• Miércoles, 19 de junio de 2019
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El patrón de sueño nocturno se puede revertir

Los noctámbulos pueden "volver a entrenar" su reloj corporal para mejorar su bienestar mental y el rendimiento

Una simple modificación en los patrones de sueño de los ‘búhos nocturnos’, es decir, las personas con hábitos de sueño y vigilia extremos, podría mejorar significativamente sus horarios, su rendimiento por las mañanas, sus hábitos alimenticios y disminuir la depresión y el estrés.

Una nueva investigación internacional realizada por las Universidades de Birmingham y Surrey, en el Reino Unido, y la Universidad de Monash, en Australia, ha demostrado que, durante un período de tres semanas, fue posible cambiar el ritmo circadiano de los ‘búhos nocturnos’ utilizando intervenciones no farmacológicas y prácticas.

El estudio, publicado en ‘Sleep Medicine’, mostró que los participantes pudieron adelantar sus horarios de sueño/vigilia en dos horas, sin tener ningún efecto negativo en la duración del sueño. Además, los participantes informaron una disminución en los sentimientos de depresión y estrés, así como en la somnolencia diurna.

“Los hallazgos de nuestra investigación resaltan la capacidad de una simple intervención no farmacológica para reducir los elementos negativos de la salud mental y la somnolencia, así como manipular los tiempos de rendimiento máximos en el mundo real”, explica la doctora Elise Facer-Childs, investigadora del Instituto Turner de Cerebro y Salud Mental de la Universidad de Monash.

Los ‘búhos nocturnos’ son personas cuyo reloj corporal interno dicta las horas de sueño y de despertarse más tardías de lo habitual. En este estudio, los participantes tuvieron un tiempo promedio para acostarse de 2.30 a.m. y una hora de despertarse de 10.15 a.m.

Las perturbaciones en el sistema de sueño / vigilia se han relacionado con una variedad de problemas de salud, incluidos cambios de humor, aumento de las tasas de morbilidad y mortalidad y disminución del rendimiento físico y cognitivo.

“Queríamos ver si había cosas simples que la gente pudiera hacer en casa para resolver este problema –explica el doctor Andrew Bagshaw, de la Universidad de Birmingham–. Fue un éxito porque permitió que, de media, las personas se durmieran y se despertaran aproximadamente dos horas antes que antes. Lo más interesante es que esto también fue asociado con las mejoras en el bienestar mental y la somnolencia percibida”.

Veintidós individuos sanos participaron en el estudio. Durante un período de tres semanas, se pidió a los participantes del grupo experimental que se despertaran de 2 a 3 horas antes de la hora habitual de despertarse y aumentasen la luz exterior durante las mañanas, y que se acostasen 2-3 horas antes de acostarse y limitasen la exposición a la luz por la noche. Debían mantener los horarios de sueño y vigilia fijos tanto en días laborales como libres, desayunar tan pronto como fuera posible después de levantarse, almorzar a la misma hora todos los días y evitar comer después de las siete de la tarde.

Los resultados revelaron un aumento en el rendimiento cognitivo (tiempo de reacción) y físico (fuerza de agarre) durante la mañana cuando el cansancio es a menudo muy alto en los noctámbulos, así como un cambio en los tiempos de rendimiento máximos de la tarde a la tarde. También aumentó la cantidad de días en que se consumió el desayuno y condujo a un mejor bienestar mental, con participantes que informaron una disminución en los sentimientos de estrés y depresión.

“Establecer rutinas simples podría ayudar a los ‘búhos nocturnos’ a ajustar sus relojes corporales y mejorar su salud física y mental en general. Los niveles insuficientes de sueño y la desalineación circadiana pueden interrumpir muchos procesos corporales y aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares, cáncer y diabetes”, recuerda la profesora Debra Skene, de la Universidad de Surrey.