• Domingo, 24 de junio de 2018
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La adherencia terapéutica del paciente que ha sufrido un IAM decae según pasa el tiempo

Día Europeo Insuficiencia Cardiaca

La adherencia al tratamiento es evidente que tiene una repercusión positiva sobre el estado de salud de los pacientes con enfermedades cardiovasculares. La asociación entre una buena adherencia al tratamiento y la buena calidad de vida del paciente que ha sufrido un infarto agudo de miocardio (IAM) van íntimamente ligadas.

Entre los pacientes con IAM, los síntomas depresivos son factores determinantes y predictivos independientemente de mortalidad cardíaca y de empeoramiento del estado de salud del paciente. Por ello es importante involucrar a la familia en el proceso de rehabilitación. Frecuentemente experimentan sentimientos de falta de ayuda, pérdida de calidad de vida, por eso los especialistas consideran que educar a las familias es crucial para lograr altas tasas de supervivencia y recuperación.

No obstante la adherencia terapéutica tras sufrir  un infarto suele ser, por lo general, bastante buena. El haber sufrido un episodio grave con traslado al hospital, someterse a un cateterismo y pasar por la UCI coronaria influye en positivamente en este aspecto. Sin embargo, a medida que pasa el tiempo, el paciente se va relajando y se va olvidando del susto, aun cuando lo más fácil es seguir el tratamiento.

Los factores que más fallan son la dependencia del tabaco, la obesidad, el ejercicio físico y la dieta. En definitiva, todos los relacionados con los cambios en el estilo de vida. Está demostrado que el apoyo de familiares y de las unidades médicas de rehabilitación y demás personal sanitario son claves para mejorar el cumplimiento terapéutico tras un IAM.

La falta de conocimiento de la enfermedad puede llevar a los pacientes a tomar alternativas de abandono al ver que la mejoría en la dolencia va a ser definitiva y no va tener regresión de ningún tipo. Otros factores relacionados con el paciente que han demostrado que influyen sobre la adherencia terapéutica son: el olvido, la baja motivación, el no percibir la necesidad del tratamiento, el no aceptar la enfermedad o la falta de percepción del riesgo para la salud relacionado con la enfermedad.

Muchos de estos pacientes a los seis meses de sufrir el infarto comienzan a dejar de tomar la medicación porque se encuentran mejor y piensan que han superado los riesgos de la patología inherente al infarto. En general, suelen prestar mucha más atención al tratamiento farmacológico que al control de los factores de riesgo. Los pacientes mayores son mejores cumplidores, mientras que los más jóvenes, una vez se sienten y se encuentran mejor, pierden el miedo a un nuevo episodio. Una adhesión deficiente al tratamiento, tanto en lo referente a sus medidas generales como al tratamiento farmacológico en sí, conlleva un empeoramiento de los síntomas y, a menudo, supone una recaída de la enfermedad.

Relación médico paciente, clave en el tratamiento

La relación médico paciente es la base fundamental sobre la que se fundamenta el plan de tratamiento de cualquier tipo de proceso asistencial incluido el tratamiento farmacológico. Entre las primeras estrategias que se usan para valorar la adherencia están los métodos directos, como puede ser la comprobación de la retirada de los fármacos en la farmacia. Luego en la entrevista clínica existen otras formas de explorarla con métodos indirectos, como por ejemplo con los test de Morisky-Green o el de cumplimiento autocomunicado (test de Haynes-Sackett). Es una práctica muy fiable si el paciente se declara cumplidor y es útil para indagar sobre las razones de la no adherencia. Por su parte, el test de Morisky-Green valora si el paciente adopta actitudes correctas en relación con la terapéutica.

Otros modos indirectos son la evaluación de los resultados terapéuticos esperados (tensión arterial, glucemia, etc). Pero en cualquier caso, en general, la exploración de la adherencia terapéutica resulta aún muy complicada. De hecho, todos los estudios que evaluaban el cumplimiento terapéutico han evidenciado una utilización subóptima de los fármacos de eficacia demostrada en la prevención secundaria del síndrome coronario agudo. Aunque los buenos resultados de estos medicamentos han sido probados a través de numerosos ensayos clínicos, no sirve de nada su prescripción si los pacientes no se adhieren al tratamiento, lo cual conlleva un bajo control de los factores de riesgo cardiovascular y, esto a su vez, supone un aumento de los episodios de síndrome coronario agudo.

De la encuesta EUROASPIRE IV, una iniciativa de la Sociedad Europea de Cardiología, que analiza cómo se hace la prevención secundaria de las enfermedades cardiovasculares en Europa se observa una tendencia a una peor adherencia especialmente a los IECAs y a los Betabloqueantes. Las razones por las que la adherencia suele ser más baja en estos fármacos podrían ser variadas, pero existe evidencia de que hay diferencias según el tipo de fármaco que se trate, lo cual podría sugerir que ciertos efectos secundarios de algunos medicamentos pueden influir directamente en el no seguimiento de la terapia farmacológica.

De la encuesta europea, realizada entre 8.000 pacientes (varones las tres cuartas partes) se desprende también una baja adherencia a estilos de vida saludables. El factor más estudiado fue el tabaquismo, uno de los principales factores de riesgo cardiovascular.  En general, los estudios evidencian que existe muchísima dificultad para abandonar el hábito tabáquico en pacientes con síndrome coronario agudo. En cuanto al cumplimiento de las recomendaciones de dieta saludable en estos pacientes también es bajo.

Los especialistas abogan por incrementar la participación del paciente en la toma de decisiones de su enfermedad. Para ello consideran que es clave explicarle claramente su dolencia y los posibles tratamientos con sus pros y contras. También creen que es clave conocer qué espera el paciente de su terapia, hablar y escucharle, así como ayudarle a tomar las decisiones basándose en los posibles riesgos y beneficios, al tiempo que procurar que el paciente tenga una lista actualizada de la medicación que toma.

Y es que está demostrado que una actitud positiva del paciente hacia su restablecimiento puede ser de gran ayuda para hacer frente al infarto de miocardio. El restablecimiento físico, emocional y mental puede comenzar en el hospital. El entender y aceptar la enfermedad son los primeros pasos hacia una actitud metal buena.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores especialistas en Medicina de Familia Carlos Vicente Díaz Sueiras, Carlos Castiñeira Pombo, Braulio del Palacio López, Octavio Alejandro Dopico Pérez, María Sara Rivera Pico, Jesús Iglesias Vidal del (C.S. Narón. La Coruña). Alberto Del Álamo Alonso, José María Pardo Hortal, Gloria Mercedes Martínez Rodríguez, José Manuel Freire Couto y María Fernández Fernández del (C.S. Ribadavia, Ribadavia. Ourense). Juan Gago Prada, Manuel Rey Rionegro, María Dolores Alonso Alonso, María Cecilia Curieses Arcos, Alfonso Patricio Novoa y Ángel Rodriguez Baelo del (C.S. Barco de Valdeorras. Barco de Valdeorras. Ourense). Teresa Isabel Fernández González, Oscar  Llorian Fernández-Rivera, Juan Carlos García Domínguez  y Silvia  Secades Carrillo del (C.S. Mieres Norte. Mieres).

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