• Miércoles, 23 de mayo de 2018
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El paciente experto se forma en las consultas de Atención Primaria y Enfermería

Informa a otros enfermos, comparte experiencias, transmite confianza y seguridad, ayuda a disminuir el número de consultas y facilita una mejor adherencia al tratamiento

derechos del paciente

El paciente experto es aquel cuyo manejo de la patología propia supone un modelo o referente para otros pacientes, tanto en capacidad de asimilación de la enfermedad como en manejo clínico y terapéutico, como explica Juan Pablo Moreno Santos.

Por su lado, Andrés Miguel Botella Soria indica que la formación del paciente experto se produce en las propias consultas de Atención Primaria y Enfermería. La Educación para la Salud es una herramienta imprescindible. A modo de esquema, señala que el paciente experto es la persona que padece una enfermedad crónica y puede:

– Identificar los síntomas de su enfermedad.

– Responsabilizarse de su propia patología.

– Ser responsable de su autocuidado.

El objetivo del paciente experto es controlar los instrumentos para gestionar el impacto físico, emocional y social de la patología para mejorar la calidad de vida. Además, puede ayudar a otros pacientes, debido al conocimiento que tiene de su patología crónica y a la relación de igualdad con otros afectados.

En Educación para la Salud resulta fundamental la integración no solo de profesionales de la salud, sino de los propios ciudadanos y, en este caso, la labor del paciente experto puede ayudar a disminuir hospitalizaciones por contribuir a controlar mejor la enfermedad, disminuir el uso de medicamentos y de atenciones. En definitiva, el objetivo es mejorar la calidad asistencial.

Colaboración médico-paciente

David Molina Fernández señala que el paciente experto transmite conocimientos y comparte experiencias con otras personas que sufren el mismo problema de salud. De esta manera, consigue que se responsabilice de la propia enfermedad y aprenda el manejo del autocuidado, de tal forma que se limite el impacto físico, psíquico y social de la enfermedad.

Asimismo, el paciente experto puede intercambiar una mayor cantidad de información y colaboración con su médico, y transmitirlo a otros pacientes. También adquiere formación teórico-práctica sobre la enfermedad y técnicas de formación de formadores y habilidades de comunicación

Confianza y seguridad

Según Inmaculada García Sánchez, el paciente experto requiere conocimiento de su enfermedad y disponer de información científica para poder autogestionar su patología. “Tiene que potenciar el aprendizaje y el autocuidado. Además, puede ayudar a otros pacientes compartiendo experiencias, transmitiendo confianza y seguridad por padecer la enfermedad y aportar ventajas a nivel humano para disminuir el número de consultas y facilitar una mejor adherencia a los tratamientos. La formación que debe recibir es con referente médico y apoyado en las nuevas tecnologías”.

Finalmente, Antonio Cano Calatrava define al paciente experto como aquella persona afectada por una enfermedad crónica, capaz de responsabilizarse de la propia patología y autocuidarse. Se trata de un paciente formado que en reuniones con enfermos similares puede ayudar mucho. Debe recibir una buena base formativa para conocer su patología y los recursos de autocuidado.

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