• Miércoles, 12 de diciembre de 2018
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La educación terapéutica es uno de los pilares en el cuidado de la diabetes 2

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La comunicación con el paciente diabético es de gran importancia. Las estrategias de comunicación interactiva son las más adecuadas, ya que se enfatiza la comunicación igualitaria y en educación en salud por medio de la participación comunitaria. De hecho, las recomendaciones actuales en la comunicación del diagnóstico de la DM2 al paciente han sido objeto de números debates y estudios. En la actualidad, se considera la educación terapéutica como uno de los pilares en el cuidado de la persona con diabetes mellitus. El abordaje de esta patología ha cambiado con el paso de los años abandonándose el enfoque previo, centrado en la propia enfermedad, para focalizarse en el propio paciente como herramienta fundamental para controlar la diabetes.

En líneas generales, se considera que los conceptos básicos de la enfermedad se deben plantear de forma individualizada en función del tipo de paciente. Los objetivos de la intervención son promover cambios de estilo de vida (alimentarios, físicos, emocionales,…) y conseguir el control del peso. Es imprescindible llegar a una alianza terapéutica con el paciente, con objetivos acordados para asegurar el éxito del control de su patología.

También hay que tener en cuenta la modalidad grupal. Las revisiones sistemáticas publicadas han mostrado un aumento del efecto de la intervención cuando la educación era impartida en el ámbito de la Atención Primaria, enfermeras o nutricionistas, en modalidad de entre 6-10 sesiones de múltiples participantes.

Hábitos saludables

Los contenidos indispensables en un programa educativo deberían considerar información sobre la enfermedad, alimentación, ejercicio físico, tabaquismo y tratamientos farmacológicos y su cumplimiento. Sería óptimo contar en los ámbitos de Atención Primaria con programas estructurados y continuos de abordaje individual y grupal de la DM2. En la práctica clínica diaria no existen demasiados casos de no aceptación del diagnóstico de DM2, aunque sí algunos pacientes no entienden el cambio de sus hábitos de vida como determinantes del diagnóstico, la evolución, mejora o empeoramiento de su enfermedad.

La mayoría de las personas cuando se enteran de que sufren de diabetes atraviesan una gama de emociones que comienza con negación y también incluye temor, culpa, enojo, confusión y depresión. El objetivo es aceptar su diagnóstico y aprender a manejarlo. Esto no sucederá de inmediato, pero al utilizar destrezas comprobadas que han funcionado para otros, (hablar con otros que sufren de diabetes, acudir a asociaciones,…) puede empezar a recorrer el camino de la aceptación. Al dar el primer paso y al aceptar su diabetes, se sentirá fortalecido para hacer lo correcto a fin de manejar la diabetes y mejorar su salud y bienestar.

Implicaciones

El diagnóstico de una enfermedad crónica tiene implicaciones psicológicas y sociales complejas. Los pacientes sienten que han dejado de estar sanos para convertirse en enfermos. En las primeras etapas puede producirse dificultad para manejar la información ofrecida por los servicios sanitarios así como para llevar a cabo las recomendaciones y controles necesarios. Esta situación puede generar estrés emocional, momentos alternos de ansiedad/depresión/irritabilidad, culpabilidad y autoreproches, con un impacto importante en sus relaciones interpersonales. La diabetes genera profundos cambios en la vida de una persona relacionados con las posibles complicaciones a corto y a largo plazo.

Es importante que vean que su enfermedad va a afectar a su forma y manera de comer y, por tanto, de relacionarse con los demás… Se tiene que ir adaptando para hacer una dieta adecuada, donde deberá vigilar lo que pueda consumir tanto dentro como fuera de domicilio, realizar controles con enfermería y medicina, realizar controles por podología con uso de calzado adecuado, además de valoración de retinografía para valorar complicaciones visuales. Todo deriva en mayor control, número de visitas y gasto farmacéutico.

Abordaje individual

Con respecto al tratamiento, hay que recordar que la aparición de nuevos tipos de insulinas, los llamado análogos de la insulina humana, de acción rápida, de acción intermedia y de acción prolongada, junto con la mejora de los sistemas de administración (bolígrafos precargados frente a las antiguas jeringas) así como el desarrollo de numerosos fármacos hipoglucemiantes no insulínicos (glitazonas, inhibidores de la alfaglucosidasa; GLP1; iDPP4; ISLGT2), permite prescribir el tratamiento más adecuado para cada paciente, según sus características clínicas y personales, teniendo en cuenta la clase y tipo específico de diabetes, edad, ocupación, peso, propensión a hipoglucemias, etc.

El futuro del tratamiento de la diabetes se dirige hacia un abordaje personalizado de cada paciente. También se han puesto muchas esperanzas en el trasplante de islotes pancreáticos o trasplantes autólogos, para lo que aún es necesario mejorar los conocimientos disponibles sobre estas posibilidades.

La diabetes mellitus tipo 2 es una enfermedad crónica, lo cual significa para el paciente, tras el primer impacto que supone el comunicar el diagnostico, la aceptación de una serie de cambios en su vida, que permitan el control de la enfermedad por parte del paciente. Sus rutinas, en cuanto a la dieta, sedentarismo, y la realización de un tratamiento médico, adecuado a la fase en que se encuentre su enfermedad son las principales modificaciones que tiene que hacer.

Autocontrol

Es necesario por parte del médico una disposición de empatía hacia el paciente, para explicarle primero de una forma clara que significa tener una diabetes e intentar que sea el propio paciente el que esté en disposición de controlar su enfermedad. Para ello, será necesario la colaboración de su médico de familia y  de la enfermera, la cual tiene una labor muy importante en el control de la enfermedad para enseñarle la confección de su dieta, así como el control de la medicación y, llegado el momento, la técnica de insulinización, sin olvidar los controles periódicos de sus constantes incluida la glucemia,….

También es importante que los familiares más cercanos tengan un conocimiento de la enfermedad. Por tanto, a nivel emocional es indispensable para la comprensión y aceptación de la enfermedad por parte del paciente, la participación no solo de los profesionales sanitarios sino también de la familia, apoyando en todo momento al paciente en el cambio de estilo de vida que se le propone.

El paciente con DM2 necesita de un acompañamiento en las diferentes fases de su enfermedad, por lo que es muy importante involucrar a la familia en los cambios de estilo de vida. La persona encargada de cocinar en casa debería acudir a las consultas de enfermería junto al paciente, en las que se explique la manera de confeccionar la dieta, y se hablen del ejercicio físico, del tabaquismo, y de todos los cambios necesarios para el mejor control de la enfermedad.

Asociaciones de pacientes

En este contexto, las asociaciones de pacientes tienen un papel muy importante, ya que hacen que el diabético se involucre en su enfermedad y pueda llegar a convertirse en un “paciente experto”. Un paciente bien informado y que dispone de todos los conocimientos es un paciente que puede afrontar mejor la enfermedad y acudir o formar parte de las asociaciones le favorece porque organizan encuentros y charlas divulgativas.

La mayoría de las familias acuden a las asociaciones de pacientes con dudas e inquietudes sobre cómo enfrentar los retos cotidianos que impone la enfermedad y la incertidumbre sobre lo que deparará el futuro a sus hijos con diabetes. Interactuar con otras familias que ya han tenido experiencias similares les ofrece seguridad.

Para la elaboración de este artículo se ha contado con la colaboración de los doctores Jaime Falguera Sacrest, Antonio Reinaldo Gímez Rodrigo y Elmira Gasparyan, de Malgrat de Mar, y Loreley Vadillo Nadalutti, lone Mejia Ganoza y Manuel Roman Pomares, de Angles.

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