• Miércoles, 16 de octubre de 2019
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La enfermera que atiende al paciente con dolor neuropático localizado debe tener formación en Anestesia-Reanimación

La formación especializada es fundamental para la enfermera que atiende al paciente con dolor neuropático localizado. Esta profesional sanitaria debe tener amplios conocimientos del área de Anestesia-Reanimación y Terapia del Dolor, según explican María Inés Esteban Martín, enfermera de Referencia de la Unidad de Tratamiento del Dolor (UTD), y María Rosa Sainz Nieto, supervisora de Reanimación URPA y UTD del Servicio de Anestesiología y Reanimación del Hospital Galdakao-Usansolo, que forma parte de la Organización Sanitaria Integrada (OSI) Barrualde-Galdakao, perteneciente al Servicio Vasco de Salud-Osakidetza

Anestesia_Reanimación

¿Cómo es el abordaje del paciente con dolor neuropático localizado en el Hospital de Galdakao? ¿Qué servicio o unidad le atiende?

Estos pacientes llegan a la unidad, bien a través de la hoja de interconsulta desde hospitalización, o desde la consulta de las distintas especialidades de forma ambulatoria. Les tratamos en nuestra Unidad del Dolor (UTD).

¿Cómo es el perfil medio del paciente con dolor neuropático localizado que llega a la consulta? (tipo de dolor, origen, duración, intensidad, etc.).

Son pacientes que son derivados a esta unidad generalmente tras largos periodos de haber sido tratados desde otros ámbitos de asistencia y que llegan con afectación del dolor cronificado. La localización más frecuente suelen ser las neuralgias postherpéticas, intercostales y también cervicalgias y lumbociatalgias. También son relativamente frecuentes, pero con menos incidencia, las secuelas postquirúrgicas o postinmovilizaciones, tanto en EEII como EESS. Tampoco debemos olvidar las neuropatías de origen diabético. Los dolores de espalda suelen afectar más a las mujeres, y las edades más frecuentes van desde menos de 40 años y hasta mayores de 70 años, según el origen de la dolencia.

¿Qué tratamientos se emplean en su unidad para aliviar total o parcialmente el dolor?

En principio la prescripción tanto farmacológica como de las diversas técnicas de tratamiento la realiza el facultativo, y las enfermeras aplicamos principalmente las técnicas de administración como son los TENS, las iontoforesis, los bloqueos de lidocaína y parches de capsaicina; por otro lado, colaboramos en otras técnicas que son realizadas por los médicos, como las infiltraciones y las radiofrecuencias, entre otras.

Los fármacos más utilizados son los analgésicos, los antiinflamatorios y los opioides. Nosotras preparamos las diluciones y los dispositivos, como las bombas y los perfusores, con PCA o sin ella.

¿Cuáles son las principales funciones de las enfermeras en la atención de estos pacientes?

Realizamos la acogida en la unidad y ofrecemos al paciente información de todos los tratamientos prescritos y del propio funcionamiento de la unidad. También nos encargamos de la adecuación de las citas en las agendas correspondientes, la propia aplicación de los tratamientos mencionados, preparamos la medicación, los materiales y el aparataje necesario. A veces también tenemos que monitorizar a los pacientes durante los tratamientos. Además, llevamos a cabo una atención personalizada con el seguimiento correspondiente para lo cual se utiliza a menudo el contacto telefónico, con lo que ello supone de consultas no presenciales.

¿En qué beneficia al paciente la especialización de estas profesionales sanitarias?

El conocimiento del área de Anestesia-Reanimación y Terapia del Dolor nos permite tanto el manejo específico de los distintos tratamientos como el abordaje de la prevención de complicaciones potenciales, así como el conocimiento de distintas herramientas de valoración del dolor atendiendo a las características especiales de cada paciente. Por otro lado, es importante adquirir las habilidades y competencias necesarias en el manejo de la farmacología más frecuente en esta especialidad. Y, por supuesto, es muy importante conocer las necesidades específicas de estos pacientes, ya que a menudo sus vidas están muy condicionadas por el dolor. Para esto también es imprescindible una formación especializada.

En el abordaje del DNL, ¿cómo es la relación de las enfermeras con otros profesionales sanitarios, sobre todo los médicos?

La relación con los médicos de la Unidad debe de ser fluida y de total trabajo en equipo, ya que cada uno tiene sus competencias, pero nuestras funciones están totalmente interrelacionadas, por ejemplo, en las informaciones a los pacientes, en la adecuación de las agendas, en la valoración de las necesidades de los pacientes. Buscamos el clima de confianza que nuestros pacientes necesitan. No es fácil, porque la alta presión asistencial nos condiciona bastante, pero lo intentamos. Para conseguirlo, nos valemos de sesiones compartidas donde analizamos casos de pacientes y también participamos en la elaboración y actualización continuada de los protocolos de la unidad.

¿De qué manera se puede fomentar el autocuidado de los pacientes?

Información, información, información. Nos apoyamos en protocolos y guías de recomendaciones, que generalmente fomentan la adhesión al tratamiento y la adquisición de hábitos saludables. Es la mejor manera de potenciar su propia autonomía para la toma de decisiones y contribuye a una mejor percepción de su propia calidad de vida.Generalmente, los pacientes bien informados colaboran y confían más en los profesionales y en los tratamientos, lo que, a su vez, hace que confíen más en sus propias capacidades de autocuidado. En esto influye bastante el seguimiento cercano que se realiza en esta unidad.

¿Qué propuestas plantean para mejorar el abordaje del paciente con DNL?

Sobre todo, sería deseable que los pacientes llegaran a la unidad de la forma más temprana posible, ya que a veces llevan ya tiempo con dolor y está cronificado, con lo que el abordaje se hace más largo y laborioso.