• Miércoles, 16 de octubre de 2019
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“El estudio de la variabilidad de la frecuencia cardiaca será una excelente técnica de prevención en fibromialgia”

José Luis Arranz Gil, del servicio de Urgencias del Hospital Universitario de Covilha (Portugal), ha concedido una entrevista a El Médico Interactivo

Jose Luis Arranz, del servicio de Urgencias del Hospital Universitario de Covilha (Portugal)

Teniendo en cuenta que la fibromialgia o síndrome fibromiálgico (SFM) es una entidad clínica caracterizada por un cuadro de dolor musculo-esquelético crónico y generalizado de origen desconocido, donde no existen otras enfermedades o alteraciones que lo expliquen, siendo reconocida por todas las organizaciones médicas internacionales y por la OMS desde 1992, preguntamos al Dr. José Luis Arranz Gil, del servicio de Urgencias del Hospital Universitario de Covilha (Portugal), socio de la Sociedad Española del Dolor (SED), que precisamente acaba de  abrir la primera unidad de Fibromialgia del País Vasco.

¿Cuál es en la actualidad la situación de la fibromialgia en España?

La Sociedad Española de Reumatología (SER) realizó el estudio EPISER en el año 2009, para valorar la presencia e impacto de las enfermedades reumáticas en la población adulta española, en el mencionado estudio se objetivó que la prevalencia de pacientes con fibromialgia era del 2,7% de la población (4,2% de mujeres y 0,2% de hombres). En España, se estima una prevalencia en la población mayor de 20 años entre un 1 y 4%, con un pico máximo de prevalencia del 4,9% entre los 40 y 49 años de edad. La edad de presentación media varía entre los 34 y 57 años, aumentando la prevalencia con la edad. La fibromialgia es la segunda enfermedad reumatológica más prevalente en las consultas (después de la artritis reumatoide), representando entre un 15 y un 20% de los pacientes que se presentan en las consultas de Reumatología. Se calcula que en toda la Unión Europea hay 6 millones de personas afectadas de fibromialgia.

El gasto socio-sanitario por enfermo de SFM asciende a 11.000 euros por paciente y año (Estudio EPISER 2009).

¿Teniendo como primer síntoma el dolor, qué tratamientos farmacológicos y no farmacológicos son los más habituales?

El tratamiento del SFM se ha basado en el control sintomatológico de forma aislada dada la  ausencia certera de una teoría fisiopatológica según la cual actuar. Los tratamientos del SFM podemos  dividirlos en tres categorías: los tratamientos farmacológicos, los tratamientos  de medicina física y los tratamientos psicológicos. Entre los tratamientos farmacológicos, es preciso reseñar que los únicos fármacos aprobados por la FDA son la Pregabalina en 2007, la Duloxetina en 2008 y el Milnacipram en 2009, pero en el continente europeo la EMEA (Agencia Europea del Medicamento) no ha aprobado aún ningún fármaco para el tratamiento del SFM.

Se han ensayado toda una seria de fármacos, con distinto éxito y efectos para el tratamiento de la fibromialgia, entre ellos podríamos citar: analgésicos y antiinflamatorios (no esteroides y esteroides), antidepresivos (sobre todo los tricíclicos que han demostrado su eficacia en el tratamiento del dolor, del sueño y de la fatiga), antiepilépticos como la Gabapentina y Pregabalina, sedantes no hipnóticos (como el Zolpiden y Zopiuclona), benzodiacepinas, antipsicóticos (Olanzapina, Quetiapina y Ziprasidona), miorelajantes (Tizanidina, Baclofeno), antagonistas de la serotonina (Tropisetron, Dolasetron). Antagonistas del receptos NMDA (Ketamina, Dextrometorfano), antagonistas dopaminérgicos (Praxipresol), hormona del crecimiento, melatonina (a dosis de 20 mg).

Respecto a los tratamientos físicos, se han ensayado entre otros: el ejercicio físico, acupuntura, electroterapia, magnetoterapia, quiropraxia y terapias manuales, electroterapia, fototerapia, biofeedback, masaje y la Neuroestimulación Magnética Transcraneal.

Respecto a los tratamientos psicológicos, se han utilizado tratamientos de todas las escuelas y tendencias psicológicas, desde el conductismo, el psicoanálisis, la psicología transpersonal, las terapias cognitivas y, sobre todo, y nos parece interesante reseñarlo, la educación sanitaria de los afectados.

¿Realmente es tan incapacitante?

Es realmente incapacitante y con un alto coste económico y socio-sanitario y, como muestra de ello, podemos afirmar que algunas revisiones internacionales han descrito mayor consumo de fármacos y servicios sanitarios e incluso mayor número de intervenciones quirúrgicas en los pacientes con SFM que en otras enfermedades reumáticas. En los países de la UE los costes sanitarios  por SFM son aproximadamente el doble que los ocasionados por pacientes con otras enfermedades, y los costes indirectos, originados por el absentismo laboral y las pensiones por discapacidad, suponen el doble que en la población general de los trabajadores.

Desde el punto de vista del impacto a nivel laboral del SFM, podemos comprobar, tras la revisión bibliográfica, que en España no existe un reconocimiento judicial generalizado de la enfermedad como causa de incapacidad laboral. De 139 sentencias existentes entre 1978 y 2008 en el Tribunal Superior de Justicia, solo 35 son favorables al trabajador, reconociéndose en un 60% de los casos una incapacidad permanente total, un 22,9% permanente absoluta, un 8,6% permanente parcial y otro 8,6% de los casos reconocida como gran invalidez. Sin embargo, sí es un dato importante y de impacto económico y laboral, el hecho de que un 11,5% de las personas con SFM se encuentren en situación de incapacidad  temporal o permanente, frente al 3,2% de personas sin esta enfermedad.

¿En qué momento se encuentran las últimas investigaciones?

Actualmente, las investigaciones se centran en buscar la etiología que genera la enfermedad y su correlato fisio-patológico, a este respecto son muy interesantes las investigaciones que se realizan en torno a la Disautonomía y en torno a las alteraciones inmunológicas que se evidencian. En cuanto al síndrome inflamatorio presente en la fibromialgia, también nos parecen interesantes los estudios que tratan de objetivar  un método de valoración del SFM y, en este sentido, son de gran futuro el estudio de la Variabilidad de la Frecuencia Cardíaca. En el aspecto terapéutico van tomando cuerpo de doctrina propia, los estudios de Neuroestimulación Magnética Transcraneal (de alto campo dirigidos por el Prof. Álvaro Pascual-Leone y de bajo campo dirigidos por el profesor José Luis Bardasano Rubio). Pero, en cualquier caso, siempre deberemos tener presente, que en ciencia y medicina, el gran error es: “confundir causas con consecuencias”, por eso los estudios son complicados, laboriosos  y de larga duración.

Teniendo en cuenta que sus causas siguen siendo desconocidas, ¿hay algunas pautas para su prevención?

Quien de verdad debe pilotar las pautas de prevención son los médicos de Atención Primaria y, para ello, es fundamental la educación sanitaria, de tal manera que el enfermo afectado sepa todo sobre su enfermedad y sobre su modo de enfermar. Este tipo de prevención hará posible disminuir el costo socio-sanitario y disminuir las crisis que se presentan a lo largo de la enfermedad. Medidas en investigación como el estudio de la variabilidad de la frecuencia cardiaca, sin duda, conseguirán ser un screening importante del SFM y, por tanto, una excelente técnica  de prevención.

¿Le gustaría añadir algo más?

Quisiera añadir que la mejor definición del SFM que he leído  es del jefe de Reumatología del Instituto Nacional de Cardiología de México, Prof. Martínez-Lavín: “El síndrome fibromiálgico es un síndrome de dolor neuropático mantenido por hiperactividad simpática con una hipo-reactividad al estrés”. Añade el Prof. Martínez-Lavín que: “La fibromialgia es un intento fallido de nuestro principal sistema de adaptación (SNA) para acomodarse a un medioambiente hostil”. Esta última definición  nos parece magnífica y fisiopatológicamente demostrable y podríamos resumirla en la teoría de nuestro admirado Prof. Henri Laborit (investigador y descubridor de la Hibernación Artificial, de la Clorptomazina, de la inhibición de la acción, etc.),  y parafraseando a Laborit, me atrevo a decir que. “La fibromialgia es una inhibición de la acción”.