• Martes, 14 de Agosto de 2018
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“En todo este proceso se van a perder plazas, no se van a poder recuperar todas”

La secretaria de Salud, Servicios Sociosanitarios y Dependencia de FeSP-UGT, Gracia Álvarez, ha concedido una entrevista a EL MÉDICO

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Los problemas de la Sanidad parecen ser los de siempre: una población envejecida, falta de inversión y un traslado de gasto a la inversión privada. Sin embargo, la crisis económica ha acentuado algunas cuestiones como la falta de control de factores de riesgo como son el tabaco, el alcohol o la obesidad. Todo ello, debido también a la falta de recursos  humanos en Atención Primaria, que impide no solo hacer una atención adecuada a la población más vulnerable, sino trabajar en la promoción de la salud. Algo que parece difícil con una pérdida de 25.000 profesionales sanitarios, una pérdida que no se va a recuperar con la Oferta Pública de Empleo extraordinaria, a no ser que se eliminen las tasas de reposición, como propone la Unión General de Trabajadores

La gripe ha puesto de manifiesto algunos de los problemas de la Sanidad. ¿Es necesario aplicar medidas más estructurales y no solo parches temporales? 

Son mejor los cambios estructurales, porque la clave está en prevenir aquellas situaciones que realmente podemos anticipar. Una cosa es que pueda ocurrir algo accidental, como sucede con la campaña de la gripe, y que haya una cepa a la que la vacuna no sea sensible. Pero el problema real es que los servicios no están preparados para estos incidentes, porque no se está teniendo en cuenta el problema de fondo, que es el envejecimiento de la población. Así, lo que sí podemos prevenir es el tener en cuenta que tengo un mayor grupo de población vulnerable. Si puedo tener más efectivos y puedo desarrollar la Atención Primaria, para que estas personas tengan mejor controladas sus patologías. De esta forma no tendrán que acudir masivamente a Urgencias por descompensaciones, evitando esa saturación, también de los ingresos.

De hecho, muchas Comunidades han anunciado su apuesta por la Atención Primaria. ¿Hasta qué punto es real la misma? 

La realidad es que una de las partidas más afectadas por los recortes es la de Recursos humanos, y donde más afecta esa disminución de personal es en la Atención Primaria. Al fallar ese primer nivel, lo que ocurre es que se satura el siguiente escalón de la atención sanitaria. Es tan claro como que el último informe de la Unión Europea sobre el estado de la Sanidad en los diferentes países miembros, en la parte asistencial en España aprobamos, pero estamos empezando a tener problemas en la prevención de riesgos. Esto se refleja en un número alto de adultos fumadores, de consumidores de alcohol y en el índice de obesidad, tanto en adultos como en adolescentes. Es decir, que tenemos un problema a la hora de controlar los factores de riesgo, precisamente porque fallan los programas de prevención que deberían estar en la Atención Primaria. Puede que hoy aún no sea evidente el problema, pero lo será en los próximos años si no actuamos.

¿Podría convertirse entonces en un problema de Salud Pública? 

De hecho la Salud Pública es otra de las áreas más afectadas, con la complicación de que es un área que afecta a toda la población por igual. En este sentido, cabe resaltar el copago, puesto que ya sabemos que ha aumentado el gasto de las familias, puesto que ha aumentado el porcentaje de su aportación privada, respecto a la pública. Todo ello además de la pérdida en inversión de programas de hábitos saludables. No se trata de un tú a tú con el paciente, pero la pérdida de recursos humanos, hace que se tenga menos tiempo para este tipo de programas por la presión asistencial y eso tiene un impacto importante en la salud a nivel global.

Hablando de la pérdida de recursos humanos, ¿hasta qué punto se han visto afectadas las plantillas en la época de crisis? 

Está muy claro que hemos perdido plantilla porque el límite de las tasas de reposición se puso precisamente para ahorrar costes. En total, se calcula que las plantillas se han reducido en 25.000 trabajadores debido a los límites de la tasa de reposición. El mecanismo es sencillo. Las empresas en general, cuando quieren ahorrar, o ganar en beneficios, lo que van es a disminuir el Capítulo I, es decir, trabajadores, y esta fue la función del límite de las tasas de reposición. Lo que ha ocurrido además es que la Administración central ha cerrado el grifo, no se convocaban plazas, y las personas que desaparecen de la plantilla, bien sea por jubilaciones u otras cuestiones, no se reponen con nuevos efectivos. La cuestión es que como las Comunidades tienen que seguir cubriendo las necesidades sanitarias de la población, han tenido que hacer contratos que estaban casi al borde de la ley. Tanto es así que en el 2016, el Tribunal de Justicia Europeo nos dio un tirón de orejas, porque hay personas trabajando de forma temporal cubriendo puestos estructurales. El Gobierno recogió esta advertencia y ese es el motivo por el que se inicia la Oferta Pública de Empleo extraordinaria de estabilización.

Parece que la OPE va a servir para disminuir el porcentaje de temporalidad, pero con la misma ¿se van a recuperar plazas de las plantillas pérdidas o seguirá habiendo un problema de Recursos humanos?

Lo cierto es que en todo este proceso se van a perder plazas, no se van a poder recuperar todas. Actualmente, si tomamos como referencia los datos de la EPA, podemos señalar que en todo el sector y no solo en la Sanidad pública, trabajan 1.456.468 profesionales por cuenta ajena y 100.000 por cuenta propia. A lo largo del mes de enero el sector ha perdido 10.024 trabajadores y el año ha empezado con 50.001 sanitarios menos de los que empezó en 2017. Pese a ello, los datos de la EPA señalan una reactivación del sector, si bien el sector crece en el ámbito privado a costa de disminuir en el ámbito público. Consultando los datos de la EPA podemos señalar que en el 2010 el 24,9 por ciento pertenecía a la Sanidad privada y en el 2014 esta cifra ascendía hasta el 30,2 por ciento. Es por eso que desde UGT lo que pedimos es que no haya tasas de reposición, porque lo que hay que hacer es dar una respuesta a las necesidades de la población. Si tienes que invertir más en Sanidad, pues habrá que invertir.

Algo que parece difícil, no solo porque en 2018 estamos en el 5,8 por ciento del PIB, sino porque en 2020 hemos comprometido ya el llegar a un 5,3 por ciento del PIB en Sanidad…

Ha habido una bajada continua de los presupuestos. La media europea está en el 7,2 por ciento del PIB, y ya en 2009 estábamos en el 6,7 por ciento. Hemos ido bajando y en 2017 fue un 5,95 por ciento. Pero lejos de subir, como comentas, sigue la tendencia a disminuir. Eso supone que no se puede invertir en los Recursos humanos que son necesarios, pero tampoco en infraestructuras. Así hemos visto en las noticias los problemas que ha habido por no mantener los inmuebles en buenas condiciones.

Eso, y el cierre de camas. ¿Hay cifras también a ese respecto? 

El cierre de camas es otro de los problemas. Por una parte hay una tendencia a disminuir el tiempo de las estancias hospitalarias por una cuestión de seguridad del paciente, para evitar el riesgo de infecciones nosocomiales, etc. Pero si se restringe el tiempo de estancia de los pacientes demasiado, también hay un riesgo mayor de que haya complicaciones. En este caso, necesitarías a alguien que vigile esa continuidad asistencial, que sería también el papel de la Atención Primaria o de la atención a domicilio. Si no, lo que te vas a encontrar son unas altas prematuras— porque a los profesionales también se les acaba presionando—, que tienen complicaciones, que acaban en reingresos y que suponen más gastos. El problema es sobre todo la población vulnerable. No es lo mismo las complicaciones que pueda tener una persona joven tras un alta, que un paciente pluripatológico. De nuevo esa vigilancia precisa de Recursos humanos y ese vuelve a ser el problema.

Ha citado antes las jubilaciones. ¿Las jubilaciones que llegan van a acentuar el problema de las plantillas? ¿Qué opina de propuestas como la jubilación a los 68 años de País Vasco?

A veces olvidamos que no solo envejecen los pacientes, también envejecen los profesionales. Pero desde UGT una de nuestras premisas es la solidaridad intergeneracional, y hay que dar cabida a la gente joven. No creo que se deba abrir y aumentar la brecha intergeneracional. En este sentido, nuestra propuesta es una jubilación parcial con contrato de relevo. De esta manera los profesionales que están en buenas condiciones y que quieran trabajar, podrán estar hasta los 65, pero antes podrían ir desligándose más poco a poco y no de roma radical, de su vida laboral. Se aprovecharía la experiencia de estas personas y habría más intercambio con las personas jóvenes. Respecto a la edad, si a los 65 o los 68, creo que lo más importante es que sea algo voluntario y no forzoso. Aunque depende de cada persona y del puesto de trabajo. Y es que volviendo a la idea de que también envejecen los profesionales, hay que tener en cuenta que hay puestos con un importante desgaste físico. En estos casos también hay que valorar si alguien con 65 años, que ya lleva trabajando cuarenta años, realmente puede movilizar a un paciente o cargar peso.

Pese a todos estos problemas que hemos planteado, lo cierto es que gran parte de las comunidades autónomas ha mostrado cifras positivas, por ejemplo, en lo que respecta a las listas de espera. ¿Cómo se explica? 

La cuestión es que la inversión en Sanidad pública entre 2010 y 2014 ha perdido 5 puntos, que son los que ha aumentado en la privada. Esto, en relación a las listas de espera, se traduce en que en algunas comunidades se está ofreciendo a los pacientes que están en la lista realizar esta intervención en una clínica privada sin espera, o si no te quedas al final de la lista. Es decir, que existe una verdadera presión para irse a la privada. La cuestión es que en la Sanidad privada los recursos humanos están aún más ajustados para poder obtener beneficios, y de esta forma se da el caso de que la atención postquirúrgica no es igual, y después del alta, pueden aparecer más complicaciones. Y esas complicaciones luego son atendidas en la Sanidad Pública. De esta forma, la Pública se queda con los casos y los pacientes más complejos, que suponen también más gasto. Lo que de primeras parece una solución, a medio plazo acaba siendo un nuevo problema. Además, no es lo mismo operar de apendicitis a alguien de 25 años, que puedes darle el alta sin mucho problema, a dar un alta antes de tiempo a alguien de 65 años. Si tiene un reingreso esa apendicitis sale a precio de oro. De esta forma, si lo operas en la privada y lo reingresas en la pública, el éxito queda en la privada y la complicación en la pública.

Ha mencionado también las condiciones de los profesionales en la Sanidad privada. ¿Cuál es su realidad actualmente y qué medidas son necesarias? 

El problema es que a nivel estatal no hay un convenio colectivo, que es uno de nuestros grandes desafíos. Tienen unos convenios colectivos a veces autonómicos, a veces provinciales y a veces son de empresa, por lo tanto, cuánto más pequeño sea el colectivo, menos fuerza para negociar mejores condiciones, y se parte de que por sí ya es difícil negociar con las patronales.

Mentando el problema de los convenios colectivos, ¿qué pasa con el transporte sanitario? 

El otro día hablando con una compañera me mencionaba que los profesionales de transporte sanitario tienen uno de los peores convenios de España, hasta tal punto que estaban negociando una subida laboral del 5,9 por ciento hasta final de año, teniendo en cuenta que en líneas generales se está pidiendo en torno al 3 por ciento. Esto demuestra de qué situación tan precaria se parte, para que la patronal esté valorando esa opción. Se está negociando ahora mismo un convenio nacional, pero está teniendo muchas dificultades.

Otro tema de actualidad es el debate de las 35 horas, ¿cómo se encuentra ahora mismo? 

Desde UGT lo que pedimos es que los recortes que se hicieron en el RDL16/2012, lo que hicieron es que el mínimo a trabajar fueran 37,5 horas. El establecimiento de una jornada laboral históricamente es el establecimiento de una jornada máxima, no de una jornada mínima. Por ello, lo que nosotros pedimos es que se vuelva a cambiar la redacción y que las 37,5 horas sea la jornada máxima, de manera que se permita en las mesas sectoriales a los sindicatos negociar las diferentes condiciones laborales y tener las 35 horas. Cada Comunidad está intentando hacer un poco lo que puede, pero el tema de las 35 horas se debe de interpretar sobre todo como una generación de empleo.

¿Y qué pasa con la troncalidad? 

El decreto de troncalidad se recurrió desde UGT, no había suficiente consenso, y ahora el Ministerio de Sanidad está sacando nuevas especialidades, como es la de Psiquiatría en el niño y el adolescente. Si vamos a sacar las cosas de una en una, en vez de centrarnos en el modelo y la estructura, no creo que vayamos por buen camino. Deberíamos aclarar el modelo previo de forma consensuada y después ir yendo al detalle con el tema de las especialidades.

Por cerrar un poco la conversación. Con todos estos retos, ¿llegará a ser viable un Pacto por la Sanidad? 

Me parece indispensable. Primero porque no es tanto un derecho a la Salud, sino el derecho a la prestación de unos servicios sanitarios, y para la rehabilitación de las secuelas de una enfermedad y la promoción a la salud. Unos trabajadores sanos son un beneficio para el país. Se deben de sentar y se lo deben de plantear de una forma muy seria. El resto está en no perder de vista que una población envejecida necesita mucha atención, no solo tecnología y grandes avances, sin despreciarlos, pero no olvidar nunca lo importante que es el elemento humano.

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