• Martes, 21 de noviembre de 2017

La exposición al plomo en la infancia está asociada a menor cociente intelectual y estatus socioeconómico 30 años después

Los niños que presentaban mayores niveles de plomo en la sangre a la edad de 11 años registraban más probabilidades de tener menor función cognitiva, cociente intelectual y estatus socioeconómico cuando eran adultos a la edad de 38 años, según un estudio publicado por ‘JAMA’.

La exposición al plomo en la infancia puede afectar negativamente la salud del cerebro y perturbar el desarrollo cognitivo. Se desconoce si esta interrupción resulta en deterioro cognitivo y alteración de las trayectorias socioeconómicas en la mediana edad.

Por ello, el profesor Aaron Reuben, de la Universidad Duke, en Durham, Carolina del Norte, Estados Unidos, y sus colegas realizaron un trabajo que incluyó a participantes del ‘Estudio Multidisciplinario de Salud y Desarrollo de Dunedin’, una investigación de salud y comportamiento de individuos nacidos entre abril de 1972 y marzo de 1973 en Dunedin, en Nueva Zelanda.

Se midió la exposición al plomo en la infancia y los niveles de plomo en la sangre a los 11 años, observándose niveles elevados de plomo en la sangre entre los niños de todos los niveles de estatus socioeconómico en este grupo. De los 1.037 participantes originales, 1.007 estaban vivos a la edad de 38 años, de los cuales 565 (56 por ciento) habían sido estudiados en cuanto a sus niveles plomo a los 11 años.

Entre los hallazgos, cabe destacar que el nivel de plomo en la sangre de la infancia se asoció con puntuaciones más bajas de cociente intelectual en la edad adulta casi tres décadas después, lo que refleja el deterioro cognitivo después de la exposición al plomo en la infancia. El nivel de plomo en la sangre de la infancia se vinculó con un menor nivel socioeconómico de los adultos, lo que refleja descenso en la movilidad social tras la exposición del plomo en la infancia.

La relación entre la exposición al plomo en la infancia y la movilidad social descendente a mediados de la vida media estaba parcialmente pero significativamente mediada por el deterioro cognitivo después de la exposición al plomo en la infancia.

“Los resultados indican que las exposiciones infantiles al plomo pueden estar relacionadas con resultados cognitivos y socioeconómicos detectables más de tres décadas después”, escriben los autores.

“Para las comunidades que han experimentado exposiciones colectivas de plomo y para los países donde las exposiciones al plomo todavía están rutinariamente por encima de los estándares de salud, los resultados plantean preguntas sobre la duración razonable y la magnitud de las respuestas públicas. Como el problema de la exposición tóxica al plomo en los hogares parece persistir, también lo hacen los pobres resultados asociados con dicha exposición. Las respuestas públicas de corta duración a la exposición al plomo de la comunidad pueden no ser suficientes”, concluyen.

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