• Martes, 21 de noviembre de 2017

Hallan un vínculo entre las bacterias intestinales y las enfermedades relacionadas con la edad

La inflamación contribuye a muchas enfermedades asociadas con el envejecimiento

Un nuevo estudio muestra que las bacterias intestinales de modelos experimentales viejos inducen inflamación crónica relacionada con la edad cuando se trasplantan en modelos experimentales jóvenes. Esta inflamación crónica de bajo grado está relacionada con afecciones que limitan la vida, como apoplejía, demencia y enfermedad cardiovascular.

La investigación, publicada en el diario de acceso abierto ‘Frontiers in Immunology’, trae la esperanza de una estrategia potencialmente simple para contribuir al envejecimiento saludable, ya que la composición de las bacterias en el intestino está, al menos en parte, controlada por la dieta.

“Dado que se cree que la inflamación contribuye a muchas enfermedades asociadas con el envejecimiento y ahora encontramos que la microbiota intestinal desempeña un papel en este proceso, las estrategias que alteren la composición de la microbiota intestinal en los ancianos podrían reducir la inflamación y promover un envejecimiento saludable –explica el doctor Floris Fransen, que realizó la investigación en el Centro Médico Universitario de Groningen, Países Bajos–. Estrategias que se sabe que alteran la composición de la microbiota intestinal incluyen cambios en la dieta, los probióticos y los prebióticos”.

Investigaciones anteriores muestran que los ancianos tienden a poseer una composición diferente de las bacterias intestinales que las personas más jóvenes. Las respuestas inmunes también suelen verse comprometidas en los ancianos, lo que resulta en la inflamación. Sabiendo esto, Fransen y su equipo se propusieron investigar un posible vínculo.

Los científicos transfirieron la microbiota intestinal de ratones normales viejos y jóvenes a roedores jóvenes libres de gérmenes y analizaron las respuestas inmunes en su bazo, ganglios linfáticos y tejidos en el intestino delgado. También analizaron la expresión génica del genoma completo en el intestino delgado. Todos los resultados mostraron una respuesta inmune a las bacterias transferidas de los ratones viejos, pero no a las de los ratones jóvenes.

Un revestimiento más permeable del intestino

Los resultados sugieren que un desequilibrio de la composición bacteriana en el intestino puede ser la causa de la inflamación en los ancianos. Los desequilibrios o “disbiosis” de las bacterias intestinales hacen que las bacterias “malas” sean más dominantes que las “buenas”.

Un crecimiento excesivo de bacterias malas puede hacer que el revestimiento del intestino se vuelva más permeable, permitiendo que las toxinas entren en el torrente sanguíneo, donde pueden viajar alrededor del cuerpo con diversos efectos negativos. La disbiosis puede tener graves implicaciones para la salud: varios trastornos, como la enfermedad inflamatoria intestinal, la obesidad, la diabetes, el cáncer, la ansiedad y el autismo ya están asociados con esta enfermedad.

“Nuestro intestino está habitado por una gran cantidad de bacterias –explica Fransen–. Además, hay muchos tipos diferentes de especies bacterianas, y las especies bacterianas que están presentes pueden variar mucho de persona a persona”. Mantener una microbiota intestinal saludable es claramente importante para un cuerpo sano y un envejecimiento saludable, pero no se entiende por completo por qué la microbiota intestinal es diferente en los ancianos.

Muchas personas son conscientes del efecto que un curso de antibióticos puede tener en el sistema digestivo, por ejemplo, pero como explica Fransen, puede no ser solo una cosa: “Es probable que sea una combinación de factores como actividad física reducida y cambios en la dieta, pero también como parte de un proceso natural”.

La mayoría, si no todas las enfermedades relacionadas con la edad, pueden vincularse con inflamaciones. A pesar de que este estudio en particular se realizó en ratones, está claro que mantener una microbiota intestinal saludable es clave para un estilo de vida sano. Sin embargo, se necesita más investigación para confirmar que el cuerpo humano refleja lo que sucede en los ratones en este estudio.

“Tanto en humanos como en ratones existe una correlación entre la composición de la microbiota intestinal alterada y la inflamación, pero el vínculo entre los dos sigue sin demostrarse en humanos”, concluye Fransen.

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