• Lunes, 11 de diciembre de 2017

El dolor, presente en el 95% de los pacientes que acuden a Reumatología

El proyecto "Evaluación del Dolor en Reumatología", impulsado por la Sociedad Española de Reumatología y con la colaboración de Grünenthal, ha analizado los datos relacionados con el dolor en las enfermedades reumatológicas

Dolor en una rodilla

La Sociedad Española de Reumatología (SER) ha impulsado, con la autorización del Ministerio de Sanidad y la colaboración de Grünenthal, el proyecto EVADOR (Evaluación del Dolor en Reumatología), un estudio que analiza los datos epidemiológicos y clínicos relacionados con el dolor asociado a las patologías reumáticas, en el que han participado 34 servicios de Reumatología a nivel nacional y un total aproximado de 1100 pacientes.

“El dolor está presente en el 95 por ciento de los pacientes que acuden a consultas de Reumatología. Es en la mayoría de los casos el principal motivo de consulta, y en el 80 por ciento es de evolución crónica, superior a 3 meses. Las características del dolor, su distribución, intensidad, repercusión, y manifestaciones añadidas, como signos inflamatorios y signos extraarticulares y de otros órganos, nos permite hacer un diagnóstico diferencial y preciso de las diferentes patologías y estructuras del aparato locomotor afectadas”, explica Javier Vidal, investigador principal de este proyecto y reumatólogo en el Hospital Universitario de Guadalajara.

Los diagnósticos que se han considerado causantes del dolor dominante con más frecuencia (ver figura) son las artropatías inflamatorias (30%) y la artrosis (27%), seguidos de los reumatismos de partes blandas (17%, tendinitis, bursitis síndrome miofascial) y las algias vertebrales no específicas (8%). “También, se identifica que un 4,1% tiene dolor de origen neuropático, dato muy poco documentado en la literatura científica”, señala el experto.

Dentro de las artropatías inflamatorias, el 43% corresponde a artritis reumatoide, el 19% a espondilitis anquilosante y el 17% a artropatía psoriásica. En el caso de la artrosis, las frecuencias de afectación más frecuentes son rodillas (35%),  manos (19,5%), columna cervical (19,5%) y columna lumbar (19.5%), continúa Vidal.

La intensidad, variable para medir el dolor

Vidal apunta que en el estudio EVADOR han identificado que la intensidad del dolor por debajo de 5, en la escala numérica del dolor (de 0 a 10), identifica al menos al 75 por ciento de los pacientes con dolor controlado y que una intensidad de igual o inferior a 4 identifica al 75 por ciento de los pacientes con estado satisfactorio. “El siguiente paso sería utilizar estos criterios como objetivo terapéutico y planificar las diferentes opciones terapéuticas hasta alcanzarlos. Esto es una estrategia que se utiliza en muchas enfermedades, como la artritis reumatoide, y que se define como el “Treat to Target”. En el caso del dolor, con una sola variable, como la intensidad del mismo, podemos guiarnos para alcanzar el objetivo”.

Objetivos del proyecto

Según el experto, el proyecto EVADOR nace del conocimiento y la convicción de que el dolor es un proceso neurosensorial complejo y multidimensional que va más allá de un mero síntoma. “Por tanto, nace de la necesidad de conocer más en profundidad el significado clínico del mismo, de unas patologías tan prevalente como las enfermedades reumáticas, en las que el dolor es un hecho central. Además, los estudios epidemiológicos en general en enfermedades reumáticas se han centrado en variables específicas de la patología y no en variables relacionadas con el dolor. También, son escasos los estudios epidemiológicos prospectivos y EVADOR tiene un diseño transversal prospectivo, lo que nos ha permitido estudiar la evolución del dolor y analizar los cambios clínicos relevantes y el control del dolor”, apunta.

Los objetivos del estudio han sido establecer la prevalencia y las características del dolor asociado a patología reumática atendida en consulta de Reumatología de nuestro país, así como su tratamiento, en la práctica clínica habitual; describir los aspectos psicosociales, de calidad de vida e incapacidad laboral; describir la satisfacción con el tratamiento y el grado de control del dolor; evaluar las diferencias entre pacientes que acuden por primera vez a la consulta y pacientes que acuden a revisión, e identificar los cambios que se consideran clínicamente relevantes.

Por último, el especialista considera que la formación continuada en el área de conocimiento del dolor es una necesidad insuficientemente cubierta para una parte importante de las enfermedades reumáticas que no tienen un tratamiento específico, “en la que debemos invertir esfuerzos para mejorar su abordaje”. En cuanto a los avances terapéuticos en el campo del dolor, “esperamos nuevos fármacos con nuevos mecanismos de acción, y el poder incorporar determinadas técnicas intervencionistas mínimamente invasivas en la práctica reumatológica”, añade.

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