• Jueves, 19 de octubre de 2017

“Es fundamental certificar la sangre como medicamento”

Dr. Jaime Pérez de Oteyza, director médico de Secuvita

Jaime Pérez de Oteyza director médico de Secuvita

Los tratamientos con células madre de sangre del cordón umbilical (SCU) comenzaron en el año 1988 y un año después tuvo lugar su primera aplicación. Desde entonces, se han realizado unos 30.000 trasplantes, la mayoría de ellos alogénicos. Esto ha supuesto un cambio extraordinario en la sociedad para procesos que antes eran incurables o para los que no había donante. La SCU ofrece una fuente de células madre que está lista, almacenada y se puede utilizar inmediatamente. El Dr. Jaime Pérez de Oteyza recuerda en una entrevista a EL MÉDICO que, actualmente, se tratan con ellas más de 80 enfermedades.

¿Cuáles considera que han sido los grandes avances en el tratamiento con células madre de sangre del cordón umbilical (SCU) en los últimos años?

La mayoría de los tratamientos se han aplicado en enfermedades relacionadas con la sangre y la médula ósea, como leucemia o aplasia medular, pero también en enfermedades vinculadas al metabolismo e inmunodeficiencias. Es el caso, por ejemplo, de determinadas enfermedades hereditarias que afectan al metabolismo de carbohidratos o grasas, o de trastornos de la inmunidad como los conocidos “niños burbuja”, con gran exposición a infecciones; también el de algunos tipos de anemias congénitas muy graves, en las que el paciente no puede sintetizar correctamente la hemoglobina. En todas esas situaciones, los trasplantes de SCU han supuesto un gran avance, y son miles las personas que han podido salvar su vida gracias a ellos.

Según estudios, se están produciendo resultados muy prometedores en enfermedades para las que no existe ningún tratamiento en la actualidad, ¿cuáles son esas nuevas posibilidades?

En los últimos años, los trasplantes de células madre de SCU se están empezando a utilizar en patologías que nada tienen que ver con la sangre ni con el metabolismo, como algunas enfermedades neurológicas. Un ejemplo de ello son los niños con parálisis cerebral, cuyos resultados parecen interesantes, aunque, al estar aún en fase de desarrollo, hay que esperar para alcanzar las conclusiones definitivas. También se están comenzando a aplicar en enfermedades como el autismo, y según algún trabajo publicado, se observa cierta mejoría en sus indicadores. Está en fase experimental, por lo que hay que tomarlo con mucha precaución. Otra aplicación se está produciendo en casos de diabetes tipo I. Se han llevado a cabo al menos tres ensayos clínicos en los que se ha comprobado que el trasplante de células del cordón ofrece, si no curación, sí cierta mejoría, con la consiguiente disminución en los requerimientos de insulina. Habrá que perfeccionar el método para optimizar los resultados, y eso lleva tiempo. Se trata de ensayos clínicos muy delicados, con una normativa muy estricta. Es muy interesante, igualmente, su uso en el tratamiento de algunos casos de sida, en concreto en pacientes que padecen simultáneamente leucemia -solo en caso de coexistir las dos enfermedades-. Se puede realizar un trasplante seleccionando una unidad de células de SCU que reúna una serie de requisitos, como una determinada mutación que la hace resistente al sida. Logrando estas unidades de sangre resistentes al virus, se puede realizar el trasplante y tratar tanto el sida como la leucemia.

¿Qué criterios específicos deben prevalecer en el proceso de extracción, recolección y conservación que garanticen la certificación de la SCU como medicamento?

Esto es de una trascendencia enorme. Lo más importante de todo es la garantía de calidad, y para eso debe haber un estricto control de procesos. Es decir, hay que trabajar con procedimientos normalizados de trabajo y control de procesos desde el primer hasta el último momento, desde que se inicia la extracción de la SCU en el paritorio o en el quirófano hasta que la sangre llega al lugar de su almacenamiento final. Lo idóneo es atenerse a normas de certificación como las normas GMP (Good manufacturing practice), que exigen un estricto control de procedimientos y ofrecen mayor garantía de calidad que otras. Cada etapa por la que pasa la SCU deberá corresponder a un procedimiento normalizado de trabajo, estar verificada y firmada por las personas implicadas. También es muy importante que las condiciones de transporte sean precisas, con un estricto seguimiento y controles de temperatura mediante sensores. Debe ser posible verificar en cada momento que los mecanismos se están siguiendo adecuadamente.

¿Y una vez que llega al laboratorio?

Habrá que verificar todos los pasos que se han sucedido durante su procesamiento hasta el almacenamiento final. Este almacenamiento durará muchos años, por lo que además tendrán que realizarse periódicamente unos estrictos controles de calidad durante todo ese tiempo.

Aparte de los protocolos exigidos, los procesos de extracción y traslado de SCU de Secuvita son diferentes a los empleados por el resto de bancos. ¿Qué aspectos marcan esa diferencia?

Secuvita cumple todas las normas GMP y para ello tiene absolutamente todos los procedimientos de trabajo normalizados, los controles de procesos a lo largo de todas las etapas, garantiza la formación de las personas que desempeñan cada una de las partes de los procedimientos y cumple la certificación GMP, algo que no hacen otras compañías.  Además, existe una serie de puntos que la diferencian; por ejemplo, en cuanto a la recogida de las muestras. Secuvita garantiza que todas las muestras se recogen en el día en que se produce el parto. Trabajadores de la propia empresa se desplazan personalmente a recoger la muestra. Y todos los días del año. La persona que se encarga de la recogida de la sangre verifica que se hayan seguido los procedimientos adecuados, revisa el material, comprueba que los medios de aislamiento térmico están correctos, firma, etc., y a continuación una compañía de transporte traslada la muestra hasta el banco alemán. Este es un hecho diferencial importantísimo en relación con otras empresas. Por un lado, que la recogida la realice una persona propia de Secuvita y, por otro, que tanto la recogida como el transporte se lleven a cabo todos los días del año. Otra cuestión primordial es que Secuvita y su matriz alemana, Vita 34, garantizan la muestra como un medicamento. Esto no lo hace ninguna otra compañía en nuestro país porque va más allá de la normativa. Las normativas española y europea obligan a cumplir la legislación vigente, un Real Decreto sobre extracción, procesamiento y almacenamiento de células y tejidos (1). Sin embargo, no requieren las normas GMP, pero Secuvita las cumple. Tampoco exigen que se garantice como medicamento, mientras que la legislación alemana sí determina que productos constituidos por células, como la SCU, puedan certificarse como medicamento, y Vita 34 y Secuvita lo acatan.  Secuvita es el único banco de los que operan en España que certifica la SCU como medicamento, y esto es fundamental. Y al hacerlo, garantiza tres cosas: que, cuando llegue el momento de su uso, las células del cordón están ahí, que están vivas y que funcionan como deben de funcionar. Este tipo de garantía no está contemplada en otras compañías.

¿Dónde se ubican los almacenes de crioconservación?

El banco matriz se encuentra en la ciudad alemana de Leipzig. El laboratorio es accesible para los clientes, que lo pueden visitar y conocer personalmente el desarrollo del proceso. Los tanques de almacenamiento están constantemente supervisados, se inspeccionan diariamente para garantizar absolutamente la conservación.

¿Cuántas horas transcurren normalmente desde la extracción de la sangre hasta su almacenamiento?

Hasta que la sangre se procesa en el laboratorio y se somete al procedimiento de criopreservación no deben pasar más de 48 horas. Esto es importantísimo, porque a partir de 48 horas las células madre empiezan progresivamente a morir si no se han ha criopreservado. La compañía debe garantizarlo. El kit de extracción de Secuvita cuenta con un chip que registra el momento de la extracción y la temperatura de la muestra, permitiendo, una vez que llega al laboratorio, volcar todos esos datos en el ordenador y detectar desviaciones del criterio de calidad establecido. Si eventualmente se hubiese producido una desviación, se informa inmediatamente a la familia.

Y una vez almacenada, ¿qué garantías de seguridad y durante cuánto tiempo se ofrece a las personas que confían su SCU?

Secuvita ofrece unos contratos de almacenamiento de 25 y 50 años. La seguridad es absoluta y está garantizada. Vita 34 y Secuvita tienen suscrito un seguro que compensa en caso de que eventualmente se produzcan situaciones como que la muestra se deteriore por una incidencia, desastre natural o percance. Y, algo muy importante, el seguro también garantiza que, en caso de que la empresa desaparezca, las muestras serán transferidas a otro banco.

La matriz de Secuvita, Vita 34, forma parte del Top Ten Mundial de los bancos de sangre del cordón y ha sido reconocida con el galardón “Mejor Empresa Innovadora” en Alemania. Por su parte, Secuvita se ha convertido en el banco de SCU de referencia en nuestro país.  ¿En qué se basa el éxito de un banco privado de sangre de cordón?

Aparte de las características ya mencionadas -la calidad, la certificación y las garantías que ofrece- añadiría dos más: la transparencia y la atención al cliente. La transparencia es total. Se informa al cliente de cuántas células se han obtenido, qué viabilidad tienen, si existe alguna contaminación microbiana por bacterias o virus, etc. Vita 34 emite un certificado donde están registrados todos estos datos, de manera que, de cara a la futura utilización de esas células, el centro trasplantador dispondría de toda esa información.  Por otro lado, si se produjera una incidencia de calidad, la familia sería informada inmediatamente, así como de sus consecuencias, para que pueda decidir si desea continuar o no con el almacenamiento de la muestra. Así, por ejemplo, si se produce una contaminación microbiana o el número de células madre de la muestra fuera inferior a los criterios marcados por Vita 34, aunque la muestra podría ser válida, la familia siempre sería informada.

¿En cuantos trasplantes se han utilizado las células madre de sangre recogida y custodiada por su banco?

En 30. Vita 34 ha liberado 30 unidades para trasplante, bien autólogo o para algún familiar cercano. En líneas generales, el trasplante más frecuente es el alogénico porque es para el que más indicaciones hay, pero también se ha realizado trasplante autólogo. De hecho, el primer trasplante autólogo de SCU fue con una unidad de Vita 34 en un caso de leucemia aguda. Se realizó en Estado Unidos, pero las células se habían almacenado en el banco alemán. Se trataba de un caso de leucemia aguda linfoblástica de un niño que no tenía otra opción de tratamiento ni de trasplante, y se le realizó un trasplante de células madre de su propio cordón. El niño se curó (2).  Otras unidades de células de SCU de Vita 34 se han utilizado para trasplantes autólogos en aplasia medular, para casos de diabetes o de parálisis cerebral como hemos dicho. También para otros cánceres infantiles, por ejemplo en neuroblastoma, uno de ellos en España.

¿Con qué tasa de éxito esos 30 trasplantes?

Los trasplantes realizados para aplasia medular y para leucemia aguda han sido todos exitosos, el de neuroblastoma también. En el caso de las enfermedades neurológicas es más difícil establecer el criterio de éxito o no éxito. Se han publicado algunos casos de mejorías de enfermedades neurológicas como parálisis cerebral. En pacientes con diabetes, si bien no se ha llegado a la curación de la enfermedad, el trasplante ha funcionado, ya que se ha producido una mejoría, una disminución de los requerimientos de insulina, como ya he comentado.

¿Cree que los facultativos españoles tienen la información necesaria para asesorar a sus pacientes en lo referente a conservación de SCU?

Creo que no. No existe una información adecuada y es fundamental. Generalmente, hay una información correcta y buena de que la SCU sirve para trasplantarla a otra persona, esos datos los conoce todo el mundo, pero las posibilidades de uso autólogo no son bien conocidas, y las de uso en otras indicaciones distintas de las enfermedades de la sangre tampoco.

En su opinión, ¿cuáles serían los mayores desafíos en materia de crioconservación de SCU?

El desafío fundamental es incrementar el número de células disponibles. Con respecto al cordón umbilical, una de sus pocas limitaciones es que el número de células madre existentes en una unidad es limitado, ya que el volumen de sangre del cordón está en torno a 70 mL. Para que un trasplante funcione, se requiere un número mínimo de células, y el número de células va en función del tamaño del paciente, de los kilos que pese. Por lo tanto, puede ocurrir que una unidad de SCU sirva para un niño pero no para un adulto. Por eso, entre los retos fundamentales está el optimizar el número de células que se extraen, minimizar las pérdidas durante el procedimiento y, eventualmente, expandir o multiplicar las células en el laboratorio. Y sobre ello se está trabajando. Otro reto sería poder utilizar una unidad de cordón umbilical para varios tratamientos. Actualmente, si se dispone de una unidad de SCU almacenada, podemos emplearla para un procedimiento. Una vez que se descongela esa unidad es preciso utilizarla entera; si se utiliza solo una parte, la restante sería insuficiente para otro proceso. Por eso, uno de los retos es poder multiplicar el número de células para, entre otras cosas, poder usarlas en diferentes situaciones.

VENTAJAS DE LAS CÉLULAS MADRE DE SANGRE DEL CORDÓN UMBILICAL

  • Son las más jóvenes y vitales que se pueden conservar.
  • Suelen estar libres de virus y bacterias.
  • Son 100% compatibles con el propio niño.
  • En caso de ser aplicadas a otra persona, son menos exigentes en cuanto a la compatibilidad que las de médula ósea.
  • Se obtienen de forma sencilla, indolora y sin riegos.
  • Se aplican ya en más de 80 enfermedades.
  • Tienen gran potencial para dar origen a otros tipos de células.
  • El trasplante alogénico no emparentado posibilita una supervivencia del 35% a los 5 años, mientras que con el trasplante alogénico emparentado el porcentaje de supervivencia aumenta al 70%.

 

Bibliografía

  1. Real Decreto-ley 9/2014, de 4 de julio, por el que se establecen las normas de calidad y seguridad para la donación, la obtención, la evaluación, el procesamiento, la preservación, el almacenamiento y la distribución de células y tejidos humanos y se aprueban las normas de coordinación y funcionamiento para su uso en humanos.
  2. Hayani A, Lampeter E, Viswanatha D, Morgan D, Salvi SN. First report of autologous cord blood transplantation in the treatment of a child with leukemia. Pediatrics. 2007 Jan;119(1):e296-300.

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