• Miércoles, 16 de octubre de 2019
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El ejercicio antes de un cáncer de mama, asociado con un menor riesgo de enfermedad cardíaca

La enfermedad cardiovascular es ahora la principal causa de muerte en pacientes con cáncer de mama primario mayores de 65 años debido a que los avances en la detección y el tratamiento logran mayores tasas de supervivencia y corren un mayor riesgo de enfermedades relacionadas con la edad

Las pacientes mayores de cáncer de mama que hicieron ejercicio antes de ser diagnosticadas pueden tener un menor riesgo de enfermedad cardiovascular en comparación con las que no lo habían hecho, según un estudio publicado en la edición inaugural de la revista JACC: Cardio Oncology.

Los investigadores examinaron a 4.015 pacientes con un diagnóstico confirmado de cáncer de mama primario inscritas en la Iniciativa de Salud de la Mujer (WHI), que incluyó a mujeres posmenopáusicas de 50 a 79 años. Se excluyeron las mujeres con enfermedad cardiovascular, antecedentes de cualquier otra neoplasia maligna antes de la inscripción o un índice de masa corporal menor o igual a 18.5 kg / m2.

En el WHI, los antecedentes de ejercicio al inicio y el seguimiento se evaluaron con un cuestionario en el que los pacientes informaron la frecuencia, duración e intensidad de la actividad física en el tiempo libre.

En este análisis, los investigadores examinaron los datos de ejercicio que se recogieron en la visita más cercana al diagnóstico de cáncer de mama y que fueron entre cinco años y un mes antes del diagnóstico. Se asignaron valores de tarea metabólica equivalente (MET) para los niveles de actividad física por semana.

Durante el estudio, ocurrieron 324 eventos cardiovasculares. Los investigadores descubrieron que hacer ejercicio antes de un diagnóstico de cáncer de mama estaba asociado con una reducción del 20 al 37 por ciento en el riesgo de los primeros eventos cardiovasculares.

El riesgo de insuficiencia cardíaca no se vió afectado, lo que sugiere que el ejercicio puede estar asociado con una mayor reducción del riesgo en otros eventos cardiovasculares como angina, revascularización coronaria, enfermedad arterial periférica o accidente cerebrovascular.

Las pacientes que cumplían con las recomendaciones actuales de actividad física (9 horas MET / semana), antes del diagnóstico, tenían un riesgo 46 por ciento menor de muerte por enfermedad coronaria en comparación con aquellas que hacían menos ejercicio de lo recomendado.

“Este estudio es el primero en mostrar que la exposición al ejercicio antes de un diagnóstico de cáncer puede potencialmente proteger o mitigar las consecuencias cardiovasculares adversas establecidas observadas en pacientes con cáncer de mama, lo que se suma a la creciente base de evidencia que respalda la importancia del ejercicio para prevenir eventos cardiovasculares en poblaciones de alto riesgo”, señala Tochi M. Okwuosa, directora del programa de Cardio-Oncología en el Centro Médico de la Universidad Rush, en Chicago.

Según los autores, las pacientes más activas físicamente antes del diagnóstico de cáncer de mama probablemente tengan un perfil cardiovascular más favorable, incluida una mayor aptitud cardiorrespiratoria.

Estas pacientes pueden tener una mayor capacidad de reserva cardiovascular para tolerar los efectos tóxicos cardiovasculares que a veces se experimentan como un efecto secundario del tratamiento contra el cáncer. También tienen más probabilidades de ser más activas durante el tratamiento del cáncer, que, en otros estudios, se ha asociado con un menor riesgo de eventos cardiovasculares.

“A medida que más y más pacientes sobreviven al cáncer de mama, la enfermedad cardiovascular es y seguirá siendo un riesgo importante de morbilidad y mortalidad para las sobrevivientes”, advierten Lindsay L. Peterson y Jennifer A. Ligibel en un comentario editorial que acompaña al trabajo.

Por su parte, la editora en jefe de JACC: CardioOncology, Bonnie Ky, reconoce que “este estudio es importante ya que proporciona evidencia muy necesaria para apoyar estrategias no farmacológicas para mejorar los resultados cardiovasculares en pacientes con cáncer y orientación a los profesionales sanitarios sobre la importancia de la actividad física para nuestros pacientes”.