• Sábado, 21 de septiembre de 2019
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La disfunción eréctil puede aparecer a cualquier edad, pero es prevenible

Aunque lo habitual es que se produzca a partir de los 45 o 50 años, pueden darse casos en edades tempranas relacionados con alguna enfermedad concomitante

erección

La disfunción eréctil puede ser la primera manifestación de otra enfermedad sistémica no diagnosticada, como una hipertensión o una diabetes. Es por ello que más allá del impacto en la vida sexual y de pareja del afectado, la disfunción eréctil debe ser un tema a consultar con el médico, sobre todo si se presenta a una edad temprana.

A este respecto, Francisco Javier Giraldez, especialista del Servicio de Urología del Hospital Quirónsalud Infanta Luisa (Sevilla) indicaba, en una entrevista concedida a Europa Press, que la disfunción eréctil puede producirse a cualquier edad, notándose después de la adolescencia, “aunque lo normal es que se produzca a partir de los 45 – 50 años”,  haciéndose más patente conforme la edad avanza, acorde a la necesidad de la función reproductora. “Cuando aparece en edades tempranas suele existir alguna enfermedad concomitante”.

De hecho, existen ciertos hábitos que, según el urólogo, pueden favorecer el desarrollo de la disfunción eréctil. “Todo aquello que aumente los factores de riesgo cardiovascular”, como la hipertensión arterial, la mala alimentación, o la obesidad; así como el mal control de enfermedades sistémicas como la diabetes; el alcohol; el tabaco u otras drogas sociales; o el uso de anabolizantes; ya que aumentan considerablemente la frecuencia de disfunción eréctil”. De esta forma, la idea fundamental es que aunque la disfunción eréctil puede aparecer a cualquier edad, muchos de esto casos pueden ser prevenibles mejorando los hábitos de vida.

Distinguir entre causas orgánicas o psicógenas

Para entender las claves de la disfunción eréctil hay que recordar que el pene es como un recipiente elástico con una entrada (arterial), y una salida (venosa), que se abren y cierran según se les ordene (sistema nervioso). Cuando se llena a presión a través de las arterias aumenta su tamaño y su rigidez. “Una vez terminada la función sexual se abre el desagüe de la vía venosa y el pene entra en flacidez y encoge”, describe el experto.

De esta forma, el experto del Servicio de Urología del Hospital Quirónsalud Infanta Luisa, distingue los casos que se producen con un origen orgánico, es decir, cuando hay algún problema del funcionamiento de nuestro organismo; de los casos más relacionados con causas psicológicas, en donde resulta fundamental el asesoramiento sexológico.

Centrándose en los casos de origen orgánico, Francisco Javier Giraldez cita que los casos más comunes se corresponden con algún problema del funcionamiento de nuestro organismo de forma primaria, existiendo tres posibles variantes, la vascular arterial, la vascular venosa, y la neurológica; además de las secuelas tras alguna cirugía pélvica.

En cualquier caso, las opciones de tratamiento hay que individualizarlas, ajustándose en cada caso a las necesidades del paciente, siendo siempre justos con las expectativas reales. Algunos de estos tratamientos son algunos como los fármacos orales, que según el experto “suelen tener una efectividad bastante alta, en alrededor del 72 por ciento de los pacientes”. Para casos más concretos existen otras opciones terapéuticas que van desde cremas o supositorios intrauretrales; a inyecciones intracavernosas (hace unos años la única opción efectiva de tratamiento); o bien en dispositivos mecánicos, como bandas elásticas de compresión o dispositivos de vacío.

Por último estaría el tratamiento con ondas de choque de baja intensidad, que según indica el experto de Quirónsalud Infanta Luisa de Sevilla, es una técnica que estimula la neovascularización intracavernosa, e intenta restablecer los mecanismos de entrada de sangre y de retención, es inocuo para el paciente, y es perfectamente compatible con otros tratamientos.