• Domingo, 24 de junio de 2018
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El paciente debe tener una comunicación fluida con el médico, el enfermero y el farmacéutico

Es necesario alentar una relación cercana y una comunicación fluida entre la persona con diabetes, el médico, el enfermero y el farmacéutico para ayudar al paciente a seguir las indicaciones sobre alimentación, actividad física y toma regular de sus medicamentos.

El equipo sanitario tiene que estimular a los pacientes a organizarse en grupos de ayuda mutua, como colectivos que hagan caminatas, técnicas de autocuidado, etc. Debe existir una comunicación activa entre el médico y el enfermero que permita identificar qué pacientes asisten a las consultas programadas de control y proceder a la búsqueda activa de los que no acuden a dichas consultas.

La educación del paciente diabético está más en mano del personal de Enfermería, que puede ayudar mucho a favorecer la adherencia al tratamiento, comprobando la misma y supervisando las posibles complicaciones. Cuando el personal de Enfermería lo considere necesario, debe remitir al paciente al médico.

Los facultativos consideran que sería muy interesante que en cada centro se designara un médico y un enfermero como referentes en temas relacionados con la diabetes. Así, el resto de personal podría remitir a ellos los pacientes complicados y favorecer la adherencia al tratamiento y el autocuidado.

Por su lado, el farmacéutico puede asesorar al paciente diabético en su autocuidado, comprobar si cumple el tratamiento mediante el seguimiento de la receta electrónica y remitirle a su médico, si lo considera necesario.

Áreas de mejora

En el abordaje de la diabetes tipo 2, la colaboración entre el equipo de profesionales (médico, enfermero y farmacéutico) y el paciente tiene dos factores clave, que son la prevención y el tratamiento. La educación sanitaria y el autocontrol por parte de los pacientes son fundamentales para la evolución de la patología.

En la actualidad, la colaboración entre la unidad médico-enfermera y el farmacéutico no es lo fluida que debiera, por lo que trabajan por separado. Los médicos son partidarios de fomentar que la farmacia esté cada vez más integrada en el engranaje sanitario.

Las áreas de mejora en este sentido son:

– Mejorar la educación sanitaria, el consejo nutricional farmacéutico, el ejercicio físico y los ajustes del tratamiento.

– Dosificación personalizada y adherencia al tratamiento.

– Detección y resolución del incumplimiento terapéutico.

– El farmacéutico se debería responsabilizar, junto con la unidad médico-Enfermería, de la medicación del paciente, con el fin de garantizar su seguridad y efectividad.

Algunos centros ya están potenciando la relación del médico y la enfermera con el farmacéutico. Médicos de estos centros aseguran que tienen relaciones cada vez más estrechas con las farmacias, aunque resulta difícil porque el lazo que les une, el paciente, no va siempre a la misma farmacia.

En dichos centros se puso en marcha durante 2016 un programa llamado Farmacia Comunitaria por el que los farmacéuticos reciben formación impartida por médicos para tener una perspectiva más amplia de los problemas que los pacientes a veces plantean en las consultas médicas.

La relación directa entre el médico y la enfermera con la farmacia no suele producirse, pero sí una indirecta cuando el paciente viene remitido de la farmacia de toda la vida. En este lugar deposita su confianza por el aviso sobre la necesidad de renovación de tratamientos crónicos, las glucemias digitales que no están en rango o la medida de la tensión arterial.

La comunicación con el paciente diabético

La comunicación del personal sanitario con el paciente diabético depende de diversos factores, como la empatía del profesional, el tiempo que se dedica a cada paciente para explicar la enfermedad y su tratamiento, etc. Es fundamental la interrelación entre los diversos profesionales que hacen el seguimiento del paciente para que proporcionen una información homogénea, fácil y directa, comprensible para pacientes de todos los niveles culturales.

Médicos de Familia insisten en que actualmente la comunicación entre los profesionales de Atención Primaria y los farmacéuticos es prácticamente inexistente, y se debería mejorar. El farmacéutico, además de su función de dispensación de los fármacos, también podría realizar una vigilancia de la dispensación y avisar al paciente en caso de incumplimiento.

Abordaje multidisciplinar

La diabetes mellitus, como todas las enfermedades crónicas, deben tener un abordaje multidisciplinar para mejorar la calidad de la asistencia y la adherencia al tratamiento. El seguimiento del paciente diabético debe incluir el fomento de los hábitos de vida saludables, como una alimentación sana y el ejercicio moderado, junto con la pauta adecuada de tratamiento y el seguimiento farmacológico necesario.

Al tratarse de una enfermedad progresiva, son necesarias actuaciones tanto del médico de Familia como el especialista en Endocrinología para cambiar el tratamiento y la posología según el estadio en el que se encuentre el paciente o si presenta afectación de órganos diana. El objetivo es establecer la mejor alianza terapéutica posible para evitar complicaciones macro y microvasculares propias de la enfermedad.

Han participado en la elaboración de este artículo: Martín Lalinde Herrero (AP), Ángel Saz Gozaga (AP), Luis Digon Sanmartín (AP), José Porta Quintana (AP), Juan Alcami Jaunzaras (Medicina de Familia), Laura Bordes García (Medicina de Familia), Raquel Estrems Martín (Medicina de Familia), Miguel Ángel García Ferrando (Medicina de Familia), Emilia Capilla Ramírez (Medicina de Familia), Carmen Pradas González (Medicina de Familia), Javier Tamarit Moradillo (Medicina de Familia), Francisca Torres Asensi (Medicina de Familia), Vanessa Domínguez Úbeda (Medicina de Familia), María José Guijarro Sánchez (Medicina de Familia), Herminio Martín Vallés (Medicina de Familia), Juan Daniel Jorques Navarro (Medicina de Familia), Agustín Oliver Bañuls (Medicina de Familia), Gracia Verdú Mahiques (MG), Vicente Valor Font (MG), Juan José Mont Adam (MG), José Román Chuivi Roig (MG), José M. Méndez Maiques (MG), Daniela Florentina Pruteanu (MG).

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