• Martes, 12 de diciembre de 2017

Farmaindustria pide una aplicación flexible del Reglamento Europeo de Protección de Datos

La patronal cree que esta nueva normativa puede ser una oportunidad para impulsar la investigación biomédica si se hace una interpretación flexible, y no restrictiva, del consentimiento para el uso de datos clínicos

Expertas sobre protección de datos en Farmaindustria

Cuando se habla de nuevas tecnologías y salud tiende a pensarse en los avances que supone la aplicación de la robótica en las cirugías o en de los avances de la investigación en la industria del medicamento, sobre todo en el caso de la biotecnología. Sin embargo, otro de los grandes avances está en las tecnologías de la información y como ahora el Sistema Nacional de Salud cuenta con un enorme “big data” que puede facilitar una gran flujo de información para mejorar la investigación clínica.

Algo que no solo depende de los avances técnicos, sino también legales, y en concreto de cómo vaya a ser el desarrollo del Reglamento europeo de Protección de Datos.

Esta es la reflexión que hacían desde Farmaindustria en un una jornada sobre el nuevo Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) organizada por el Ilustre Colegio de Abogados de Madrid (ICAM) y la Federación Nacional de Consultoría y Servicios Profesionales (Fenac).

En la misma intervenía la secretaria general y directora del Departamento Jurídico de Farmaindustria, Lourdes Fraguas, para manifestar que “creemos que el nuevo Reglamento europeo permite conjugar una protección de datos con las máximas garantías para el paciente con una gestión de la información clínica que permita su uso para fines de investigación biomédica, utilizando para ello las nuevas herramientas que nos brinda el proceso de digitalización con el fin de hacer una gestión óptima de las enormes cantidades de información clínica que existen el sistema sanitario”.

Es decir, que este avance dependerá de que la aplicación del nuevo Reglamento en España se lleve a cabo desde una interpretación flexible, y no restrictiva, del consentimiento para el uso de datos clínicos, con el fin de aprovechar el enorme potencial del big data sanitario ya disponible en el Sistema Nacional de Salud.

El papel de España

En cuanto a cuál debe ser el papel o la actitud de España respecto a la aplicación de esta normativa, Fraguas creía que lo más beneficioso era que “en España no se pongan trabas a la investigación a través del desarrollo del Reglamento, ya que de esta forma conseguiremos potenciar la I+D biomédica y obtendremos grandes beneficios para los pacientes, que tendrán acceso a los nuevos tratamientos de forma precoz en el marco de los ensayos clínicos, para el propio tejido investigador, al atraer inversiones en este campo, e incluso para el Sistema Nacional de Salud en términos de sostenibilidad”.

Explicando con más detalle el previsible desarrollo de este Reglamento, la representante de Farmaindustria informaba de que desde la patronal ya se está trabajando  “en el desarrollo de un nuevo Código de Conducta de Protección de Datos Personales en el ámbito de la investigación clínica y de la farmacovigilancia”, que vaya en coherencia con el Reglamento.   En concreto,  este vendrá a actualizar el modelo de corregulación en materia de protección de datos actualmente vigente en el ámbito de la industria farmacéutica, haciendo que las responsabilidades y derechos sean compartidos por todos los agentes implicados con la finalidad de dar respuesta a los nuevos retos que las diferentes fuentes de big data (información genómica, ensayos clínicos, historia clínica electrónica, etcétera) están planteando en este ámbito.

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