• Jueves, 19 de septiembre de 2019
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Evitar el fraude en terapia celular es una de las prioridades de la AEMPS

Diferentes especialistas, gestores y pacientes han debatido en el Ministerio de Sanidad en la jornada sobre ‘Buenas prácticas en terapia celular’

Jornadas Ministerio Terapia Celular

España es líder en terapia celular, tanto en investigación como en la forma en la que se está regulando su uso. Sin embargo, son demasiado numerosos los fraudes terapéuticos que han surgido en torno al tratamiento con células aprovechándose de la vulnerabilidad de los pacientes.

Ante esta situación, una de las prioridades en las que se va a trabajar desde la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios (AEMPS) es trabajar, con la colaboración de todos los agentes implicados, en la lucha contra este fraude. Así lo ha puesto de manifiesto la directora de la agencia, María Jesús Lamas, en su intervención en la última mesa redonda de la jornada.

“Estamos muy orgullosos del trabajo que se ha hecho en nuestro país en materia de terapia celular. Ha sido un proceso de aprendizaje continuo y eso nos ha permitido ser líderes en investigación y la forma de regularlo, somos referencia en Europa”, ha subrayado. Sin embargo, Lamas no ha querido caer en la autocomplacencia y ha indicado que “aún nos queda mucho por hacer”, refiriéndose a cómo evitar los fraudes que se realizan con estas terapias o los malos usos.

La directora del Instituto de Salud Carlos III, Raquel Yotti, ha mencionado la necesidad de articular un sistema muy garantista. En este contexto, ha hablado de la Comisión de Garantías para la donación y la utilización de células y tejidos humanos, que Yotti preside, en la que se responde que las células donadas por los pacientes se utilizan únicamente en aquello que se debe. Por lo tanto, “el estado se ha dotado de un sistema garantista en todos los aspectos: desde la regulación hasta todo el espectro de investigación”, ha dicho.

Por su parte, Agustín Zapata, de la Facultad de Biología de la Universidad Complutense de Madrid, quiso poner el acento en que hay que mejorar en la eficacia de todos los tipos celulares, dentro de la seguridad, y para ello, recalcó que es importante contar con una financiación suficiente.“La inversión en ciencia ha disminuido un 45%, una desinversión que ha dado pie a muchos fraudes”, destacó.

Este investigador ha sido rotundo a la hora de exponer un mantra que se debe trasladar a la sociedad: “El fraude no cura, la ciencia sí”; y ha expuesto una receta para combatir el fraude con “mano dura” que contempla tres vertientes:

1.- Tener una buena regulación, “en los países más laxos florecen los fraudes”, asegura.

2.- Que se repliquen reuniones como la organizada por el Ministerio de Sanidad en las que participen también las comunidades autónomas.

3.- Y que se invierta en educación y vigilancia de periodistas y pacientes con el objetivo de que se informe de forma adecuada sobre las nuevas terapias y se anime a denunciar “para que la lacra fraudulenta termine”, ha concluido.

Trabajar en la comunicación

Un escollo en que se debe trabajar, y en el que han coincidido la mayor parte de los participantes de la mesa, es en la forma en la que se hace llegar la comunicación de estos nuevos medicamentos tanto a profesionales, como al público culto-pero no necesariamente experto-, y a la sociedad en general.

En este sentido, Fernando Carballo, presidente de la Federación de Asociaciones Científico Médicas Españolas (FACME), ha indicado que es esencial que los profesionales salgan de sus nichos para garantizar una información médica de calidad. “Es ahí donde las sociedades científicas tenemos que hacer un gran esfuerzo para crear un marchamo de calidad -trabajando con los reguladores y la administración sanitaria- que garantice una información indiscutible de calidad frente a la sociedad”, ha aseverado.

La participación de los pacientes

En la mesa también han intervenido tres organizaciones que representan a los pacientes: el Foro Español de Pacientes (FEP), la Plataforma de Organizaciones de Pacientes (POP) y la Alianza General de Pacientes (AGP).

Todos ellos se han mostrado de acuerdo en que hay “un abismo” entre por dónde va la terapia celular y lo que les llega a los pacientes y cómo lo interpretan. Por ello, consideran que las propias asociaciones deben trabajar, de forma conjunta, con las autoridades sanitarias y las sociedades científicas dentro de su responsabilidad de divulgar el mensaje adecuado.

Entienden que el rol de los pacientes ha evolucionado y las organizaciones que los representan tienen la responsabilidad de explicarles el acceso a las nuevas terapias en las que se debe priorizar la seguridad y la eficacia. Para Natacha Bolaños, secretaria general de la AGP: “esas prioridades pueden ocasionar barreras en el acceso que son los nichos que aprovechan los oportunistas para jugar con la vulnerabilidad del paciente”. Bolaños ha añadido que, además, lo hacen vestidos de un calor humano que “en ocasiones, no encontramos en la práctica clínica”, por lo que reclamó que esa comunicación hacia el paciente vaya acompañada de una mayor humanización.