• Jueves, 18 de abril de 2019
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El manejo del síndrome metabólico debe ser multidisciplinar

biopsia ósea

El síndrome metabólico es un conjunto de factores clínicos y metabólicos que llevan inherentes un aumento del riesgo de padecer enfermedad cardiovascular o diabetes tipo 2. Existen diversos factores de riesgo que juegan un importante papel en la probabilidad de que una persona sufra una enfermedad cardiovascular. Cuando dichos factores se dan conjuntamente en un paciente, es cuando se habla de síndrome metabólico. A largo plazo, los pacientes afectados de síndrome metabólico presentan un mayor riesgo de desarrollar DM2, enfermedad renal, ACV y cardiopatías.

Se relaciona estrechamente con el sobrepeso, la obesidad y la inactividad física, sin olvidar una alteración a la resistencia a la insulina. En sí mismo, el síndrome metabólico no es una enfermedad, pero sí es una señal de que la persona que lo presenta podría llegar a tener graves problemas de salud.

En la actualidad, es considerado como una forma importante de evaluar el riesgo cardiovascular y diabetes. No se trata de una simple enfermedad, sino de un grupo de problemas de salud que se dan por la combinación de factores genéticos y factores asociados al estilo de vida saludable.

Datos relevantes

También hay que tener en cuenta que en su desarrollo hay factores genéticos predisponentes que se ven potenciados por factores adquiridos, como el exceso de grasa corporal y el sedentarismo. La relevancia de este síndrome radica en su elevada y creciente prevalencia en la mayoría de los países desarrollados, hasta el punto que se ha convertido en uno de los principales problemas de salud pública. Para su diagnóstico hay que tener en cuenta la obesidad central, circunferencia abdominal >102 cm (en varones) > 88 cm (en mujeres); hipertrigliceridemia, nivel de triglicéridos > 150 mg/100mL o con fármaco específico; colesterol HDL bajo, <40 mg/100 ml, varones y 50 en mujeres o con tratamiento específico; hipertensión arterial, >130 mmHg sistólica o >85 diastólica  o con fármacos específicos, y glucemia en ayunas >100 o fármacos específicos o diagnóstico previo de diabetes tipo 2.

Dentro del perfil de paciente con síndrome metabólico, el sobrepeso desempeña un papel fundamental en la clasificación del dicho paciente. Parece que la genética también favorece la aparición de problemas metabólicos, como colesterol elevado o hipertensión arterial. En los pacientes con síndrome metabólico, riesgo de padecer DM2 se multiplica por 4 o por 5 y el de padecer una enfermedad cardiovascular se multiplica por 2. Una de las principales hormonas que intervienen en el SM es la insulina y la resistencia a la misma. De igual forma el acúmulo de grasa en el tejido hepático es otra alteración recurrente en el SM.

Aumento de casos

Hay que destacar que la prevalencia del síndrome metabólico va en aumento y se relaciona con un incremento de la obesidad en la población general y con la edad. En torno al 30% de las personas de más de 40 años presentan algún parámetro típico del síndrome metabólico, que alteran el sistema vascular dando lugar a la arteriosclerosis. Cuando se fracturan o se rompen las placas de ateroma es cuando se produce la trombosis, el infarto de miocardio y la embolia.

Se desconoce la causa exacta pero es probable que sea multifactorial. El exceso de tejido adiposo conduce al incremento de la producción de citocinas proinflamatorias, que contribuye a la disfunción endotelial.

Según la OMS, el 25 por ciento de la  población adulta tiene síndrome metabólico y  la prevalencia aumenta con la edad > 30% en mayores de 50 años y > 40% en mayores de 60 años. En España la prevalencia es algo mayor en varones y significativamente más prevalente hasta los 54 años, ya que después se iguala entre los 55 y 64 años. A partir de los 65 años, la prevalencia no aumenta en los varones, pero sí lo hace en mujeres hasta superar significativamente la prevalencia masculina en las últimas décadas de la vida. Posiblemente tenga relación con la desaparición de la protección estrogénica en la menopausia y los cambios del perfil lípidico.

Teniendo en cuenta los datos del estudio DARIOS donde se actualizó la prevalencia del SM en España, en la mujer es más frecuente la obesidad abdominal y los niveles bajos de HDL, mientras que en el varón es la glucemia basal alterada e hipertrigliceridemia. Tanto en el hombre como en la mujer, está la hipertensión.

Abordaje

El tratamiento del síndrome metabólico pasa por tratar las enfermedades concomitantes. Es importante empezar con una modificación en el cambio de estilo de vida, incorporando actividad física adecuada a cada paciente y una dieta sana y equilibrada. Por eso, es necesario centrarse en el sobrepeso y la obesidad. La pérdida de peso debe conseguirse mediante la realización de ejercicio físico y una dieta equilibrada, que debe ser progresiva.

El tratamiento puede resultar complejo, ya que deben tratarse todos los factores que estén alterado. Por eso, no existe un tratamiento único, sino que hay que tratar de forma integral o individual cada una de las alteraciones. El abordaje debe ser multidisciplinar y la intervención precoz implica una bajada importante del riesgo de eventos cardiovasculares. Dicha intervención tiene como objetivo conseguir un cambio y mantenimiento de un estilo de vida saludable a través de la pérdida de peso, práctica de ejercicio regular buscando un descenso del peso y grasa abdominal. Diseñar una dieta adecuada para cada caso y hacer un seguimiento en consulta de enfermería es clave para conseguir objetivos. Como último recurso está la cirugía, tratándose de casos de gran comorbilidad.

En cuanto al control del perfil lipídico y glucemia, está claro que la bajada de peso implicaría un mejor control. En este contexto, las estatinas son una buena herramienta terapéutica, al igual que los fibratos. Si es necesario, se puede emplear la metformina como primer paso. Para  la hipertensión  los IECA y los ARA II son las primeras opciones de tratamiento.

Coordinación asistencial

Para el abordaje del SM resulta fundamental la intervención en todos los niveles asistenciales, sobre todo en Atención Primaria, contando tanto con la participación de los médicos como del resto de profesionales sanitarios como farmacéuticos y personal de enfermería.

La complicidad y conexión de todos los profesionales sanitarios ayudará a controlar a estos pacientes. Un trabajo multidisciplinar por parte de los profesionales de la asistencia primaria resulta fundamental para evaluar el cumplimiento y, en su caso, detectar los motivos por los que el abordaje de la intervención no se está llevando a cabo con éxito. De igual forma, también es recomendable controlar de forma periódica otros factores asociados, lo que ayudará a detectarlos de forma precoz.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores especialistas en Endocrinología Luis Escobar Jiménez y Laura Larran Escandón, del Hospital Puerta del Mar; los médicos de Familia  Manuel Leal Pérez, del Centro de Salud La Serrana, de Jerez de la Frontera, y Enrique Silva García, del Consultorio de Algar, y el internista Yussef Abu El Wafa Vaca, del Hospital Santa María del Puerto, todos en Cádiz, y los médicos de Familia Rogelio Seoane Blanco, José A. Hilario Fernández Martínez, Francisco José Freixeiro Caamaño, Jesús Iglesias Vidal, Francisco García Sambade y Margarita Palacios Martínez, del Centro de Salud Federico Tapia, La Coruña.

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