• Miércoles, 22 de noviembre de 2017

Identificada una proteína ligada a la insuficiencia cardiaca crónica

La insuficiencia cardíaca crónica es causada por una variedad de trastornos que dañan el corazón, incluyendo la enfermedad cardiaca coronaria, la hipertensión y la diabetes

Investigadores en Japón han identificado una proteína receptora en la superficie de las células del corazón que promueve la insuficiencia cardiaca crónica. Su trabajo, que se publica en ‘The Journal of Experimental Medicine‘, sugiere que la inhibición de esta proteína podría ayudar a tratar una enfermedad que afecta a más de 20 millones de personas en todo el mundo.

En la insuficiencia cardiaca, aunque inicialmente el corazón intenta compensar este daño y mantener su función, por ejemplo, creciendo más, la función cardiaca disminuye gradualmente hasta que el corazón ya no es capaz de bombear suficiente sangre y oxígeno alrededor del cuerpo.

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, alrededor de 5,7 millones de adultos Estados Unidos padecen insuficiencia cardiaca y alrededor de la mitad de estos pacientes mueren dentro de los cinco años de su diagnóstico inicial. De hecho, la insuficiencia cardiaca contribuye a una de cada nueve muertes en todo el país.

Un equipo de investigadores liderado por Mikito Takefuji, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Nagoya, Japón, descubrió que una proteína de señalización denominada corticotropina que libera el receptor hormonal 2 (Crhr2) se expresa en la superficie de las células del músculo cardiaco o cardiomiocitos y que los niveles de Crhr2 aumentan en los ratones que sufren insuficiencia cardiaca.

Crhr2 es un receptor acoplado a la proteína G cuya capacidad para alterar la función cardiomiocítica es activada por una proteína llamada urocortina 2 (Ucn2). Los niveles de Ucn2 se elevaron en la sangre de un modelo experimental y pacientes humanos con insuficiencia cardiaca crónica, según los investigadores. El tratamiento sostenido de modelos sanos con Ucn2 fue suficiente para reducir la función cardiaca.

Takefuji y sus colegas encontraron que la activación de Crhr2 por Ucn2 estimula varias vías de señalización aguas abajo que llevan a la expresión de genes que deterioran la función cardiaca. Los modelos que carecían de Crhr2 estaban protegidos de los efectos de Ucn2 y eran resistentes a desarrollar insuficiencia cardiaca. Una pequeña molécula que inhibe Crhr2 fue igualmente eficaz en el mantenimiento de la función cardiaca después de daño al corazón.

Los receptores acoplados a la proteína G, como Crhr2, se consideran relativamente fáciles de apuntar con fármacos específicos. “Nuestros resultados sugieren que la activación constitutiva de Crhr2 causa disfunción cardiaca y que bloquear Crhr2 podría ser una estrategia terapéutica prometedora para los pacientes con insuficiencia cardiaca crónica”, concluye Takefuji.

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