• Jueves, 19 de septiembre de 2019
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Jaime Acosta desecha la imposición a una subasta nacional y cree que el Gobierno irá contra los descuentos que tienen las farmacias

Así lo ha explicado hoy en la charla-debate organizada por Asefarma, y que ha contado con la participación de especialistas en farmacia, industria y medios de comunicación

subasta nacional

El farmacéutico Jaime Acosta, miembro del Comité Ejecutivo de la Federación Internacional Farmacéutica (FIP), ha señalado que considera que el Gobierno no va a imponer la subasta nacional de medicamentos, tal como se ha anunciado, ya que plantearían un problema jurídico que requeriría cambiar la Ley del Medicamento; y tendría que conseguir una prescripción -que no existe- del 90% por principio activo, en toda España, para que fuera eficaz. Declaraciones que ha hecho durante su intervención en la charla-debate organizada por Asefarma, en su campus de verano.

Ahondando en los contras que supondrían esta medida, Acosta ha subrayado que “se arriesgan a un problema muy grave de desabastecimiento, teniendo en cuenta la situación actual que tenemos en España y los antecedentes que ha habido: en Andalucía, el 41% de los medicamentos con problemas de suministro estaban incluidos en las subastas”, ha señalado.

No obstante, el farmacéutico ha indicado que, aunque no se ponga en marcha la subasta nacional, el Gobierno no se va a quedar sin ahorrar en medicamentos, y todo apunta a que lo hará a través de una intervención en los descuentos que están notificando los proveedores de la farmacia -es decir, los laboratorios farmacéuticos- al Ministerio de Sanidad y que puede llegar a ser del 50% o, incluso, el 60%.

“Si van contra ese margen, que es más fácil y más rápido, en realidad se lo quitarían a la industria, pero esta nos lo quitaría a nosotros, o sea que saldremos perdiendo igualmente”, asegura. Una medida que, legamente, es más factible, concluye.

La implantación de una subasta nacional de medicamentos, la propuso, el pasado mes de mayo, la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) y sirvió de base para las políticas farmacéuticas de contención del gasto, incluidas en el Plan de Estabilidad 2019-2022 que Pedro Sánchez ha presentado en Bruselas.

Servicios profesionales

A juicio de Acosta, la solución de la situación actual de la farmacia pasaría por introducir nuevos ingresos por servicios profesionales “bien hechos, registrados, con procedimientos y con formación previa”. Desde su posición internacional, este especialista explica que, en otros países de nuestro entorno, la administración paga por servicios de investigación en servicios en la farmacia, medida con la que se ahorra dinero.

Acosta ha sido muy crítico con la posición de la administración respecto a la farmacia: “Estoy cansado de que la farmacia solo reciba impactos negativos y que el Gobierno no nos considere como verdaderos profesionales sanitarios que somos y que nos alinee nuestro sistema retributivo como hace con los médicos. Tengo la sensación de que nos ven como ‘máquinas de vending’ o repartidores de folletos en las campañas sanitarias con bajísimo peso profesional”.

Se debe apostar por una evolución en la atención farmacéutica, y evolucionar en la distribución farmacéutica utilizando las nuevas tecnologías y las demandas de la población. “No podemos seguir con un modelo de farmacia de hace 40 años, donde nuestro desarrollo profesional está pensado para servir en la situación que había entonces, donde los pacientes eran distintos y las comunicaciones también”, se ha lamentado. Un cambio que Acosta asevera que debe empezar por los propios farmacéuticos.

Nueva Ley de Farmacia de Madrid

Preguntado sobre la nueva Ley de Ordenación Farmacéutica de Madrid, el farmacéutico madrileño ha expuesto que le parece una norma que no es buena porque, pese a ser importantísima, se ha quedado en un proyecto mermado “centrado en cuestiones administrativas y no apuesta por el valor añadido que podemos dar como profesionales”.

Sobre la asistencia sanitaria del farmacéutico, uno de los puntos calientes incluidos en la norma, Acosta ha indicado que se ha tratado de forma pobre y poco ambiciosa. Lo que ha quedado en el proyecto solo habla de suministro del medicamento, lo que “nos limita nuestra capacidad como profesionales sanitarios independientes porque nos deja al albur de lo que decida el resto de integrantes del equipo sanitario: médicos y enfermeros”, subraya.