• Jueves, 24 de octubre de 2019
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Hallan un biomarcador que predice qué quistes pancreáticos pueden volverse cancerosos con un 95 por ciento de precisión

Las guías clínicas actuales solo son precisas en un 74 por ciento

quistes pancréaticos

Un equipo multicéntrico dirigido por investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington en St. Louis han hallado un biomarcador que predice qué quistes pancreáticos pueden volverse cancerosos con un 95 por ciento de precisión frente al 74 por ciento de las guías clínicas actuales.

El cáncer de páncreas mata a más de 45.000 personas en Estado Unidos principalmente debido al hecho de que se detecta demasiado tarde para que la cirugía elimine y detenga la propagación del cáncer. Los quistes en el páncreas a veces se convierten en cáncer invasivo, dependiendo del tipo de quiste, pero estos crecimientos a menudo no son cancerosos, lo que crea un dilema para los médicos que los detectan mediante tomografías computarizadas y resonancias magnéticas.

La cirugía para extirpar los quistes pancreáticos suele ser compleja, por lo que se necesitan nuevas herramientas para identificar qué quistes son más propensos a convertirse en cáncer y cuáles no. Ahora los investigadores han dado un gran paso hacia la identificación de los quistes que probablemente se volverán cancerosos, según publican en la revista ‘Gastroenterology’.

Al analizar el fluido de los quistes en busca de un biomarcador, un anticuerpo llamado mAb Das-1, los investigadores pudieron identificar quistes pancreáticos que probablemente se vuelvan cancerosos con una precisión del 95 por ciento. Las guías clínicas actuales solo son precisas en un 74 por ciento.

“Algunos quistes tienen el potencial de convertirse en cáncer de páncreas, por lo que existe la idea de que deberíamos pecar de precavidos y eliminar los quistes –explica el primer autor Koushik K. Das, profesor asistente de medicina en la División de Gastroenterología en la Universidad de Washington–. Pero la cirugía del páncreas es complicada. A menudo requiere la extirpación del bazo, partes del estómago, intestino delgado y conducto biliar. En un mundo ideal, solo realizaríamos cirugía en personas cuyos quistes pancreáticos probablemente se convertirán en cáncer. Es decir, probablemente no operamos en algunas personas que necesitan cirugía y, a veces, se opera cuando el cáncer no está presente porque estamos trabajando con información imprecisa”.

Según Das, alrededor del 2 por ciento al 4 por ciento de los pacientes de 50 a 70 años tienen quistes pancreáticos, y ese porcentaje aumenta al 8 por ciento o 9 por ciento en las personas mayores de 80 años. La gran mayoría de los pacientes no tienen síntomas, por lo que cuando se detectan quistes, los médicos deben decidir si realizar una cirugía, sabiendo que un paciente típico de 70 años de edad o más puede tener otros problemas médicos graves no relacionados, como el corazón, pulmón o enfermedad renal, que los hace candidatos menos que ideales para una cirugía abdominal mayor.

Aunque la cirugía es eficaz para eliminar los quistes precancerosos, entre el 1 por ciento y el 2 por ciento de los pacientes que se someten a la cirugía no sobreviven. La tasa de complicaciones de la cirugía puede oscilar entre el 30 por ciento y el 60 por ciento. Das apunta que se trata de altos riesgos para retirar quistes que podrían resultar inofensivos.

En el nuevo estudio, Das trabajó con colaboradores del Hospital General de Massachusetts en Boston, la Escuela de Medicina Johns Hopkins en Baltimore, el Centro de Cáncer Memorial Sloan Kettering en Nueva York y la Escuela de Medicina Rutgers-Robert Wood Johnson en Nueva Jersey.

El equipo de investigación recolectó líquido de los quistes de 169 pacientes que se sometieron a una cirugía para extirpar los quistes pancreáticos. Los investigadores analizaron el fluido, utilizando una prueba para detectar el biomarcador del anticuerpo Das-1.

En investigaciones anteriores, el biomarcador se había relacionado con quistes pancreáticos en alto riesgo de convertirse en cancerosos. En el nuevo estudio, los investigadores encontraron que el biomarcador era más preciso que cualquier método actual para predecir el riesgo de cáncer en estos pacientes con quistes pancreáticos.

El siguiente paso, explica Das, es ver si el biomarcador puede identificar quistes pancreáticos que probablemente se vuelvan cancerosos antes de que un paciente se someta a una cirugía. Como gastroenterólogo, Das está utilizando la ecografía endoscópica para distinguir a los pacientes con riesgo de cáncer de páncreas de aquellos cuyos quistes a menudo no representan una amenaza. Mientras los pacientes se encuentran bajo anestesia, inserta un tubo flexible con una cámara través de la boca hasta el abdomen.

“Al final hay una sonda de ultrasonido que nos permite examinar el páncreas –detalla–. Luego, bajo la guía de ultrasonido, podemos recoger el líquido del quiste con una aguja para que se puede analizar para Das-1 y evaluar el riesgo de cáncer”.

Das ha estado recogiendo muestras de fluidos durante más de dos años para comenzar a acumular un número suficientemente grande para validar la prueba. “Muchos quistes, si no la mayoría, probablemente deberían quedarse donde están, pero asumiendo un riesgo ya que es posible que pueda ser cancerígeno. Si tuviéramos un mejor biomarcador, no tendríamos que confiar en una información clínica y radiográfica imperfecta”, señala.