• Miércoles, 12 de diciembre de 2018
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Implicar a los profesionales es clave para avanzar en la seguridad del paciente

Se ha puesto de manifiesto en la mesa "Una mirada compartida o compartiendo experiencia", desarrollada en el Foro de SEDISA, celebrado en Madrid bajo el título "Dándole 360º a la Seguridad del Paciente"

Que los profesionales sanitarios tienen que estar implicados en la seguridad del paciente es un hecho obvio, pero es necesario recordarlo para avanzar en esta línea. “Llevamos más de 20 años trabajando con buenos resultados en salud, pero falta formación. En la carrera de Medicina no se habla de seguridad de paciente. Un hospital debe tener una tendencia a que el riesgo sea cero, pero hace falta formar a la gente, primero a los estudiantes, luego a los residentes, para conseguirlo”, afirma Antonio Zapatero, expresidente de la Sociedad Española de Medicina Interna y vicepresidente de la Federación de Asociaciones Científico Médicas Españolas (FACME), que ha participado en la mesa Una mirada compartida o compartiendo experiencia, desarrollada en el Foro de SEDISA, celebrado en Madrid bajo el título Dándole 360º a la Seguridad del Paciente.

En los últimos años, la Medicina se ha convertido en una profesión judicializada, donde se tiende a esconder los incidentes. Zapatero aboga por dedicar más tiempo a la historia clínica, para que sea un entrevista motivacional, donde se pueda establecer empatía.

En este contexto, el internista afirma que “hay muchas manos que intervienen en la seguridad del paciente, pero no hay un responsable. Es esencial la presencia de los pacientes y de los expertos, que pueden contribuir a hacer cosas y aún queda mucho camino por recorrer en diferentes instancias (facultad, hospital, centro de salud)”.

Responsabilidad del paciente

José Luis Baquero, vicepresidente del Foro Español de Pacientes, dice que el paciente es parte activa del sistema hace ya años y recalca que “el paciente tiene que concienciarse que tiene derechos y muchas obligaciones, no puede ser un consumidor pasivo. El paciente tiene que cumplir con su responsabilidad”.

Al ser parte activa de las estrategias de seguridad, el paciente cuenta con la ventaja de haber vivido esa experiencia, por eso, “debería haber una prescripción de las asociaciones de paciente, prescribirlas como fuentes de información y puntos de apoyo”. Porque de las experiencias hay que aprender. Hay que tomar los errores de forma positiva, “aprovecharlos para mejorar procesos. En lugar de castigar hay que prevenir. Lo importante de un error es aprender”, asegura tajante José Luis Bueno.

Aprender de los errores

En esta misma línea se manifiesta Isabel Hernández Utrera, directora del Hospital de Alta Resolución Utrera, en Sevilla, al comentar que hay que utilizar errores para aprender, “tratando de que los profesionales lo vean así, para tratar de evitarlos entre todos. Estamos en un momento de oportunidad, porque la seguridad del paciente ha llegado para quedarse, donde sumamos todos”, indica la gestora, quien añade que en su centro han conseguido implicar a toda la organización y ha pasado de la gestión y dirección a las distintas especialidades. El principal reto ahora es desarrollar mecanismos de información e incorporar a los pacientes en los distintos circuitos. “Sí que hay cultura de formación e información, pero falta saber cómo incorporarlas”, detalla la experta.

Acreditaciones

En la Sociedad Española de Calidad Asistencial llevan desde 2005 trabajando con seguridad del paciente, valorando las reintervenciones, caídas,… “Es una cuestión que debía estar asumida por las organizaciones”, indica Mª José Bueno, de la citada sociedad, quien se muestra partidaria de las acreditaciones en torno a la seguridad del paciente. No obstante, puntualiza que “hay centros que acreditan y certifican, y los profesionales no lo saben. Hay que darle valor porque si no la seguridad se muere”.

En la actualidad se dispone de muchas herramientas, pero es importante recoger información y trabajarla. Por eso, Anna Rodríguez Cala, responsable del Comité de Ética y RSC de SEDISA y directora de Estrategia y Responsabilidad Social Corporativa en el Institut Català d’Oncologia (ICO), que ha moderado este debate, comenta que “las certificaciones y acreditaciones son buenas para ordenar, implicar los profesionales y homogenizar procesos. Hay que ir más allá y hacer análisis de los resultados. Las primeras acreditaciones sirvieron a los hospitales para trabajar, ahora hay que aprender de ellas”.

Para Isabel Hernández Utrera, es clave que haya un doble circuito, donde haya implicación equipos de dirección y de los clínicos. “Si no hay un coliderazgo clínico, no saldrá adelante”.

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