• Miércoles, 17 de julio de 2019
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El uso de redes sociales en el ámbito sanitario supone nuevo retos en la confidencialidad

La SEMI ha celebrado su VI Jornada de Grupos de Trabajo de Bioética debatiendo sobre los límites entre la vida pública y privada en redes sociales

Pantalla móvil bacterias

El uso de las tecnologías y las redes sociales en el ámbito médico ha sido uno de los temas protagonistas la reunión de Grupos de Trabajo de Bioética de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI), celebrada en Madrid los días 14 y 15 de junio. En concreto, se han planteado nuevas preguntas a viejos problemas éticos, como la preservación de la confidencialidad.

Sobre esta cuestión Diego Real de Asúa, coordinador del Grupo de Trabajo de Bioética de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI), exponía que ya se conocen casos “de ruptura de la confidencialidad a través de redes sociales, al publicar comentarios o fotos que involucran a pacientes”, ha explicado el especialista.

En la misma línea, con la proliferación de las aplicaciones móviles que sirven para el autocuidado (por ejemplo, que monitorizan la actividad física o controlan la glucemia) cabe reseñar que se comparten datos de forma no totalmente controlada y con empresas cuyos fines pueden no ir dirigidos a promover la salud de los pacientes. Es por ello que el experto exponía que “es una situación que no depende solo del paciente y del profesional médico, sino también de otros muchos agentes, lo cual conlleva un problema no solo relacionado con la confidencialidad, sino también con los límites de la vida pública y privada de una persona”.

De esta forma, argumentaba que “en la actualidad, no hay unos límites establecidos ni una conciencia social muy evidente sobre ello, y las sociedades científicas deben posicionarse sobre cuáles serían esos límites, al menos desde el punto de vista del profesional médico”.

Cambios en la relación médico paciente

Otra de las implicaciones de las redes sociales y del uso de Internet, es como las nuevas tecnologías han impactado en la relación médico- paciente, que ha pasado de una relación vertical a una más horizontal y de simetría, y cómo el proceso de consentimiento continúa presentando problemas éticos de calado, que generan estrés moral en los profesionales.

“Todavía hoy existen diferencias, ya que los países mediterráneos somos más paternalistas mientras que los anglosajones son más individualistas. Pero el objetivo común que debemos tener es encontrar el equilibrio donde médico y paciente busquen la mejor opción teniendo en cuenta las preferencias del paciente”, ha concluido Real de Asúa.