• Viernes, 25 de mayo de 2018
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El riesgo cardiovascular aumenta cada vez más en la población joven

Las enfermedades cardiovasculares constituyen la primera causa de muerte, un 30% del total, con aproximadamente 17 millones de decesos al año en el mundo, entre ellos unos 7 millones debidos a cardiopatía coronaria y 6,2 millones a accidentes cerebrovasculares. La OMS advierte que podrían evitarse más de las tres cuartas partes de la mortalidad cardiovascular mediante cambios adecuados en el estilo de vida. Por eso, recomienda dar prioridad a las intervenciones poblacionales como estrategia con mejor coste-efectividad, como disminuir la sal en los alimentos y las grasas en la dieta, promover el ejercicio físico y la ingesta de frutas y verduras y reducir el consumo de tabaco y alcohol.

En población joven, la mayoría de los casos de HTA tienen un origen genético. Sin embargo, es una patología que hasta hace algo más de una década no se presentaba antes de los 40 o los 50 años, ahora se diagnostica cada vez con más frecuencia incluso en jóvenes menores de 30. Las principales causas de son el sedentarismo y el exceso de peso. Es por tanto muy frecuente que pacientes menores de 30 años que acuden a consulta y que presentan HTA. En el 90% de estos casos, la falta de ejercicio y los kilos de más son la causa del debut anticipado de la patología. Se puede deducir que la aparición de la HTA se ha adelantado casi una década en apenas unos años debido a los hábitos poco saludables de vida. Hay que tener en cuenta que a medida que avanza la edad, aumenta la prevalencia de la HTA. Una vez cumplidos los 60 años, más de la mitad de la población padece hipertensión.

Peso y sedentarismo

Este aumento de la HTA se debe fundamentalmente a factores ambientales, como la alimentación y el estilo de vida sedentario, que han incrementado la prevalencia de obesidad, síndrome metabólico, dislipemia, hipertensión, tabaquismo… Por tanto, la HTA está intrínsecamente ligada al sobrepeso y a la falta de ejercicio físico que podría ser habitual en personas mayores de 60 años pero que, desgraciadamente, se convierte en epidemia en personas jóvenes. Cada vez se ven en consulta personas jóvenes con sobrepeso e incluso obesidad, que en muchos casos puede llegar a ser mórbida.

También se observa que podría existir cierta relación en el aumento de esta obesidad con el nivel socioeconómico del paciente. En este tipo de pacientes no solamente se observa la aparición de HTA, sino que aparece también diabetes tipo 2 y dislipemia. Hay que tener en cuenta que existe un exceso en el consumo de alimentos hipercalóricos desde la infancia. El ejercicio físico debido de los hábitos de juego en niños es cada vez menor. Todo esto lleva a que se trasladen en el tiempo estos hábitos y que en la edad adulta también estén presentes y aparezcan estos problemas de desórdenes metabólicos como es la HTA.

También la prevalencia de la obesidad ha incrementado dramáticamente tanto en los países industrializados como en los subdesarrollados hasta el punto que la Organización Mundial de la Salud reportó el sobrepeso y la obesidad como una epidemia mundial.

Detección

Es difícil de detectar a estos pacientes si no hacemos campañas de mentalización y prevención de los riesgos cardiovasculares. Un buen sistema sería emplear las redes sociales que ellos están habituados a utilizar. Su valoración inicial debe realizarse en la consulta de atención primaria. Aquellos pacientes que tengan un riesgo muy elevado o que hayan presentado algún evento cardiovascular deberían derivarse a una consulta más específica.

Se considera que una persona es hipertensa cuando presenta unos niveles de presión arterial por encima de 140/90 mmHg. El problema es que la HTA no da síntomas. Por eso, hay muchas personas hipertensas que desconocen que lo son. En torno al 10% de los hipertensos no están diagnosticados, por tanto, es muy importante la detección precoz de la HTA porque es el factor de riesgo cardiovascular de mayor impacto, por encima del colesterol, la obesidad, el tabaquismo o la diabetes.

Se recomienda tomarse la presión arterial una vez al año antes de los 35 años e incluso con mayor frecuencia si existen antecedentes familiares. A partir de esa edad, debe hacerse de forma semestral y pasados los 50 años, cada dos meses.

Abordaje terapéutico

El tratamiento dependerá de si se trata de prevención primaria o secundaria, y del riesgo individual de cada paciente, según la suma de los distintos factores.

El primer escalón lo constituye siempre los cambios de dieta y hábitos de vida, y posteriormente tratamiento farmacológico que habría que individualizar.

Hacer actividad física, controlar los kilos, huir del estrés, reducir el consumo de sal, limitar las grasas, aumentar la ingesta de frutas y verduras y no fumar son los principales consejos para atajar la HTA. Se sabe que la mitad de los adultos españoles y hasta el 25% de la población infanto-juvenil están excedidos en kilos por el sedentarismo y la mala alimentación.

Además de anticipar la aparición de la hipertensión, el sobrepeso y la obesidad están adelantando y aumentando la diabetes tipo 2, que ya afecta al 12% de la población.

Conocer su enfermedad

En muchos casos, los pacientes no son conscientes de su riesgo, lo supone un reto para el clínico hacer ver al paciente la importancia de modificar los factores de riesgo cardiovascular para evitar la aparición de la enfermedad cardiovascular de manera precoz.

Existe una gran variabilidad en cuanto al cumplimiento terapéutico. Si bien hay pacientes que rápidamente toman conciencia de la entidad del problema y ponen todo lo posible de su parte para corregirlo, hay otros que le restan importancia o rápidamente se olvidan y les resulta difícil mantener las medidas recomendadas a lo largo del tiempo. Se tiende a retomar el estilo de vida previo y abandonar el tratamiento, porque en este grupo de pacientes es frecuente que la enfermedad cardiovascular aún no se haya manifestado y se tiene la falsa sensación de esté perfectamente.

En líneas generales, sí que se ha visto diferencia en el cumplimiento del tratamiento en persona jóvenes y personas mayores, por ejemplo, en pacientes jóvenes es muy habitual el olvido en las tomas diarios del tratamiento antihipertensivo, cosa que no suele ocurrir tanto en pacientes de edad.

Modificación estilo de vida

En el manejo de estos factores es clave la modificación de hábitos de vida. Así, hay que  cuidar la alimentación, aumentando el consumo de frutas, verduras frescas, proteínas de alto valor biológico, legumbres y cereales integrales, reducir los alimentos procesados por el exceso de grasas de mala calidad y sal, limitar el consumo de alimentos ricos en grasas saturadas y azúcar; abandonar el hábito tabáquico y realizar actividad física regularmente según nivel de preparación física, y prefiriendo siempre actividades aeróbicas frente a ejercicio isométrico. Para los pacientes con obesidad importante o problemas de movilidad, por lo que se recomienda ejercicios en piscina. Se debe tomar más como un cambio progresivo y duradero en el tiempo, tan duradero que tiene que ser para toda la vida.

El médico puede contribuir a que se mantengan dichos cambios educando al paciente cada vez que acude a la consulta e insistiendo en la importancia de un estilo de vida saludable, que suele ser más efectivo cuando se enfoca de una manera positiva y colaboradora que si se tiene una actitud paternalista o de reproche.

Es importante hacer ver que el “trabajo” que tiene que aportar el paciente es tan importante o más que el buen cumplimiento terapéutico, y que incluso tomar el fármaco más novedoso del mercado no sustituye a las medidas higiénico-dietéticas.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores especialistas en Cardiología Patricia Fernández García, Francisca Francisco Aparicio, Héctor Oswaldo Pereyra Rico y el internista Fernando Roquette Castro, del Hospital La Línea de la Concepción, y los médicos de Familia Antonio Navarro Polo, del Centro de Salud Esperanza Macarena, Antonio Bernabé Fernández, del Centro de Salud Virgen de las Nieves, y Juan Jesús Santos Benitez, del Centro de Salud las Beatas.

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