• Miércoles, 17 de julio de 2019
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El estilo de vida saludable es buen aliado frente a las dislipemias

La dieta, el ejercicio físico y el abandono del hábito tabáquico constituyen la base del tratamiento no farmacológico de las dislipemias. Es necesario seguir una dieta que modifique el perfil de las grasas, con un aumento de grasas polinsaturadas y monoinsaturadas, y descenso de las saturadas. Las grasas saturadas, que se encuentran principalmente en las carnes rojas y los productos lácteos enteros, aumentan el colesterol total. Disminuir la ingesta de grasas saturadas puede reducir el colesterol de lipoproteínas de baja densidad (LDL). Por su parte, las grasas trans, que a veces figuran en las etiquetas de los alimentos como “aceite vegetal parcialmente hidrogenado”, se suele utilizar en  galletas, galletitas saladas y bollería industrial, y elevan los niveles generales de colesterol. Es más recomendable optar por alimentos ricos en ácidos grasos omega-3, que no afectan el colesterol LDL, pero tienen otros beneficios para la salud del corazón, entre ellos la disminución de la presión arterial.

Se recomienda seguir el patrón dietético mediterráneo (que suplementado con aceite de oliva o nueces ha demostrado disminución de eventos cardiovasculares en un 30%), con consumo diario de fruta y verduras, consumo regular de hidratos de carbono, pescado al menos dos veces por semana, rica en fibra, ya que la fibra soluble puede reducir la absorción del colesterol en el torrente sanguíneo. También es aconsejable limitar las bebidas azucaradas y el alcohol.

Actividad física

En población general se recomienda la realización de ejercicio de intensidad aeróbica, como andar, correr, nadar, con una intensidad moderada por lo menos durante 30 minutos durante 5 días a la semana o si se realiza con una intensidad alta, por lo menos 20 minutos durante 3 días.

Es importante la deshabituación tabáquica, ya que el tabaco favorece la aparición de fenómenos trombóticos, produce disfunción endotelial y modifica el perfil lipídico, reduciendo el colesterol bueno (HDL) y aumentando las fracciones de colesterol malo. Eso hace que el riesgo de sufrir un ictus o un infarto de miocardio sea de dos a tres veces superior en fumadores.

Suplementos

Por el momento, los suplementos de antioxidantes no han demostrado su beneficio en las dislipemias, mientras que las dietas que contienen alimentos ricos en antioxidantes sí han mostrado protección cardiovascular.

Los nutrientes que tienen la mejor evidencia clínica en beneficio cardiovascular son la niacina, ácidos grasos omega 3 de origen marino, tocotrienoles, pantotenato, fitoesteroles, fibra soluble, probióticos, soja, y semillas con ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados. Además de reducir el colesterol total y el LDL, algunos suplementos nutricionales tienen otros efectos antiaterogénicos, tales como, reducción de la oxidación de LDL-C (niacina, resveratrol), conversión de LDL densas tipo B a LDL tipo A más grandes y menos aterogénicas (niacina, fitoesteroles, ácidos grasos omega 3), inhibición de la hidroximetil glutaril CoA reductasa (pantotenato), reducción de triglicéridos (niacina y ácidos grasos omega 3), reducción de la absorción de colesterol (fitoesteroles y fibra).

También está la monacolina K, que la European Food Safety Atuhority indicó una relación causa efecto entre el consumo diario de 10 mg de monacolina K obtenida a partir de preparaciones de levadura roja de arroz fermentada y un mantenimiento de las concentraciones normales de colesterol-LDL en sangre. Las monacolinas son inhibidores de HMG-CoA reductasa, inhibiendo así la síntesis de colesterol hepática, y concretamente la monacolina K es químicamente idéntica a la estatina comercializada lovastatina.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores Luis Antonio González Rodríguez, Modesto Novoa Novoa, Vicente Salgado Nieto, José Ovidio Yañez Fernández y María Genoveva Naval Calviño, del Centro de Salud Ribadavia, en Ourense, y los especialistas en Medicina General Eva Vicente González,  Juan Maria Terol Abellán, José Vicente Santos Vicente y Juan Pedro López Marín, del Centro de Salud San José de la Vega, en Murcia.