• Sábado, 22 de septiembre de 2018
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El concepto de salud de la población inmigrante marca el control de su diabetes tipo 2

diabetes

Aunque los porcentajes pueden variar en función de las zonas geográficas, cerca del 15% de los pacientes que acuden a la consulta de Atención Primaria son inmigrantes. Su procedencia se ordena de mayor a menor en este sentido aproximadamente en Latinoamérica, Magreb, región indostaní y de otros países, como Europa del Este, subsaharianos, China y resto de Europa.

La población inmigrante en España supone más del 10% de la población total española. De estos, entre el 27 y el 30% padece diabetes mellitus. Su asistencia sanitaria, junto a las implicaciones culturales, socioeconómicas, religiosas y lingüísticas y el incremento de su prevalencia, constituye un reto importante para el médico de Atención Primaria.

Por lo general, el paciente diabético inmigrante es bastante más joven -la edad media se sitúa entre 40-45 años- y con menos años de evolución de la enfermedad que el español. Es un perfil sin complicaciones y mal cuidado metabólico.

En algunas zonas suele acudir a consulta la mujer, quizás debido a una mejor adaptación e integración y a que las condiciones laborales del hombre impiden al paciente inmigrante que vaya más al centro de salud. Además, es un tipo de paciente con unos hábitos difíciles de cambiar, muy arraigados.

Pero en general se puede decir que no hay grandes diferencias entre los pacientes hombre y mujer que acuden a la consulta con diabetes. En el paciente indostán sí que se ve un claro predominio de varones. El paciente diabético inmigrante es más joven y con menos años de evolución de la enfermedad que el diabético autóctono. Los diabéticos inmigrados de Latinoamérica tienen mayor obesidad. No hay diferencias estadísticamente significativas con respecto a la obesidad abdominal o el índice cintura/estatura. El control glucémico era peor que en los autóctonos. Sin embargo, la prevalencia de las complicaciones crónicas de la diabetes mellitus es menor entre los inmigrados, especialmente las macrovasculares.

Menos complicaciones

Por lo general, los inmigrantes con diabetes mellitus tipo 2 presentan menos complicaciones cardiovasculares crónicas, debido al menor tiempo de evolución de la enfermedad. Las personas de Latinoamérica suelen tener un mayor índice de masa corporal y la raza negra tiene una prevalencia de hipertensión arterial superior a la de la raza blanca, teniendo también más probabilidad de lesión de órganos diana con las mismas cifras tensionales, ya que tienen más tendencia a sufrir accidentes cerebrovasculares y enfermedad renal terminal y menos infartos de miocardio.

Una alimentación poco adecuada, ingesta de alcohol, tabaco, vida sedentaria, iniciándose en todos esos malos hábitos a edades tempranas, llevan a este colectivo poblacional a multiplicar el riesgo de padecer o estar predispuesto a sufrir DM2.

Un análisis efectuado para evaluar los factores de riesgo ha mostrado que los diabéticos autóctonos presentan valores medios más bajos de control glucémico que los pacientes inmigrantes. En relación a su perfil lipídico, la investigación ha revelado que los autóctonos y magrebíes son los que presentan valores medios más bajos de colesterol y triglicéridos, así como cifras medias más bajas de presión arterial diastólica. Los indostanies, en cambio, presentan índices más bajos de colesterol combinado con lipoproteínas de alta densidad y niveles más elevados de triglicéridos. En cuanto al control de los distintos factores de riesgo evaluados -glucohemoglobina, hipertensión arterial, colesterol unido a lipoproteínas de baja densidad o presión arterial-, los pacientes autóctonos son los que han mostrado un mejor control de la glucohemoglobina y de los niveles de colesterol unido a lipoproteínas de baja densidad, aunque cuando se ha analizado el grado de control de los tres factores conjuntamente, no se han evidenciado diferencias significativas entre autóctonos e inmigrantes.

Por último, se han comprobado que los autóctonos son los que más complicaciones padecen, tanto por accidente cardiovascular (6,6%), como por arteriopatía periférica (12,4%) como por insuficiencia cardiaca (5,4%), y que la afección coronaria es la complicación más prevalente entre los diabéticos autóctonos (15,4) y los indostanies (13,3%). Existen otros factores de desigualdad como es la posición socioeconómica. En Europa, ya se ha constatando que el ser más rico o pobre también es un factor determinante en el desarrollo de la diabetes, y son las posiciones más desfavorecidas las que tienen peores cifras tanto de incidencia, como de prevalencia y mortalidad a causa de esta enfermedad.

Malos cumplidores

Son pacientes mal cumplidores que solo acuden a consulta cuando tienen dolor. Su concepto de salud es despreocupado y resignando, y tienden a combinar los tratamientos propios naturistas de su país con la terapia farmacológica que le proporciona el médico de familia en el centro de su salud.

Hay que tener en cuenta que a veces combinan el tratamiento farmacológico prescrito con alguno naturista propio de su país de origen, lo que puede dificultar el control de la enfermedad, que en los inmigrantes es inferior al de los autóctonos llegando a grados de descompensación que oscilan entre el 18,8% de los hispanoamericanos y el 17,9% de los magrebíes, frente al 9,9% de los autóctonos.

El principal escollo con respecto al control glucémico es, como en otras enfermedades, la barrera idiomática, ya que no comprenden ciertos matices. Además, no suelen realizar controles de glucosa ni en su domicilio ni en el centro de salud. También aquí se sitúa el concepto que tienen de la salud y que su cultura les lleva a pensar que las enfermedades crónicas no tienen curación. Su concepto de salud es solucionar sus problemas agudos. A todo esto hay que añadir que en pacientes musulmanes se incrementan los problemas del control de la enfermedad en la época del Ramadán, que presentan bastantes casos de hipoglucemias.

Situación económica

Los factores que consideran como condicionantes de salud son la situación económica y laboral. Es uno de los principales factores que es importante en el proceso de salud-enfermedad. El trabajo es el que vertebra todo el proceso migratorio, influye en la salud y es una fuente de enfermedad. La falta de trabajo les marca, en cuanto encuentran trabajo mejoran de forma espectacular. La situación de desempleo angustia mucho al inmigrante, pues se hace necesaria la entrada de dinero, tanto para la vivienda, como pasa la comida y las deudas que deban solucionar.

También está la separación familiar. Una de las emociones más presentes es la separación de los seres queridos, la sensación de soledad, de abandono y de lejanía. Estas emociones se viven con mayor dramatismo en las situaciones de crisis en donde se echa en falta un apoyo de los seres queridos.

Alimentación

La alimentación se presenta como un modulador de la salud sobre todo entre las mujeres; el alimento se ve como energía y, por lo tanto, tiene una función muy importante en el mantenimiento de la salud y el paso a la enfermedad.

A este factor también se le da más importancia entre los que llevan más tiempo en España, posiblemente porque a la llegada se valoran otros factores y con el paso del tiempo comienzan a adquirir más importancia. Entre los que viven con familiares también valoran más la alimentación, quizá porque entre ellos existe un mayor contacto con sus costumbres anteriores y la echan más en falta.

Las características de la vivienda también influyen en la salud y es uno de los problemas que se encuentra el inmigrante, sobre todo en las primeras etapas de su llegada. En general, las condiciones de la vivienda de los inmigrantes suelen ser deficientes, es frecuente que convivan muchas personas, favoreciendo el hacinamiento, con falta de espacio y privacidad.

Los especialistas sostienen que para conocer la percepción de salud de este colectivo no basta con analizarla a partir de la población que acude a consultas, ya que suelen ir con menos frecuencia que la población española en parecidas circunstancias, y cuando los procesos se encuentran más avanzados, circunstancia que suele llevar a concluir, quizás equivocadamente, que los inmigrantes padecen problemas más graves que la población española.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores especialistas en Atención Primaria Miguel Valdecantos Morán, Francisco Javier López Jiménez, Rafael José Serrano Blanco, José Manuel Gavilán Plaza, Vicente Berna Berna y Manuel Ángel Jiménez Torres, Carlos Javier Berral de la Rosa, Rafael Ángel Cejas López, Amador Celarde Escoriza, Cristóbal Prieto Cid, Rafael Rodríguez Fernández, Alfonso Hidalgo Pineda, Fernando Báez Cruz y Juan José González López, César Sánchez Nieto, José María Castro Ramírez, Juan Merino Polo, José Osuna Mejías y María Asunción Gil López, el cardiólogo Jaime Fernández-Dueñas Fernández, y el internista Daniel Rosado Álvarez, de Córdoba, e Ileana Frias Prado, María Ángeles de la Nuez García, Mirvian Bertha Pino Reyes, Miguel Ángel Hernández Hernández, Isidro Domingo Godoy García y Ernesto Rivas Mena, del Centro de Salud El Fraile.

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