esos fallecimientos. Nos encontramos muy lejos de la situación norteamericana, y estamos muy seguros de que esa epidemia no nos contaminará.

Ya se han visto noticias alarmistas en medios de comunicación españoles.

Sí, nos preocupa el viento de los medios de comunicación. Se ha publicado que “la droga que mató a Prince” está llegando a España. El incremento de estos medicamentos se hace más a expensas de los opioides débiles que de los potentes. En España debemos tener cuidado para evitar la adicción a los opioides, pero el profesional que los prescribe tiene la suficiente capacidad para controlar y tratar al paciente.

En su ponencia ha comentado que en EE. UU también hay mucho mercado ilegal.

Sí, es otro problema que de momento no ha llegado a España. Una gran parte de los fallecimientos de americanos por estos fármacos se debe a sobredosis por fentanilo comprado fuera del circuito sanitario, o sea, tienen una epidemia del fentanilo chino, el fentanilo azul. Las autoridades españolas tienen que trabajar para evitar que esta situación ocurra aquí. Es algo que no nos corresponde a los facultativos, porque es un opioide prescrito fuera del circuito sanitario, buscado en los bajos fondos, en el mercado negro.

¿Han detectado temor en el médico español a la hora de prescribir este tipo de fármacos?

Claro, y es lógico; es decir, hemos detectado una serie de titulares en los periódicos españoles, como “Mi mamá se droga, pero con receta” o “Los camellos de bata blanca”. Después de 40 años de experiencia, de trabajo y de estudios, me parece verdaderamente insultante que me digan que soy un camello porque estoy recetando opioides. Toda esta presión mediática está provocando un doble efecto; por una parte, el facultativo que no conozca bien estos fármacos se puede asustar un poco y termina por no prescribirlos. Por otro lado, el paciente puede tener temor a tomar fármacos como el fentanilo o la oxicodona, con la que se drogan en Estados Unidos.

¿Cómo se puede frenar este temor?

Nos estamos encontrado con este problema, y me gustaría ser un poco la voz de la tranquilidad para decir que sabemos lo que prescribimos, conocemos los efectos beneficiosos de estos tratamientos, sabemos también los efectos adversos que tienen, y los prescribimos con total y absoluta seguridad y control.

¿Son todos los opioides iguales?

No, es un tema importante. Comencé a tratar a pacientes con dolor en la década de los 80, cuando disponíamos de la solución Brompton, que era morfina diluida en ginebra y un edulcorante. Era lo único que teníamos hasta que en la década de los 90 aparece la morfina oral. Ahora, afortunadamente, tenemos una gran variedad de opioides, distintos cada uno entre ellos. Por tanto, tenemos la oportunidad no solamente de darle un opiáceo a un paciente, sino de elegir el que más le conviene en función de su comorbilidad y de la medicación que esté tomando.

¿Por qué sigue habiendo dudas?

Cuando uno dice que con los opioides a largo plazo no hay evidencia, significa que no puede haber evidencia con ningún analgésico, porque no podemos dar placebo durante más de 12 semanas a un paciente cuando tiene dolor; deontológicamente, no se puede hacer. En definitiva, ningún analgésico tiene evidencia a largo plazo. Un médico norteamericano criticó el diagnóstico de la epidemia opioide y la actuación de la DEA, porque “la ausencia de evidencias no es evidencia de ausencia”, es decir, el hecho de que no lo hayamos podido demostrar no quiere decir que no exista.