• Viernes, 20 de octubre de 2017

La contaminación acelera el estrés oxidativo y la disfunción endotelial

Recientes investigaciones relacionan los gases contaminantes con el estrés oxidativo y la disfunción endotelial. Este efecto es más llamativo en... Ver artículo

contaminación en las ciudades

Recientes investigaciones relacionan los gases contaminantes con el estrés oxidativo y la disfunción endotelial. Este efecto es más llamativo en las personas mayores de 65 años con afectación pulmonar de base, obesos, diabéticos y pacientes con enfermedad cardiovascular previa, según explica Ramón de Castro Aritmendiz, especialista en Cardiología, quien considera la contaminación del aire ambiente como un “factor de riesgo modificable”.

En su opinión, las medidas preventivas para evitar sus efectos deben ser realizadas tanto por las instituciones sanitarias como políticas. “Las sociedades científicas, especialmente la de Cardiología, deben asesorar para generar iniciativas educativas y políticas que conciencien a la población del perjuicio que la contaminación origina sobre la salud cardiovascular”, señala el Dr. De Castro.

Según un estudio de la Dra. Morillas Bueno, cardióloga del Hospital de Galdakao-Vizcaya, la contaminación medioambiental ocupa el noveno lugar entre los factores de riesgo modificables de la enfermedad cardiovascular. En este sentido, María Antonia Ruano Estévez explica que la contaminación afecta a los pacientes con enfermedad cardiovascular e incrementa su morbimortalidad, ya que está relacionada con el estrés oxidativo, la inflamación sistémica, la disfunción endotelial, la aterotrombosis y la arritmogénesis.

“Tanto los profesionales de la Medicina como la población, en general, relacionamos con facilidad que la contaminación del aire afecta de forma negativa a las patologías respiratorias, pero a su vez, debemos recordar que también afecta a los pacientes con enfermedades cardiovasculares, ha dicho Ruano Estévez.

El estudio mencionado cuantifica los efectos de la contaminación medioambiental a corto plazo, y asigna un incremento de la mortalidad por enfermedades respiratorias del 1,5% y cardiovasculares del 0,8% (fibrilación auricular, infarto agudo de miocardio e insuficiencia cardiaca). Además, se relaciona con el desarrollo y la progresión de la aterosclerosis e, incluso, modificaciones epigenéticas.

María Antonia Ruano destaca como medidas preventivas más necesarias limitar la exposición a la contaminación, incidir en el cumplimento de los tratamientos de prevención primaria o secundaria y apoyar iniciativas educativas, así como políticas de mejora de los niveles de contaminación en las poblaciones.

Sin medidas cuantitativas

Por su lado, Miguel Ángel Simón García, que ejerce en Albacete, destaca que “resulta difícil medir de forma aislada la repercusión de la contaminación atmosférica en la salud cardiovascular, puesto que no hay medidas cuantitativas del grado de exposición y se dan múltiples circunstancias que actúan como factores de confusión”.

“La tendencia actual es considerar la contaminación ambiental como moduladora de los efectos perniciosos de los tóxicos ambientales y dietéticos, al disminuir la eficacia de los mecanismos de defensa de barrera; por ejemplo, en un ambiente contaminado aumentan las reacciones alérgicas a fármacos”.

Las medidas preventivas giran en torno a disminuir la exposición a sustancias potencialmente nocivas, muy en especial en el ámbito laboral, con adecuado equipamiento protector y limitación del cómputo global de horas expuesto. Para ello es necesaria la educación del empleado y empleador.

Rosa Cortés Domenech recuerda que la contaminación del aire ocupa el noveno lugar entre los factores de riesgo de enfermedad cardiovascular, por encima de otros como la escasa actividad física, dietas altas en sodio, colesterol alto o el consumo de drogas. De los factores ambientales destaca sobre todo la contaminación atmosférica debido a las partículas en suspensión y gases contaminantes como dióxido de nitrógeno, monóxido de carbono y dióxido de azufre, como explica la Dra. Cortés.

“Las medidas preventivas que se deberían adoptar para evitar estos efectos son principalmente reducir los gases contaminantes de la industria y utilizar energías limpias”, añade.

Estrategias coste-efectivas

También Raúl Mauricio Valbuena Parra señala los factores medioambientales y la contaminación como agentes dañinos para la salud cardiovascular, “ya que forman parte de la interacción diaria del medio en que desarrollamos nuestras actividades cotidianas”. “Es bien sabido el impacto de la contaminación en la morbilidad y mortalidad a nivel mundial en cuanto a salud se refiere. Se trata de una actuación modificable, puesto que es posible disminuir de manera drástica el impacto social y económico de este problema, sobre todo si tenemos en cuenta que un medioambiente adecuado es una plataforma idónea para el buen funcionamiento del sistema cardiovascular de las personas”.

Según defiende Raúl Valbuena, “es necesario adoptar estrategias coste-efectivas que se enfoquen en la eliminación o disminución de esos factores que influyen directamente en la salud cardiovascular de las personas”.

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