• Viernes, 16 de noviembre de 2018
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La Farmacia comunitaria debe tener un papel más activo en la cronicidad

Los expertos apuestan por conseguir crear protocolos que permitan una mayor y mejor comunicación entre las farmacias y Atención Primaria, aunque la Administración sigue mostrando reticencias

Cada día visitan la red de Farmacia comunitaria dos millones de pacientes, sin embargo, esta otra puerta de entrada al Sistema Sanitario no siempre se tiene en cuenta. Pese a que el farmacéutico conoce a los pacientes y puede hacer no solo un mejor control de su adherencia, sino incluso ser una alerta respecto a problemas en cuanto a interacciones, todavía no hay un sistema que conecta la Farmacia con la Atención Primaria.

Ante el creciente número de pacientes crónicos, el 40 Congreso Nacional de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN) ha querido también dedicar un espacio a este respecto, puesto que como exponía el presidente de la sociedad, José Luis Llisterri,  el papel del farmacéutico también puede ser el de “filtrar y conciliar”. Y es que ante el exceso de presión asistencial, como médico de Familia, Llisterri reconocía que “ni yo, ni mi enfermera, tenemos tiempo de conciliar la medicación”, un problema grave cuando hay pacientes que toman de media entre 18 y 20 fármacos diferentes.

Pese a esta necesidad, desde la Administración se siguen sin tomar, quizás por la falta de confianza. Muestra de ello era la opinión de Julio Miguel Fuster, director general del IB-Salut, que insistía en que tanto los médicos como las enfermeras de Primaria “son personal propio del sistema y siguen las directrices de la organización”. Sin embargo, “el personal de la Farmacia comunitaria es liberal, responde a su profesión y a sus criterios, pero estos intereses a veces pueden no ser los mismos”. A esta cuestión, Jesús Carlos, presidente de la Sociedad Española de Farmacia Familiar y Comunitaria (SEFAC), respondía que eso sería lo mismo que cuestionar a los profesionales médicos de la Sanidad Privada.

Alegando que esto era una muestra de que “se toman decisiones desde el desconocimiento y eso es grave”, exponía que  es importante informar de que el rol de de la Farmacia comunitaria puede ser clave en la adherencia, pero que “no se trata de que cada profesional haga lo que quiera, sino de la necesidad de que se regule”.

En cuanto a esa regulación, Carmen Ferrer, coordinadora de cronicidad de la Federación de Asociaciones de Enfermería Comunitaria y Atención Primaria, exponía que es importante trabajar en equipo, pero hay que evitar “duplicar las cosas”. Un ejemplo de ello era el debate existente en torno a la atención domiciliaria, ya que como explicaba la enfermera “no se trata de que cada profesional acuda al domicilio del paciente, que precisa de intimidad y confidencialidad”, sino de que exista comunicación para que el farmacéutico detecte incidencias y que sea la enfermera gestora de casos la que visite al paciente y decida cómo actuar o si es necesario la opinión del especialista médico.

 La necesidad de un nuevo modelo

Otro de los temas abordados en torno a la cronicidad en el 40 Congreso SEMERGEN ha sido la necesidad de un nuevo modelo de atención sanitaria.  A este respecto, Alfredo Avellaneda Fernández,  miembro del  Grupo de Trabajo de Cronicidad, Dependencia y Enfermedades Raras de SEMERGEN, exponía que “la estrategia de cronicidad no se debe afrontar solamente desde el ámbito sanitario, sino que debe implicar a otras esferas sociales y políticas”. En este mismo sentido, Carmen Larra recordaba que “debamos plantearnos otro enfoque, porque si siempre pensamos igual nunca cambiaremos, y la realidad es que el protagonista es el paciente, y si no está capacitado, si no toma las riendas de su salud, si no participa, no haremos nada”, haciendo un alegato a favor del empoderamiento del autocuidado.

Tal y como se recordaba en este foro, se estima que, aproximadamente, el 20 por ciento de las personas que viven en España tienen al menos una enfermedad crónica, las cuales consumen el 70 por ciento de los recursos sanitarios. Además, se calcula que el 80 por ciento de las consultas de Atención Primaria se deben a enfermedades crónicas, y los costes de los pacientes con más de una patología crónica se multiplican por seis, respecto a padecer uno o ninguna enfermedad crónica.

Así, a modo de conclusión, Guillermo Pombo Alles, también miembro del Grupo de Trabajo de Cronicidad, Dependencia y Enfermedades Raras de SEMERGEN, insistía en que en este nuevo esquema,  “la figura del médico de AP debe transformarse e integrarse en un equipo asistencial, adoptando nuevos protagonismos junto a especialidades del ámbito hospitalario, la Enfermería, fisioterapeutas, trabajadores sociales, el propio enfermo y su familia”.

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