• Miércoles, 24 de abril de 2019
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El Atlas de la Salud Renal revela la carga mundial de enfermedad y desigualdades en el acceso al tratamiento

Sólo el cuatro por ciento de las poblaciones de países de bajos ingresos tiene acceso a diálisis o trasplante

nefrología

Un estudio global de la carga de la enfermedad renal revela que, para 2030, 14,5 millones de personas tendrán una enfermedad renal en etapa terminal (ESKD, por sus siglas en inglés); sin embargo, solo 5,4 millones recibirán tratamiento debido a factores económicos, sociales y políticos. Más de 2 millones de personas mueren cada año en todo el mundo debido a que tienen poco o ningún acceso a diálisis o trasplante de riñón.

Alrededor del 0,1 por ciento de la población mundial tiene ESKD con la mayor incidencia en países de bajos ingresos, hasta siete veces más en comparación con los países de altos ingresos. Sin embargo, solo el 4 por ciento de las poblaciones que viven en países de bajos ingresos tienen acceso a diálisis o trasplante, en comparación con el 60 por ciento en los países de altos ingresos.

La Sociedad Internacional de Nefrología (ISN, por sus siglas en inglés) informará sobre los resultados de su segundo Atlas Mundial de la Salud Renal (GKHA, por sus siglas en inglés), que detalla el estado de las estructuras de atención de salud renal en 160 países (que contienen más del 98 por ciento de la población mundial). El GKHA proporciona una visión general completa de la capacidad actual de atención de ESKD en todo el mundo.

Debido a que los riñones desempeñan un papel fundamental en el mantenimiento de una buena salud (por ejemplo, filtran los desechos y el exceso de líquidos del cuerpo), la función renal dañada puede llevar a consecuencias adversas para la salud. En particular, las patologías renales se vinculan con mayor riesgo de enfermedades cardiacas, accidentes cerebrovasculares y amputaciones. El Atlas Mundial de la Salud Renal informa que aproximadamente el 10 por ciento de la población mundial vive con una enfermedad renal crónica; y esto es más común en los países de bajos ingresos.

Las principales barreras para la atención ESKD óptima identificadas en el informe son factores económicos (reportados por el 64 por ciento de los países); conocimiento o actitud del paciente (en el 63 por ciento de los países), disponibilidad de especialistas en riñones (en el 60 por ciento de los países), disponibilidad de otros médicos, acceso, conocimiento y/o actitud (en el 58 por ciento de los países), distancia hasta la atención o tiempo de viaje prolongado (en el 55 por ciento de los países) y disponibilidad, acceso y capacidad del sistema de salud (en el 55 por ciento de los países).

Falta de nefrólogos en los países de ingresos bajos

El Atlas muestra que, en los países con servicios de diálisis, hay variabilidad en el acceso; y esta variabilidad es más aguda en los países de bajos ingresos, donde solo el 5 por ciento de las personas con insuficiencia renal pueden acceder a la diálisis. Los nefrólogos están a la vanguardia de la atención renal a nivel mundial, siendo los principales responsables de los pacientes renales en el 92 por ciento de los países analizados. Hay muchos menos nefrólogos (especialistas del riñón) en los países de ingresos bajos frente a los de ingresos altos, a pesar de las grandes poblaciones y las necesidades en los primeros.

El primer Atlas se lanzó en el Congreso Mundial de Nefrología en México en 2017, revelando una variabilidad en la atención renal global, con brechas significativas en la atención renal en todos los dominios de salud de la Organización Mundial de la Salud (OMS), especialmente en los países de ingresos bajos y medios bajos. Este fue el primer intento de recopilación sistemática de información para describir el acceso a la información, los medicamentos, los recursos financieros y humanos, así como los modelos de prestación de servicios y la investigación, en todo el espectro de la enfermedad renal crónica (ERC).

Sobre la base de la versión 2017 de Atlas, la versión 2019 informa sobre otras facetas de la prestación óptima de atención renal, como la calidad, la asequibilidad y la accesibilidad de los servicios para ESKD. Dada la creciente carga de la enfermedad renal, el aumento del costo de la atención para la insuficiencia renal (diálisis o trasplante) y la creciente evidencia sobre el valor de retrasar la progresión de la ERC, el Atlas de 2019 identifica la promoción del tratamiento no dialítico financiado con fondos públicos de la ERC como un objetivo importante a nivel mundial.

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