• Martes, 18 de diciembre de 2018
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La depresión impacta sobre todo en población trabajadora

El 86% de las personas con depresión está en edad activa de trabajar y el 10% de los mismos sufre un episodio depresivo al año

Foro Lundbeck

El impacto de la depresión sobre la población trabajadora y, por tanto, sobre la empresa, conlleva consecuencias profesionales, sociales y económicas. Así se ha dado a conocer en la jornada ‘Avanzando en Depresión en Atención Primaria’, organizada por Lundbeck y que ha contado con la participación de cerca de 400 profesionales de atención primaria. En la misma se ha concluido que el 86 por ciento de los europeos que padece depresión está en edad de trabajar. Dentro de este grupo, un 10 por ciento sufre un episodio depresivo al año, que tiene una  duración media de 35,9 días.

Estos datos confirman por tanto que la depresión se relaciona con menor productividad, absentismo y presentismo laboral. Asimismo, los expertos han insistido en que además existe un mayor riesgo de desarrollar otras enfermedades, ya sean mentales o físicas, incremento del uso de los servicios sanitarios, un mayor número de accidentes y  jubilación anticipada.

En concreto, Jerónimo Saiz, jefe de servicio de Psiquiatría del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, explicaba que “el trabajador tiende a ocultar los síntomas de una enfermedad como es la depresión, especialmente por el estigma que aún hoy persiste de culpabilizar al enfermo de estarlo”. En este sentido el experto destaca sobre todo que en la población trabajadora “el miedo a ser despedido fomenta el fenómeno del presentismo, es decir, el paciente con depresión está en su puesto de trabajo pero no es capaz de realizar las tareas que tiene asignadas porque la enfermedad no se lo permite. Trata de que no se le etiquete como un mal trabajador, pero su rendimiento no es bueno, esto incrementa su desvalorización y auto-reproche y constituye un problema”.

Síntomas cognitivos

Uno de los problemas en cuanto a la vida laboral no es solo el hecho de que el paciente no acuda a su puesto de trabajo, sino que sea incapaz de desarrollar sus funciones debido a los problemas cognitivos que se asocian a la enfermedad. En este sentido, en este foro se puso de manifiesto que el 80 por ciento de la pérdida de productividad debida a la depresión en la población trabajadora puede atribuirse a una inadecuada capacidad en la ejecución de las tareas más que a la ausencia del puesto de trabajo.

A este respecto, Miquel Roca, catedrático de Psiquiatría en la Universidad de las Islas Baleares reflexionaba que “conviene recordar que la depresión es un cuadro complejo, que presenta síntomas afectivos, físicos, cognitivos…, en definitiva es una enfermedad de límites en ocasiones imprecisos pero de una alta prevalencia y un impacto individual, familiar, social y económico muy relevante. Es una de las primeras causas de discapacidad y así lo ha reconocido la OMS”.

Así, el objetivo terapéutico de la depresión, en la actualidad, persigue que el paciente recupere la funcionalidad, de modo que pueda desempeñar las tareas de su día a día como lo hacía antes de la enfermedad. Por ello, resulta crucial prestar atención a la presencia de síntomas cognitivos, con el fin de detectarlos y tratarlos en beneficio de la calidad de vida del paciente, pero también de las empresas.

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