• Viernes, 20 de octubre de 2017

“El rol de la Enfermería ha evolucionado hacia la especialización en las técnicas específicas de los tratamientos del dolor”

Sobre el importante y complejo papel de la Enfermería en las unidades de dolor, hablamos con Javier Zájara, de la Unidad de Dolor del Hospital General Universitario Santa Lucía de Cartagena (Murcia)

¿Cuál es el papel crucial de la Enfermería en las unidades de dolor?

Las unidades del dolor están en constante evolución y las tareas de los distintos profesionales que las componen debemos estar en  continuo cambio y evolución. En la actualidad, en nuestras unidades hay gran cantidad de tratamientos pautados por el médico que el enfermero es quien se encarga de informar al paciente de lo que se le va a hacer, de programar la cita para aplicarle el tratamiento, realizar la técnica, y después controlar tanto el resultado del mismo como cualquier problema que pueda aparecer. Asimismo, nuestra labor es imprescindible a la hora de aplicar cualquier técnica invasiva o infiltrativa.

Desde la unidad de dolor en la que usted trabaja, ¿cuáles son las patologías más frecuentes por las cuales requieren su servicio?

Dado el carácter de atención multidisciplinar que se realiza en las unidades del dolor, los enfermeros tenemos un papel predominante en el tratamiento de todas aquellas patologías que vemos día a día en nuestras unidades. Neuralgias (postherpéticas, diabéticas…), patologías de raquis, dolores articulares de cualquier origen, dolor de origen oncológico… Cualquier patología atendida es susceptible de requerir nuestros servicios.

¿Qué manejo terapéutico se utiliza con más frecuencia en su unidad de dolor?

Puedo nombrar algunos tratamientos en los que somos pieza importante, como son la aplicación de parches por vía tópica con medicaciones para el control del dolor, los TENS, la iontoforesis, cura de heridas quirúrgicas producidas en los implantes de algún dispositivo (bomba de analgesia intratecal, electrodos y generadores de neuroestimulación medular, etc.), además del apoyo directo al facultativo en la realización de técnicas infiltrativas o quirúrgicas. También las unidades del dolor se apoyan mucho en la Enfermería para que realice el papel de mediador entre los profesionales y el paciente y sus familiares. Una función de carácter informativo sobre tratamientos, posibles efectos secundarios, realización de técnicas, etc.

Bajo su punto de vista: ¿Cómo se podría mejorar la gestión en las unidades de dolor?

Todavía, a día de hoy, las unidades de dolor no están implantadas en los hospitales con toda la importancia que debería tener, ya que se ha demostrado que la demanda de nuestros servicios aumenta exponencialmente día a día. Muchas veces nos vemos desbordados por la presión asistencial e impotentes para cubrir dicha demanda. Después de 17 años trabajando en mi unidad he comprobado que la evolución ha sido muy grande y espero que en el futuro estemos dotados de los recursos humanos y materiales para dar la asistencia que a todos nos gustaría dar.

¿Cómo y hacia dónde ha evolucionado en los últimos años la labor de la Enfermería en las unidades de dolor?

El rol de la Enfermería ha evolucionado hacia la especialización en las técnicas específicas de los tratamientos del dolor, hacia el manejo del nuevo aparataje que actualmente complementa los tratamientos convencionales vía sistémica de nuestros pacientes. La enfermería ahora maneja TENS, iontoforesis, aparatos de radiofrecuencia, parches de microcorrientes, parches de administración de medicamentos vía tópica. Todos ellos deben ser manejados por profesionales entrenados para su correcto manejo.

Y, pensando en el futuro, creo que la Enfermería se ha ido adaptando muy bien a la evolución tan importante que van teniendo tanto las unidades del dolor como los tratamientos que se aplican a nuestros pacientes y que cambian continuamente de forma ascendente para mejorar las dolencias que padecen.

Últimamente los enfermeros estamos teniendo un papel predominante en las nuevas unidades de dolor agudo que se están abriendo en los hospitales para crear lo que se ha decidido denominar “hospitales sin dolor”.

¿Cree qué la involucración de los pacientes en su tratamiento es importante?

El éxito o fracaso de nuestros tratamientos depende en gran medida del grado de implicación del propio paciente. Ellos deben de entender su enfermedad, comprender el por qué de ese tratamiento que se le va a aplicar y no otro, y asumir que tanto él como nosotros tenemos un objetivo común: aliviar su dolor. Además, explicarle los objetivos del tratamiento y conseguir que los entienda y asuma nos garantiza que nuestro trabajo obtenga el fin deseado.

Me gustaría comentar que uno de los puntos débiles a día de hoy de los profesionales de Enfermería que trabajan en las Unidades de Dolor es la dificultad para acceder a cursos, congresos y jornadas que mejorarían nuestra formación.

Todos sabemos que nuestros centros hospitalarios no suelen encargarse de mandarnos a formarnos, ya que el coste sería muy elevado. Tenemos que mantenernos informados de todos los avances a través de otros medios para estar preparados a la hora de aplicar nuevos tratamientos.

Asistiendo a congresos, cursos, reuniones… intercambiando información con otros centros y otras unidades del dolor sería una herramienta muy válida,  unas veces para poder aportar nuestras experiencias, y otras para recibir la de los demás.

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