• Jueves, 24 de octubre de 2019
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El aumento de peso y un IMC alto, vinculados a un menor riesgo de ELA

La ELA es una enfermedad neurodegenerativa rara y progresiva que afecta a las células nerviosas del cerebro y la médula espinal

Las personas que tienen un alto índice de masa corporal (IMC) o que aumentan de peso a medida que envejecen pueden tener un menor riesgo de esclerosis lateral amiotrófica (ELA), según una nueva investigación publicada en ‘Neurology’, la revista médica de la Academia Americana de Neurología.

La ELA es una enfermedad neurodegenerativa rara y progresiva que afecta a las células nerviosas del cerebro y la médula espinal. Los pacientes pierden la capacidad de controlar el movimiento muscular, lo que a menudo conduce a la parálisis total y la muerte. El promedio de vida después del diagnóstico es de dos a cinco años.

“Es importante tener en cuenta que si bien nuestro estudio encontró un vínculo entre un IMC alto y un menor riesgo de ELA, es posible que la genética haga que una persona tenga más probabilidades de tener un IMC bajo y un mayor riesgo de ELA sin que uno cause lo otro –explica Ola Nakken, de la Universidad de Oslo en Noruega–. Las personas no deben interpretar los resultados de nuestro estudio como una sugerencia de que ganar peso puede prevenir la ELA. Además, los riesgos para la salud de tener un IMC alto serían mayores que cualquier efecto protector”.

Para el estudio, los investigadores revisaron una base de datos noruega que incluía mediciones de IMC para la mayoría de las personas que vivían en Noruega entre 1963 y 1975. Los investigadores incluyeron a casi 1,5 millones de personas en el estudio, identificando a 2.968 personas que más tarde desarrollaron ELA en un promedio de 33 años.

Los investigadores encontraron que, por cada aumento de cinco puntos en el IMC desde el rango de IMC normal bajo, desde el comienzo hasta el final del estudio, hubo un riesgo 17 por ciento menor de desarrollar una ELA más adelante. De las 468.853 personas en el rango bajo-normal, 1.002 personas desarrollaron ELA (0,21 por ciento). De las 139.158 personas en el rango de obesos, 182 personas desarrollaron la enfermedad (0,13 por ciento).

Después de los 50 años, los participantes tenían un riesgo 31 por ciento menor de desarrollar ELA por cada aumento de cinco puntos en el IMC.

Los investigadores también encontraron que las personas que tenían un IMC en el rango de obesidad al inicio del estudio tenían un 34 por ciento menos de posibilidades de desarrollar ELA en comparación con las personas en el rango de IMC bajo normal, y las personas que tenían un IMC en el sobrepeso El rango tenía un riesgo 18 por ciento menor.

Los participantes que ganaron más peso tenían un riesgo 37 por ciento menor de ALS que aquellos que no aumentaron de peso o perdieron peso. Los resultados siguieron siendo los mismos después de ajustar el hábito de fumar, los niveles de colesterol y la actividad física.

“Si bien algunos casos de ELA son genéticos, la mayoría de los casos no parecen tener causa genética, y un creciente cuerpo de evidencia sugiere que puede haber un vínculo entre un metabolismo rápido que puede conducir a un bajo IMC y ELA –apunta Nakken–. Se necesita mucha más investigación para examinar más a fondo la relación entre el IMC y la ELA”.