• Domingo, 16 de diciembre de 2018
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Eyaculación precoz, soluciones efectivas

La eyaculación precoz es una dificultad sexual que afecta la calidad de vida de muchos hombres. Si bien los pacientes antes eran más reticentes a realizar consultas sobre esta cuestión, la existencia de tratamientos eficaces y seguros hace que los especialistas animen a acudir a la consulta

eyaculación precoz

Se calcula que cerca de un 10 por ciento de los hombres españoles ha sufrido de eyaculación precoz, aunque hay estudios que aseguran que esta cifra podría ser incluso del 30 por ciento. Si bien no se considera un problema de salud como tal, se trata de una disfunción que no solo afecta al terreno de lo sexual, sino también a la autoestima del paciente, de su pareja, y que puede acabar derivando incluso en un cuadro de ansiedad o de depresión, por lo que no debe infravalorarse.

La buena noticia es que la combinación del tratamiento urológico con la terapia sexológica proporciona muy buenos resultados. Incluso, existen nuevos tratamientos farmacológicos de apoyo. Sin embargo, muchos siguen recelando a la hora de consultar a un especialista, con lo que ello conlleva para su calidad de vida.

Pero, ¿a qué se considera exactamente una eyaculación precoz? Andrés de Palacio España, jefe clínico del Servicio de Urología del Hospital San Rafael, expone que deben cumplirse tres características. La primera de ellas es que “realmente exista una diSminución del tiempo de latencia intravaginal”, la segunda es que “además esa disminución suponga también una pérdida de control voluntario”, y, por último, que esta dificultad en las relaciones sexuales “altere la calidad de vida de la persona”.  De hecho, es común que ante la ansiedad anticipatoria y el miedo al fracaso la eyaculación precoz pueda derivar también en una disfunción eréctil.

Igualmente, cabe mencionar que hay distintos casos de eyaculación precoz. En este caso el experto apunta a que hay diferencias entre lo que se considera una eyaculación precoz primaria o adquirida. En el primer caso se trataría de “aquella eyaculación prematura que, cumpliendo los tres criterios, se produce desde la primera relación sexual, y además se considera que esos pacientes suelen tener un tiempo de latencia intravaginal menor a un minuto”. Sin embargo, en los casos de eyaculación precoz adquirida, el hombre ya ha tenido relaciones sexuales satisfactorias, pero “por alguna circunstancia, que puede tener que ver con alguna causa de origen subyacente orgánico o bien de tipo psicológico, disminuye ese tiempo de latencia intravaginal. Generalmente suelen ser pacientes que bajan de un estándar que se considera de 3 minutos”.

¿Por qué se produce la eyaculación precoz?

Para entender mejor qué supone esta dificultad sexual, que puede acabar siendo un problema en el bienestar del paciente, es importante saber qué causas están detrás del trastorno. A este respecto, Fernando González-Chamorro, también jefe clínico de este mismo servicio, apunta a que la ansiedad puede ser causa y consecuencia de esta afección, y es que “la ansiedad ocasiona el problema y el problema ocasiona ansiedad”. De esta forma, gran parte de los pacientes que acuden a consulta por este motivo son “pacientes jóvenes sexualmente activos pero con perfil psicológico un poco introvertidos, tendentes a la ansiedad”.

En cuanto al tipo de eyaculación que más se ve en consulta, González-Chamorro insiste en que es más común que se den casos de eyaculación primaria. “Estos pacientes llegan muy estigmatizados a la consulta, tanto por ellos mismos, como por parte de sus parejas”.

Pese a ello la eyaculación precoz no siempre se asocia a una cuestión psicológica, por ello es fundamental que el paciente acuda a un urólogo, para poder descartar así que pueda haber algún problema de tipo orgánico. Estos casos son más comunes en las eyaculaciones secundarias o adquiridas.

“Puede haber abuso de algún medicamento o droga, o todo lo contrario, que la supresión de algún medicamento, tipo antidepresivo que aumentase el tiempo de latencia de la eyaculación, provoque un efecto rebote al dejar de tomarlo”, aporta Andrés de Palacio. Otras veces se trata de “procesos inflamatorios de próstata, prostatitis, o problemas tiroideos”.

Un abordaje multidisciplinar

Teniendo en cuenta todos estos factores, los expertos insisten en que para obtener el mejor resultado es necesario hacer un abordaje multidisciplinar de la eyaculación precoz. De esta forma insisten en que el tratamiento debe tener tres patas principales: la primera es el reconocimiento del urólogo, para descartar que haya un problema subyacente y analizar en profundidad el caso; en segundo lugar, contar con una terapia conductual por parte de un psicólogo sexólogo que pueda hacer un trabajo de reeducación sexual; y, en tercer lugar, contar con un tratamiento farmacológico como apoyo de la terapia.

En este caso, el Dr. de Palacio insiste en que “nos encontramos pacientes que desarrollan solo la eyaculación precoz en relaciones de pareja, pero no en su masturbación, donde tienen un mayor control eyaculatorio, por lo que es evidente que hay un problema de aprendizaje.  Por eso, en esos casos es importante recurrir a un sexólogo, para esa actuación multimodal, que además da muy buenos resultados”.

Hay que tener en cuenta que esta reeducación sexual supone hacer entender al paciente que el objetivo de las relaciones sexuales no es solo la penetración, y que pese a que se eyacule antes de lo deseado existen más prácticas sexuales con las que poder seguir relacionándose con su pareja. Igualmente, gran parte de la misma se basa en desterrar falsos mitos respecto a las relaciones sexuales, en ocasiones causadas por la influencia de la pornografía y por la falta de una educación sexual reglada, ya que los expertos aseguran que también llegan pacientes que se autodiagnostican como eyaculadores precoces, cuando, sin embargo, simplemente se comparan con parámetros idealizados, pero no tienen ningún problema real.

“Lo primero es poner en cuestión al paciente. Muchas veces el problema es una alteración en la educación psicosexual, de forma que hay que anular determinados mitos, y educar al paciente en las realidades.  A partir de ahí un psicólogo sexólogo aplica una determinada terapia conductual. Y ahí ya empezamos con la medicación”, argumenta González-Chamorro, que insiste en que estos medicamentos  permiten al paciente reafianzarse y sentirse más seguros y eliminar su angustia,  de forma que emprenda un camino a una vida sexual más satisfactoria.

Tratamientos efectivos

De hecho, la gran novedad en cuanto a la eyaculación precoz es la aparición de nuevos tratamientos, también farmacológicos, realmente efectivos y con menores efectos secundarios.  Tal y como declara Fernando González-Chamorro, “hasta ahora teníamos pocas herramientas y hacía que el propio paciente se limitara en su consulta, por eso es importante que se sepa que hay nuevas maneras de abordar esta disfunción”.

En concreto, el experto hace referencia a dos tipos de tratamientos, tanto orales como tópicos. En cuanto a los orales, habitualmente se han venido utilizando antidepresivos que tenían como efecto secundario retrasar la eyaculación. Más concretamente, el urólogo incide en que “estos tratamientos tenían una mayor cantidad de efectos secundarios, pero ahora tenemos inhibidores de la recaptación de la serotonina de muy corta vida media y con efectos muy rápidos”. De esta forma, si antes con los antidepresivos eran necesarios tratamientos prolongados para conseguir el efecto deseado de retardo de la eyaculación, “ahora el efecto es más rápido y los efectos secundarios son muy pequeños, y además se toma a demanda, no como un tratamiento mantenido”.

Sin embargo, la opción más efectiva actualmente es el tratamiento tópico. Según Fernando González-Chamorro, este se aplica directamente sobre el glande del pene “hasta 5 minutos antes de las relaciones sexuales”. Se trata de un anestésico local que tiene un efecto muy localizado “y muy superficial, por lo que apenas hay efectos secundarios,  teniendo en cuenta que se aplica solo en el glande y no en la piel, por lo que no se pierde la sensibilidad en el resto del pene”.

El error de la automedicación

Debido a la facilidad de uso de estos tratamientos, cabe el riesgo de que el paciente quiera optar por la automedicación. Si bien hay que recordar que son fármacos que necesitan de prescripción médica, y que por lo tanto no se pueden adquirir sin receta, Andrés de Palacio insiste en que “la automedicación siempre es un error”. El experto plantea que “hay que establecer los correctos diagnósticos, porque hay pacientes que tienen una percepción que es anómala, que desearían tener una eyaculación con tiempos que no son naturales o realistas”. Asimismo aporta que el tratamiento debe ser multidisciplinar, ya que “la medicación  te evita esa angustia anticipatoria, pero igualmente hay que reeducar el deseo y el control eyaculatorio”.

Igualmente, cabe tener en cuenta que será el especialista quien determine no sólo cuál es el tratamiento más adecuado, sino también el tiempo que el paciente debe apoyarse en el mismo. Como informa González-Chamorro, la evidencia científica avala que este tipo de tratamientos es capaz de multiplicar en seis veces el tiempo de latencia intravaginal en tan solo dos meses. “Tenemos evidencia de que alarga los periodos de latencia eyaculatoria, eso es innegable”.

Pese a ello, matiza que “lo que ocurre es que probablemente el problema no sea solo eso, sino que se haya generado  un cuadro de ansiedad que perpetúe el problema si no se trata”. Así, el objetivo no es “curar” la eyaculación precoz, sino ser una herramienta efectiva, rápida y segura para aumentar la confianza del paciente, para conseguir atajar por completo el problema con un tratamiento multimodal.

“De hecho, con un tiempo de psicoterapia, incluso en un par de meses, podemos quitar la medicación o dejarla solo para usos ocasionales, si en un momento de ansiedad o estrés vuelve a darse un evento puntual del problema”. Aun así el experto insiste en que si fuera necesario, “el tratamiento farmacológico puede mantenerse en el tiempo de forma crónica”.

El abordaje en consulta

De esta forma, ambos especialistas animan a los pacientes a acudir a la consulta de Urología, para no dejar que la eyaculación precoz suponga una dificultad en su vida, cuando hay soluciones eficaces.

Actualmente tardan años en consultar con un especialista. Según de Palacios,  suelen ver en consulta “jóvenes, de 20 y pocos años,  pero que no llegan tras su primera relación, sino que llevan años con el problema”. Aunque también se dan casos de pacientes que acuden tras un cambio de pareja, cuando la disfunción aparece de forma adquirida, “lo que demuestra que la esfera psicóloga es un factor importante”, aunque no hay que olvidar otras cuestiones biológicas que pueden influir, “como problemas en la recaptación de serotonina o prostatitis”.

Es por ello que el urólogo debe ser un especialista de referencia en este tratamiento, junto con el psicólogo sexólogo. Si bien en el caso del Servicio de Urología del Hospital de San Rafael, al tratarse de una consulta de la Sanidad privada, los pacientes pueden pedir cita directamente con el urólogo, ya que  “buscan en redes y saben que el urólogo es el especialista en Andrología”. En la Sanidad pública la consulta llegará en primera instancia al médico de Atención Primaria.

En este caso,  en ocasiones, la falta de tiempo y la presión asistencia hacen que la salud sexual no siempre se aborde en la entrevista clínica. “Es entendible que hay que priorizar ante la falta de tiempo, y por ello es difícil abordar todas las cuestiones, pero  la realidad es que los médicos de Atención Primaria cada vez dan más importancia  a la salud sexual”, matizan los expertos.

Sobre cómo se trata al paciente en su consulta, Andrés de Palacio señala que “la gente solicita la cita ya incluso especificando que tiene problemas en la esfera sexual, vemos si hay que hacer algún descarte de patología urológica, fundamentalmente prostatitis, y asesoramos al paciente con su medicación, generalmente tópica por la rapidez de la misma,  y le orientamos a la consulta del sexólogo para hacer un abordaje multimodal”.

Como recuerda  Fernando González-Chamorro, el Servicio de Urología del Hospital de San Rafael, cuenta con nueve urólogos y “tenemos todos los servicios necesarios para tratar todo tipo de patología urológica”. En este sentido destaca que el servicio está dotado tecnológicamente para realizar cirugía Da Vinci, pero también cirugía láser, cirugía retrógrada intrarrenal, tratamiento de litiasis con láser, etc. Todo ello además de contar con un servicio de rehabilitación fisioterapéutica, que puede servir de apoyo en el caso de las dificultades sexuales, también en el caso de las mujeres, cuando tienen que ver con un mal estado del suelo pélvico. “En concreto las disfunciones sexuales son importantes para nosotros y la Andrología es una parte fundamental de nuestra patología y como tal la tratamos desde todos los puntos de vista”, apunta el experto.

Por último, en cuanto al abordaje en consulta, González-Chamorro insiste en que es aconsejable que “los pacientes acudan acompañados por su pareja”, en el caso de que la tengan. Tal y como explican desde este servicio, es importante matizar que el problema no es solo del paciente, sino del conjunto de la pareja, sea cual sea esta. Así, especifican que si bien la mayoría de investigaciones se basan en parejas heterosexuales, en cuanto que se mide como parámetro el tiempo de latencia intravaginal, “hay estudios que dicen que los efectos y las escalas son exactamente superponibles en el caso de parejas homosexuales”, de forma que el abordaje y el tratamiento es igualmente efectivo independientemente de la orientación sexual.

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