• Jueves, 24 de octubre de 2019
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Identifican bacterias intestinales que evitan la obesidad

Abrirá la vía a nuevas investigaciones sobre cómo la respuesta inmunitaria regula el microbioma y la enfermedad metabólica

Investigadores de la Universidad de Utah Health, en Estados Unidos, han identificado una clase específica de bacterias del intestino que evita que individuos de un modelo de laboratorio se vuelvan obesos, lo que sugiere que estos mismos microrganismos pueden controlar el peso en las personas de manera similar.

Las bacterias beneficiosas, del género clostridium, forman parte del microbioma junto con billones de bacterias y otros microorganismos que habitan en el intestino. El estudio, publicado online en la revista Science,  muestra que los sujetos sanos tienen una gran cantidad de clostridium, pero aquellos con un sistema inmunitario deteriorado pierden estas bacterias de su intestino a medida que envejecen. Incluso cuando se alimentan con una dieta saludable, inevitablemente se vuelven obesos pero al devolverles este tipo de bacterias les permitió mantenerse delgados.

June Round, profesora asociada de Patología Universidad de Utah y su equipo, encontraron que clostridium previene el aumento de peso al bloquear la capacidad del intestino para absorber la grasa. Los sujetos tratados experimentalmente para que los clostridium fueran las únicas bacterias que vivían en su intestino eran más delgados con menos grasa que los que no tenían microbioma en absoluto. También tenían niveles más bajos de un gen, CD36, que regula la absorción de ácidos grasos en el organismo.

Estos descubrimientos podrían llevar a un enfoque terapéutico, avanza Round, con ventajas sobre los trasplantes fecales y los probióticos que ahora se están investigando ampliamente como formas de restaurar una microbiota saludable. Terapias como estas, que se basan en transferir microbioma vivo al intestino, no funcionarán para todos debido a las diferencias en la dieta y otros factores que influyen en qué bacterias pueden sobrevivir y prosperar.

En el estudio actual observaron que una o más moléculas producidas por clostridium impidieron que el intestino absorbiera grasa. El siguiente paso es aislar estas moléculas y caracterizar aún más cómo funcionan para determinar si podrían inspirar tratamientos específicos para la obesidad, la diabetes tipo 2 y otros trastornos metabólicos relacionados.

Descubrir que los sujetos con un sistema inmunitario comprometido no podían evitar volverse obesos fue un descubrimiento que casi no sucedió. Los investigadores observaron casualmente que los individuos genéticamente modificados para carecer de myd88, un gen central de la respuesta inmunológica, eran obesos. Había dejado que envejecieran más de lo normal, revelando un vínculo poco apreciado entre la inmunidad y la obesidad. Sin embargo, la observación no respondió a la pregunta de por qué los animales tenían sobrepeso.

Basándose en investigaciones anteriores sospecharon que el microbioma estaba involucrado. Habían demostrado que una de las funciones del sistema inmunológico es mantener el equilibrio entre la diversidad de bacterias en el intestino. Deteriorar las defensas del organismo puede hacer que ciertas especies bacterianas dominen a otras y, a veces, el cambio tiene un impacto negativo en la salud.

Siguiendo una lógica similar, determinaron que la obesidad observada en sujetos inmunocomprometidos se debía al fallo del sistema de defensa del organismo para reconocer adecuadamente las bacterias, con la producción de menos anticuerpos. Este cambio hizo que el intestino sea menos hospitalario para clostridium, lo que lleva a una mayor absorción de grasa y un aumento de peso excesivo. Con el tiempo, los sujetos también desarrollaron signos de diabetes tipo 2.

Round señala que otras investigaciones han demostrado que las personas obesas carecen de clostridium, lo que refleja lo descubierto en esta investigación. También hay algunos indicios de que las personas obesas o con diabetes tipo 2 pueden tener una respuesta inmune subóptima. La esperanza es que la comprensión de estas conexiones proporcionará nuevas perspectivas para prevenir y tratar estas afecciones de salud generalizadas.